domingo, marzo 25, 2007

Las camas son frías cuando están solas


Las camas son frías cuando están solas,
sólo hace falta un cuerpo
para darles el calor que tanto les agrada.

Es que a ellas no les gusta estar solas.
Y en eso,
se parecen a nosotros.

Ahora imaginemos,
tan sólo por un instante,
su alegría
cuando una siente que un cuerpo,
se añade al calor de otro:
porque cuando hacen el amor,
lo hacen también con ella,
pese a la indiferencia
que tanto los caracteriza.

Así hasta que concluye
el descubrimiento y la conquista.

La cama
y ellos
palpitan al unísono,
dejando en las sábanas,
las huellas del camino que juntos han recorrido,
y que en pocos instantes esperan,
ellos y sobre todo ella,
que pronto retomen,
para que el deseo vuelva a hacerse agua,
y ellos uno,
y ellos uno,
pese a la indiferencia
que tanto los caracteriza.

1 comentario:

Naky Soto dijo...

¡Victor! ¡me quedé pegada en aquello de la reconversión del deseo en agua! No salgo de ahí... si llego a donde me propongo, pues vuelvo y te lo digo ¿vale?

Un abrazo en vertical,