lunes, diciembre 22, 2008

¿A qué sonó el 2008?


Este año que está por concluir nos brindó una oferta musical ciertamente deliciosa. Numerosas producciones musicales de grupos ya consolidados (AC/DC, Metallica, Madonna, Al Green, The Roots, Luis Alberto Spinetta) y de nuevos talentos (Ximena Sariñana, Kenna, José James, Santogold, Joystick, Cabezón Key) inundaron los anaqueles de las tiendas y los discos duro de los computadores de una audiencia cada vez más ávida de nuevas y refrescantes propuestas.

Este año finalmente se editó el anticipado Chinese Democracy de Guns N Roses, luego de 17 años de espera. El resultado: un disco que ha obtenido críticas dicotómicas; mientras unos dicen que el álbum está sobre-producido y que no tiene ni los vestigios de lo que fue esta gran banda a comienzos de los 90, otros aplauden el talento compositivo de Axl Rose. En mi opinión, este disco ostenta excesivos e innecesarios arreglos, tiene apenas un par de buenas canciones y su calidad nunca justificará el largo tiempo que tomó para ser editado. Demasiada fanfarria para tan poca sustancia.

Pero también hubo buenos regresos. Como el de Metallica, quienes, de la mano del extraordinario productor Rick Rubin, editaron Death Magnetic: un disco que captura lo mejor de la Metallica de mediados de los 80 (Ride the lightning (1984), Master of Puppets (1986)) y de la de finales de los 90 (Load (1996) y Reload (1997)). Esta producción logró ser el número uno de ventas y recibió el aplauso unánime de la crítica.

A nivel nacional también hubo muy buenas noticias para la música. A finales del año pasado se editó el que, en mi opinion, ha sido el mejor disco de rock nacional que se ha editado en los últimos cinco años: Lonchera, del cuarteto Joystick comandado por Carlos Eduardo Reyes. Asimismo Viniloversus, sin duda la banda emergente del año, editó su ópera prima El día es hoy: un sorprendente trabajo de hard rock que desde ya hace que tomemos en cuenta a esta banda en los próximos años. Igualmente este año tuve el inmenso privilegio de asistir al que ha sido el mejor espectáculo ofrecido por una banda nacional: el concierto que ofreciera Masseratti 2lts en el Aula Magna para promocionar su más reciente producción titulada Cuentos de ada # 6 (2007). Fue un show de alta factura que nos mostró que el inmenso talento de los hermanos Gómez no se reduce al arte musical, sino que supieron configurar una experiencia audiovisual de alta factura. Fue un concierto inolvidable.

Un párrafo aparte merece Suka: jazz en directo, disco doble que se editara a finales del 2007, un verdadero testimonio sonoro de lo que el cuarteto liderado por Pablo Gil se encarga de hacer las noches de los martes en Suka Bar, en el Centro San Ignacio. El primer disco de esta ambiciosa producción se titula Jazz- Rock Fusion grabado, nada más y nada menos, que junto al célebre guitarrista norteamericano Mike Stern -extraordinario músico que ha tocado junto a Miles Davis y Jaco Pastorious, entre otros. En esta primera parte del disco, el sonido corresponde a un jazz clásico, aderezado por la Telecaster distorsionada de Stern. El segundo disco se llama NuJazz, donde se incorporan el guitarrista Juan Ángel Esquivel –miembro permanente del cuarteto- y Dj Metra, quien despliega su aporte de scratchs y de música electrónica de manera muy sutil y apropiada. Acá el sonido es más funky, con evidentes influencias del acid jazz de Maceo Parker. En resumen, Suka: jazz en directo representa una de las mejores grabaciones en vivo realizadas en nuestro país, resultado de una acertada asociación entre Pablo Gil y Rafael Gómez -dueño de Suka Bar: mi local favorito de Caracas. Por ello, es que he considerado a este disco como lo mejor que se ha editado este año a nivel nacional.

El 2008 también fue un gran año para la música negra. Personalmente considero que, dentro de los géneros del funk, R&B y hip-hop, fue que se editaron los mejores discos de este año. El sorprendente Make sure they see my face, de Kenna, nos demostró que la fusión del funk con el post-punk puede sonar sublime gracias al trabajo de The Neptunes. Lay it down, la más reciente producción de Al Green, nos trajo de vuelta el fantástico sonido que hiciera al Reverendo famoso en la década de los 70, gracias al sorprendente trabajo que hiciera Ahmir “?uestlove” Thompson como productor. Y hablando de ?uestlove, no podemos dejar de mencionar el gran disco que editó con su banda The Roots: Rising down, un disco sombrío inspirado en la violencia que azota a la ciudad de Philladelphia –ciudad natal de la agrupación-, confirmando una vez más por qué está considerada como la mejor banda de hip-hop de todos los tiempos. Aprovechando que estamos en el terreno del hip-hop, es obligatorio mencionar el impresionante trabajo que hizo Q-Tip a finales de este año: The Renaissance, un verdadero renacimiento que, por muchos –donde también me incluyo-, ha sido considerado como el mejor disco de hip-hop del año. También Erykah Badu, luego de ocho años, editó su New Amerykah pt.1, un discazo donde nos ofrece lo mejor de su R&B junto a productores como Madlib y Raphael Saadiq, quien editó The way I see it, homenaje que rindió homenaje al soul de los 50 y que también fue elogiado por la crítica.

A continuación les posteo lo que, en mi opinión, fue lo mejor del 2008:

1. Make sure they see my face - Kenna
2. Jim - Jamie Lidell
3. Lay it down - Al Green
4. The RenaissanceQ-Tip
5. Rising down - The Roots
6. Suka: Jazz en directo - Pablo Gil
7. Lonchera - Joystick
8. The dreamer - José James
9. New Amerykah pt. 1 - Erykah Badu
10. Earfood - The Roy Hargrove Quintet
11. EvolverJohn Legend
12. Un mañana - Luis Alberto Spinetta
13. Teraphonic overdubs - Chris Joss
14. The way I see itRaphael Saadiq
15. RageLettuce
16. Place 54Hocus Pocus
17. Mediocre - Ximena Sariñana
18. El día es hoy - Viniloversus
19. Cabezón Key - Cabezón Key
20. 808’s & HeartbreaksKanye West
21. Consolers of the lonely - The Raconteurs
22. Low in cash rich in loveEric Lindell
23. SantogoldSantogold
24. Dear scienceTV on the radio
25. Remind me in three daysThe Knux
26. Los AngelesFlying Lotus
27. Back to nowLabelle
28. Tales from the beachIncognito
29. The odd coupleGnarls Barkley
30. Pebble to a pearlNikka Costa

La Vida es Una Nota se despide hasta el año que viene. Desde acá les deseo lo mejor, esperando que nos podamos volver a encontrar en este espacio el año que viene.

jueves, diciembre 18, 2008

808’s & Heartbreak: ¿experimento?, ¿fracaso?, ¿obra maestra?


Hay ciertos discos en la trayectoria de un músico que suelen desviarse de la línea que por mucho tiempo se han esforzado por trazar. Estos álbumes muchas veces se editan de manera intencional “externa”–propiciado por las disqueras para no cansar el gusto del público- o “interna” –motivado por el propio artista que en algún momento de su carrera siente que debe experimentar y probar suerte fuera de su “comfort zone”. (Hay músicos que, para ese disco, incluso hacen versiones de otros artistas o reinterpretan sus propios éxitos con nuevos arreglos.)

Cuando uno escucha 808’s & Heartbreak (2008), la más reciente producción de Kanye West, uno pareciera estar escuchando al primer disco experimental dentro del catálogo de West. La única certeza que uno se atreve a afirmar es que este es un disco distinto. Acá Kanye no rapea una sola línea, por el contrario, “canta”. Y le pongo comillas al verbo en cuestión porque, para ello, el Sr. West se ha apoyado en una herramienta, atractiva pero agotadora, denominada “Auto-tune” que, como su palabra lo indica, automáticamente lleva la voz hacia la nota correcta, lo cual resulta muy conveniente para personas que no pueden mantener por mucho tiempo –o con mucha precisión- la nota correcta. O para decirlo en castellano: es perfecto para personas que no saben cantar.

Ahora bien, esto de que un rapero salte el charco para cantar no es nada nuevo. Muchos lo han hecho, con poco éxito. Están las salvadas excepciones de Mos Def, Andre3000 (Outkast), R. Kelly y de extraordinarias cantantes como Lauryn Hill y, más recientemente, Estelle, quienes han podido desarrollar ambas cualidades con sobrado éxito. De manera que Kanye West no está innovando para nada en este aspecto en particular. De hecho, muchos le han criticado –y yo también lo hago- el excesivo uso del Auto-tune, prácticamente una marca personal de un verdadero cantante de R&B que el mismo Kanye ha producido en más de una ocasión: T-Pain.

Sin embargo, el disco no deja de ser bueno. De hecho, es muy bueno. Lo que pasa es que estamos hablando de un personaje que ha sido intencionalmente polémico por un ego que él mismo no ha podido controlar y que hasta le ha traído problemas recientemente –una pelea con un paparazzi a quien le destrozó la cámara en el Aeropuerto de Los Ángeles. De manera que la prensa se ha agarrado de estas inconsistencias para vengarse del Sr. West con duras críticas, alegando que lo que hace no es nada innovador –lo cual contradice esa condición de “artista que hace música que nunca antes has escuchado en tu vida” que él mismo se ha encargado de vender al mundo- y que el Auto-tune se hace ciertamente insoportable cuando lo escuchas por diez canciones seguidas.

Pero no toda la prensa ha atacado este disco. La revista RollingStone le dio 3.5/5 aún habiéndolo llamado un “noble failure”. Blender también lo incluyó entre sus mejores discos del 2008. Lo que nadie de ellos puede negar es el gran talento de Kanye. Personalmente lo respeto mucho más en su faceta de productor que en la de rapero, donde también ha tenido un colosal éxito comercial. Sin embargo, admiro mucho más el sonido que ha logrado con discos emblemáticos de hip-hop como el Be (2005) y el Finding forever (2007) -ambos de Common-, entre muchos más que también ha producido.

Efectivamente 808’s & Heartbreak es el disco que más me ha gustado del catálogo de Kanye West como solista. Quizá es una debilidad que siento por los discos “experimentales”, por llamarlo de alguna forma. Discos como el Electric Circus (2002) de Common, el Speakerboxxx/The love below (2003) de Outkast y el New danger (2004) de Mos Def.

Lo interesante de discos como estos es precisamente evaluar la respuesta de la audiencia. 808’s & Heartbreak llegó al puesto número uno de Billboard, vendiendo incluso más copias que -el anticipado por 17 años- Chinese Democracy de Guns ‘N Roses. Aunque es insensato hacerse esta pregunta no deja de ser interesante: ¿el público aplaudió el experimento o siguió fiel a ese principio del Mercadeo que sugiere que la “marca” –en este caso el nombre “Kanye West”- ya vende por sí sola, o lo que es lo mismo, como lo hace Kanye debe ser bueno y como me ha gustado todo lo que ha hecho entonces debe ser bueno e igual lo compro?

De una u otra forma, este hecho confirma el gran momento artístico que está viviendo Kanye West. En este último trabajo nos ofrece excelentes canciones como Say you will, Bad News y See you in my nightmares. Por lo tanto, los invito a que lo escuchen, porque seguramente lo disfrutarán.

Nosotros los oyentes somos los que al final respondemos la interrogante que titula este post. Dejemos que sean entonces nuestros oídos los que juzguen el trabajo de este interesante y polémico artista.

lunes, diciembre 15, 2008

Las señales


Me suelo guiar por mi intuición. Eso que algunos llaman “sexto sentido”. En fin, soy un practicante de lo subjetivo. Y, por más increíble que parezca, me ha ido bien. Esta religión muy pocas veces me ha dejado mal. Por el contrario, mi fe siempre aumenta.

Cuando conozco a alguien suelo ser certero con la primera impresión que tengo de esa persona. Cuando conozco a una persona que no me cuadra mucho, es muy probable que nunca me caiga bien. Por el contrario, si conozco a alguien bueno, transparente y sincero, es bastante seguro que mantenga esa percepción de esa persona por un buen tiempo. Pero me equivoco también. Lo que pasa es que tan pocas son las veces que eso me ha pasado, que realmente éstas no deben considerarse para la reflexión que ahora comparto con todos ustedes.

Resulta que, hace 3 años, conocí a una chama en un viaje. Una chama con la que tuve algo corto, pero especial. Era belga, pelirroja, tenía ojos verdes, tocaba arpa clásica y hablaba francés. (Lo suficiente como para enamorarme.) Nos conocimos en una de las noches más mágicas que he tenido en mi vida. La conocí en una calle de Zúrich a eso de las diez de la noche. Al día siguiente el tren que me llevaría a Frankfurt saldría a las 7 y media de la mañana. No tenía mucho dinero así que decidí pasar la noche en la calle hasta que abriera la estación de trenes.

Buscando un sitio donde pernoctar, conocí a un par de chamos de Zúrich, un colombiano y la belga. Se llamaba Aurore y estaba en Zúrich porque allí estudiaba música en un conservatorio. Hablamos toda esa noche. El colombiano tocó guitarra; cantó canciones de Juanes, Manu Chao, Bob Marley y Metallica. Uno de los chamos de Zúrich nos contaba lo difícil que era estudiar ingeniería en Europa. Ella me encantó con la dulzura de su voz afrancesada.

Pasamos la noche cantando, fumando y tomando Beck’s. Yo pasé prácticamente toda la noche hablando con ella. Yo le contaba lo peligroso que era Caracas. Ella me contaba lo costoso que era vivir en Zúrich. Yo le hablaba en un pésimo inglés. Ella me hipnotizó con su perfecto francés.

La noche transcurrió muy rápido, como suele comportarse el tiempo cuando la estás pasando muy bien. Ella me guió hasta la estación de trenes y nos despedimos, no sin antes intercambiar MSN’s y teléfonos. Mientras esperaba a que llegara el tren no hacía otra cosa que pensar en ella.

Trenes, encuentro furtivo. Before Sunrise.

Cuando llegué a Venezuela la agregué a mi MSN y la llegué a llamar varias veces desde la cabina de un centro de comunicaciones. Ella me hablaba de los problemas que tenía con su novio. Yo le hablaba de mi deseo de estudiar un postgrado en Europa. Deseo que ella se encargaba de motivar. “Así podría verte de nuevo”, recuerdo que dijo en una de las pocas veces que se atrevió a hablar en español.

La relación MSN-Centro de Comunicaciones iba de lo mejor hasta que nos distanciamos por un par de meses. Yo estaba full con la universidad, ella debía prepararse para una audición importante para entrar a estudiar en un conservatorio en Lucerna. El hecho es que ella no se conectó más por MSN y yo decidí no distraerme más por una ilusión que a ratos se me hacía dolorosa e inalcanzable.

Sin embargo, sucedió algo bastante peculiar una tarde de verano. Veía televisión y, pasando por los canales, vi que en TNT estaban pasando Before Sunrise. Inmediatamente pensé en ella. Luego pasé por film&arts y estaban pasando una entrevista a una de las arpistas de la Filarmónica de Viena. Volví a pensar en ella. Estos recuerdos fueron muy intensos, tanto que tuve que apagar el televisor y buscar el periódico para tratar de distraerme. En lo que abro el suplemento de Turismo de El Universal, me encuentro con una “Ruta para dejarse encantar por Bruselas”.

Bruselas: capital de Bélgica. Tierra natal de Aurore.

Las “coincidencias” se habían transmutado en señales. Sentí que algo me estaba diciendo que era hora de volver a llamarla. Salí de mi casa al Sambil para llamarla desde un centro de comunicaciones.

La primera vez que marqué su teléfono me salió el mensaje de una contestadora hablado en alemán. No era ella. Antes, era su voz la que me decía que dejara un mensaje con un número de teléfono. Temí que hubiese cambiado su celular. La segunda vez que la llamé no me cayó la llamada. A la tercera va la vencida, pensé. Pero me contestó un tipo. Le dije, temeroso de que fuera su novio, que deseaba hablar con Aurore. Esperé que me dijera que me había equivocado y que luego me trancara el teléfono. Pero no. Me pasó a Aurore, quien al escuchar mi voz, pegó un grito de emoción por la sorpresa. “Je pensais à toi! (¡Pensaba en ti!)”, me dijo. Yo no lo podía creer. Hablamos por casi 10 minutos que fueron la gloria total. Me dijo que quería verme, que cuándo iba a visitarla en Lucerna -donde ahora estaba viviendo.

De manera que, en esa ocasión, las señales parecieron hablarme y yo parecía haberlas seguido de manera correcta.

Pero ya tenemos meses que no nos hablamos. Ya no la veo conectada en MSN. La agregué en Facebook, pero no contesta mis mensajes. Y no tengo ganas de llamarla a su celular. No sé si la podré volver a ver. En este momento las posibilidades como que se me hacen bastante remotas. Es por eso que ahora me pregunto –y les pregunto- lo siguiente:

¿Cómo reconocer una señal? ¿Cómo saber que no es algo que nosotros tomamos por conveniencia? ¿No será más bien un reflejo de lo que nosotros queremos ver? ¿De lo que nosotros escogemos como mensaje de un ente superior? ¿Es que acaso existen realmente las señales?

Les contaré más de esta historia si llego a saber otra cosa de ella.

O si es que se reúnen de nuevo bastantes señales increpándome a que la vuelva a llamar…

jueves, diciembre 11, 2008

Q-Tip: el sonido de un renacimiento


A tribe called quest fue una banda de hip-hop extraordinaria: los samplers de sus canciones fueron tomados de temas de jazz y las letras de sus canciones tenían temáticas distintas a la del rap que se hacía a comienzos de los 90. Es por ello que muchos críticos llegaron a tildar a esta banda de vanguardista. De hecho, muchos consideran a este grupo como el gran precursor del neo-soul, género que a mediados de los 90 tuviera gran repercusión comercial de la mano de artistas como Erykah Badu, D’Angelo y Musiq Soulchild. No obstante, A tribe called quest se disuelve en 1998. Q-tip, una de las mitades del dúo, decide emprender una modesta pero sólida carrera como solista. Su intención no era hacer música comercial, sino lo que muchos denominan “hip-hop de culto”, género que incluye a The Roots, Guru Jazzmatazz y a Mos Def, entre otros. Este año Q-tip edita The Renaissance, una placa con un sonido muy cercano al de su primera banda: guitarras con acordes de jazz tocados en ritmo de funk y beats hechos con una MPC –que es la máquina que se muestra en la portada del CD. The Renaissance es un trabajo que ostenta muy buena música –incluye notables colaboraciones de Raphael Saadiq y Norah Jones-; es hip-hop que, a fin de cuentas, sólo ha podido lograr un experimentado artista como Q-tip.

Nota: les posteo el video de Gettin’ up.


miércoles, diciembre 10, 2008

Las estrellas


Parecía que esa noche las estrellas trataban de decirme algo. Era como si, desde arriba y con su lejana luz, estuviesen expresándonos su consentimiento. Lo digo por el brillo mágico que despedían esa noche de abril. Esa noche en la que paseábamos agarrados de la manos y caminando lentamente como para que no se nos escaparan muy rápido las horas. Queríamos vivir al máximo esos momentos que al final terminaron siendo sólo uno. Uno muy bueno, por cierto, pero que pudo ser mejor. La nostalgia, como ahora, suele hacernos jugadas crueles. Porque cuando uno trata de añadirle nitidez a los recuerdos, lamentablemente los resultados suelen ser un tanto devastadores. Como ahora. Este ahora que maldigo. Reconozco que suele ser inútil pensar en cómo hubiesen sido las cosas si uno hubiese actuado de otra manera. Pero si uno resulta haber sido un completo inútil ante esas situaciones pasadas, entonces no creo que sea muy “inteligente” el hecho de no recordarlas, de no admitirlas. No pienso caer en detalles. El registro del presente es implacable: ya no estoy con ella. Por eso es que lo que quiero transmitirles es que, si alguna vez no saben qué hacer cuando tienen al lado a la persona que más quieren, no busquen a Dios ni recuerden el consejo que les haya dado alguien. Sólo hace falta ver hacia arriba y confiar en las estrellas que, seguramente, les estarán enviando un mensaje. Un mensaje que, no es explícito, pero se entiende. Un mensaje que no se debe subestimar, a menos que luego quieras ratificar con tus recuerdos que, inequívocamente, fuiste un perfecto pendejo.

viernes, noviembre 28, 2008

Ben Westbeech: bienvenido a la música de tu vida


Hay discos que cuesta reseñarlos. Son tan buenos que se resisten a ser resumidos y recomendados en un solo párrafo. Welcome to the best years of your life (2007), ópera prima de Ben Westbeech, es uno de esos discos. Lo que pasa es que si no lo reseñaba en este blog, pues entonces hubiese desechado la posibilidad de que muchos de ustedes lo descubrieran y, peor aún, de que lo disfrutaran. Westbeech hace muy buena música y, sobre todo, música fresca. Su propuesta incluye electro-jazz, broken beat y drum & bass. Sin embargo, lo que más llama la atención de este trabajo es su particular voz, muy cercana a la de Jay Kay (Jamiroquai), pero con mucha personalidad y versatilidad. Así como puede entonar melodías alegres (So good today), bailables (Dance with me, Gotta keep on, Hang around), también puede conmovernos con melodías románticas (Taken away from). Welcome to the best years of your life fue uno de los mejores discos que escuché el año pasado. Disculpen ustedes que ahora sea el momento en que lo comparta con ustedes.

Nota: les posteo el video de So good today



miércoles, noviembre 26, 2008

Jeff Soto: pop surrealista


Jeff Soto es un artista visual de Los Ángeles. Sus primeros trabajos estaban enmarcados dentro del arte urbano. Luego desarrolló una propuesta denominada “Pop-Surrealism”. Unos críticos alegan que su trabajo es político, porque sus pinturas representan el conflicto Hombre vs. Poder. Otros, subestimando su propuesta, dicen que su trabajo es “graffitti para niños paranoicos”. Aquí les posteo algunos de sus cuadros. Juzguen, o mejor dicho, disfruten ustedes de su obra.





martes, noviembre 25, 2008

Starry night


Anoche no dormí.

No pude.

Tenía tiempo que no me pasaba. La última vez que algo logró quitarme el sueño fue un examen de la universidad: el último parcial de Sistemas de Control II. No salí bien, pero pude pasar la materia.

Anoche volví a pensar en ti. Pero fue totalmente distinto a como lo he hecho por estos últimos meses. Anoche no te quise, ni te deseé; no te extrañé, pero tampoco te odié. Anoche, finalmente, me di cuenta del mal que me estaba haciendo seguirte pensando.

Esta mañana me ardían los ojos, me dolía la cabeza y tenía acidez. Supongo que así se manifiesta, en el cuerpo, el dolor del alma. Así se siente tenerte en mi cabeza. Antes como que no reparaba en ello. La solución era simple: emborracharme con mis amigos –quienes, imagino, nunca sospecharon por qué tomaba tan rápido, por qué me apresuraba a que el alcohol hiciera su efecto en mi sangre para que desaparecieras de mi pensamiento por un rato.

Pero anoche fue distinto. Fue como si se juntaran los últimos recuerdos de ti, o mejor dicho: los que no tuve. Los emails que nunca me respondiste, las llamadas que te hice a miles de kilómetros de distancia y que nunca atendiste; los llamados mentales que te hacía cuando algo me recordaba a ti.

Como ese poema de Gonzalo Rojas; esa sonata de Beethoven; cualquier película hablada en alemán.

Y ese cuadro de Van Gogh.

Sí, ese fue el último y más intenso recuerdo que tuve y no tuve de ti. Cuando lo vi en el MoMA casi lloro. Mis padres se extrañaron al ver que se me habían aguado los ojos con tan sólo ver un cuadro tan pequeño. Pero así son los ataques de la memoria, no permiten refugiarte en alguna trinchera, no permiten protegerte con el escudo del orgullo.

Salí de la sala del museo y te llamé desde el pasillo. Quería decirte que ver ese cuadro era verte a ti. Quería decirte que cuando vi ese cuadro en el MoMA tenía otra excusa para que viajaras conmigo a Nueva York, la ciudad que nunca quisiste.

Porque en ese viaje había coleccionado un montón de sitios, imágenes y sabores para que te enamoraras de ella. Te tenía un banco en Central Park donde podíamos sentarnos bajo un árbol que tiene la forma de una mano sosteniendo un cigarro; una tienda de discos de jazz en Harlem atendida por un viejo muy simpático que me aseguró que había sido novio de Nina Simone; un bistró en Chelsea donde preparan el mejor fondant de chocolate que me he comido en toda mi vida.

Sí, nunca te lo conté ni te lo escribí, pero tenía la ilusión de que viajáramos juntos a Nueva York.

De que fuéramos juntos al MoMa.

De verte viendo ese cuadro de Van Gogh.

Pero volvamos a esa última llamada que te hice. Esa que tampoco respondiste. No recuerdo que fue lo que pensé para que me consolara tu no respuesta.

Porque justamente lo contrario fue lo que me pasó anoche, cuando finalmente reparé que debía aceptar el hecho de que hace tiempo ya yo no formaba parte de tu vida. De esa vida libre, esa vida nómada, donde los amores son como esas hojas secas que sueles recoger de los parques y que luego guardas en tu carnet de voyage.

Me habías convertido en una hoja seca.

Pero el tiempo me dio sensatez, que fue lo que me permitió reconocer que lo único que puedo hacer es ahora es seguir adelante. No olvidarte, no pasar la página, no guardarte rencor, pero avanzar.

Recordarte, pero sin dolor.

Recordar que conocerte fue una de las mejores experiencias de mi vida.

Que conocerte me hizo feliz, pero también infeliz. Que conocerte me hizo la mejor persona del mundo, pero también la peor. Que conocerte hizo que por fin entendiera a los que se agarran de mano y se besan en público.

Anoche fue que finalmente pude asimilar todo esto de seguir adelante. Todo eso que me dijeron mil veces mis amigos y familiares.
Seguir adelante.

Lo que pasa es que, aunque reconozco que tengo que hacerlo, la verdad es que no sé cómo hacerlo.

Ese es el problema: nunca me había imaginado un futuro en el que no estuvieses tú.

sábado, noviembre 15, 2008

In memoriam: Ramón Viloria

Mi abuelo se fue hoy a las 6 y media de la mañana.

Este par de escritos que ahora les posteo es el homenaje que le hago a “mi abue”.

Mi gran amigo.

Las manos de mi abuelo

Isabel Allende dice que cuando se nos muere un ser querido esa persona no se va del todo. Siempre tendremos algo que nos los traiga de vuelta. Sólo basta con ver a otro familiar que haya heredado alguna característica física de esa persona para recordarla. Yo recordaré a mi abuelo con tan sólo ver mis manos, muy parecidas a las de él: con dedos largos y delgados.

Aunque creo haber heredado otras cosas de él como su postura jorobada, su forma de caminar y sus largos brazos, sus manos son lo que tengo -y valga la cacofonía- más “a la mano”. Recuerdo que tenía unas manos tan largas que podía recubrir con ellas el reposadero de codos de los bancos de madera de cualquier iglesia. De niño me impresionaba eso. Trataba de imitarlo con mis pequeñas manos pero no podía. Con el tiempo las manos me crecieron y ahora puedo hacer lo mismo. Las manos de mi abuelo son mis manos.

A mi abuelo le debo muchas cosas.

Logré amar a Caracas desde niño, cuando viajaba desde Puerto La Cruz durante las vacaciones escolares. Lo acompañaba a La Florida, al Centro, a hacer diligencias, pero también paseábamos por el Parque del Este, el Museo de Ciencias y Los Próceres. Él me enseñó amar a Caracas caminándola, montado en un carrito, dentro de un vagón del Metro. Me enseñó a amarla palpándola con los pies.

A él le debo ese vicio de tomar café con leche. Cuando me llevaba al Colegio Santa Luisa me compraba un café con leche pequeño tibio, imagino que para que pudiera tomármelo rápido sin quemarme. Porque mi abuelo siempre estaba pendiente de uno, su capacidad de servicio es uno de sus grandes atributos. Ésa era su forma de querernos.

Una de las cosas que también definieron mi vida eran las discusiones que él sostenía con mi padre en la mesa del comedor, luego de algún almuerzo o alguna cena. No exagero al decir que han sido los mejores debates intelectuales que he podido presenciar a lo largo de mi existencia. Ver a dos personas tan inteligentes, críticas y sinceras hablando de política era todo un lujo. En más de una ocasión diferían y hasta se enfadaban, pero de todas formas esos encuentros eran dignos de ser disfrutados y apreciados. Desde pequeño y, aunque ninguno de ellos lo sepan, me dediqué a prepararme para poder participar en esas tertulias. Comencé a leer el periódico, a ver los noticieros para aprenderme los nombres de los ministros, a escuchar la radio para enterarme de las “marramucias” que hacía cualquier funcionario del gobierno.

Con tiempo y preparación logré incorporarme a esas conversaciones. Creo que lo hice bien. Mi abuelo hasta llegó a llamarme “analista político”. La última discusión que tuvimos tuvo que ver con quién ganaría la Alcaldía Mayor. Yo sostenía que sería Leopoldo López. “Yo creo que ahí gana el negro Aristóbulo”, sentenció.

También me enseñó a relacionarme con la gente. A cómo tenía que dar un buen apretón de manos y cómo debía acercármele a cualquier persona que quisiera conocer. Puedo decir, modestia aparte que me ha funcionado bien. Así conocí a Eugenio Montejo, Aldemaro Romero y a Carlos Cruz Diez. Incluso a chamas que me gustaban.

Otra de las cosas que tenía era su gran humildad. Con los contactos que tenía y su currículo bien pudo haber sido ministro o tener un cargo de igual o superior notoriedad. Pero me temo que no quería o no le hacía falta. En la misa que hizo el Papa en La Carlota, él pudo haber recibido la hostia del mismísimo Juan Pablo II. Él prefirió compartir la comunión con sus hijos y sus nietos.

Así era él.

Y así marcó mi vida.

Hoy le doy gracias a Dios por el inmenso privilegio de haber sido su nieto y le pido que me de la fuerza que él siempre nos pidió que tuviéramos ante situaciones adversas. Una de las noticias más tristes que he recibido fue cuando me enteré que no había sido admitido en la Universidad Central de Venezuela. Me encerré en un cuarto a llorar por dos días. Cuando me vio así, con el carácter fuerte que lo caracterizaba me dijo “¡Ya está bueno ya Victor Manuel! ¡Usted tiene que afrontar la realidad!”.

No sé si me hubiera dicho lo mismo si me hubiera visto llorar ahora por él.

Sólo sé que ahora cuento con sus recuerdos y su ejemplo de vida.

Y mis manos.

Mis manos que son sus manos.

Mi abuelo

Hace dos años, durante el Laboratorio de Crónica Urbana, me mandaron un ejercicio de describir un personaje. Decidí escribir sobre mi abuelo, uno de los personajes más importantes de mi vida. Mis compañeros del curso disfrutaron mucho este escrito. Y mi abuelo también. Tanto, que incluso lloró cuando se lo mostré. Tanto, que lo mandó a enmarcar y lo colgó cerca de la mesa del comedor de su casa.

Una guayabera blanca, pantalones de lino grises y un par de zapatos negros Florsheim constituyen la vestimenta diaria de ese personaje malhumorado y sabio, a quien la vida delegó el “cargo” de abuelo: mi abuelo.

Se levanta a eso de las 7 y media de la mañana, y luego de desayunarse un plato de leche descremada con una cantidad exorbitante de Corn Flakes, -que sobresale como un iceberg de ese mar lácteo- se dispone a caminar por el Paseo Los Próceres. Allí llega saludando a sus grandes amigos de la ciudad: los indigentes. “La Negra Esther” que vive con un ejército de nueve cacris que la protegen de todo mal y “El Místico”: un moreno alto con un afro descomunal que, desde lo alto del cerro donde está ubicado el barrio Marín, medita y le canta a los dioses contorneándose como cualquier instructor de yoga del Parque del Este.

Así es mi abuelo. No sólo saluda y habla con todo el mundo sin ningún distingo, sino que los escucha realmente interesado en lo que puedan aportarle a su cultura cotidiana. Es trujillano de nacimiento pero maracucho de corazón, y en sus más de 40 años viviendo en Caracas no ha podido erradicar el “¡Mirá qué molleja!” de su vocabulario.

Mi abuelo también es lo que los psicólogos denominan un individuo “ciclotímico”: su estado de ánimo oscila entre una echadera de vaina hilarante y un mal carácter que, si te agarra desprevenido, seguramente saldrás “berreando” con una almohada en las nalgas al mejor estilo de La Chilindrina –la hija de Don Ramón en la serie mexicana “El Chavo”.

Sin embargo, todo este lado agrio de su personalidad se ve minimizado al lado de su gran capacidad de servicio hacia los demás y su inmensa sabiduría. Discutir de política con él ciertamente es una delicia, ya que su amplio conocimiento -aunado a la calidad de su testimonio presencial- de los eventos que han marcado a Venezuela, hacen que cualquier debate que uno inicie con él sea toda una exquisitez intelectual. Ni hablar de sus comentarios típicos aderezados con ese pragmatismo tan sui generis de la “Tercera Edad”, que hace cuando uno intenta de expresarle alguna opinión que no comparte. “¡Ese Teodoro es un muerto!” me dijo cuando le notifiqué que ese era mi candidato para las próximas elecciones presidenciales. O como cuando traté de decirle lo enigmático que me parecía como personaje el Sub-Comandante Marcos, se me adelantó y me dijo: “¡Ése es un asesino!”.

Trata a todo el mundo de “usted”; y en las cúspides de sus “jodederas” se ríe con tanta intensidad que toda su cara se enrojece, teniendo que sacar un pañuelo blanco del bolsillo derecho de su pantalón, para secar las lágrimas que tímidamente brotan de sus ojos achinados. Su curriculum pudiera tener una vuelta al mundo -gracias a los numerosos viajes que realizó- si no fuese porque nunca visitó al continente asiático: “Es que a mí esos chinos nunca me llamaron la atención”.

Así es mi abuelo; como las personas que, a fin de cuentas, uno más quiere: ésas con las que uno llega por momentos a levitar de la emoción no sin antes habiéndote jodido un poquito.

miércoles, noviembre 12, 2008

John Legend: cuando la evolución suena a gloria


El tercer disco en la carrera de un artista ostenta una importancia crucial. El éxito de esa producción asegura la permanencia de ese artista en la palestra de la escena musical. John Legend ha salido más que airoso de este difícil reto editando su más reciente trabajo: Evolver (2008). Este disco pareciera ser la continuación natural de su ópera prima: Get lifted (2004), cargado de un clásico sonido neo-soul -género que toma la base rítmica del hip-hop (beats, samplers) con la base armónica del R&B. Su segunda placa, Once again (2006), fue un disco más orgánico -prescindió de bases rítmicas electrónicas y de invitados hip-hop- con buenos temas pero lamentablemente muy repetitivos, lo que hizo que el disco, globalmente hablando, cargara a cuestas ese desagradable adjetivo que puede tener cualquier trabajo musical: predecible. Pero Evolver nos muestra lo mejor de John Legend: buenos duetos -Quickly con Brandy, It’s over con Kanye West, No other love con Estelle-, exquisitas baladas -Everybody knows, I love You love- y conmovedoras piezas tocadas en piano -This time, una de las mejores canciones que ha compuesto Legend. Lo afirmo sin duda alguna: Evolver es el mejor disco de R&B que he escuchado este año.

Nota: les posteo una presentación en vivo de su primer single Green Light


lunes, noviembre 10, 2008

Roadsworth: "la calle es mi lienzo"


Artista urbano.

Canadiense, de Montreal.

Célebre por sus geniales intervenciones urbanas.

Polémico. Ha sido juzgado; incluso detenido.

¿Su delito? Intervenir artísticamente, sin permiso alguno, las calles de su ciudad natal.

¿Y es que acaso el arte necesita pedir permiso?

Su propuesta cumple con la premisa fundamental del arte: hacernos pensar.

Plantea un debate simple, pero contundente:

¿Acaso las calles son propiedad de algo o de alguien?

O no son de nadie, sino de nosotros:
los transeúntes.

Nota: les posteo el tráiler de un documental que nos muestra su extraordinaria propuesta de arte urbano. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

jueves, noviembre 06, 2008

Hocus Pocus: genial (h)ip-(h)op


Escuché por primera vez a Hocus Pocus gracias a mi pana Estilo Léxico. Esta agrupación francesa hace un hip-hop bastante particular: matizado de guitarras pop, flautas world music y una exquisita vibra jazzy. Tienen dos discos: 73 touches (2006) y Place 54 (2007), ambos excelentes. Sin embargo, en su última producción ostentan una madurez traducida en un sonido depurado, redondo, muy bien logrado. Melodías pegajosas y alegres rimas hacen que esta sea una de las propuestas de hip-hop más frescas e innovadoras que haya escuchado en mucho tiempo. De los grupos más geniales que he descubierto este año.

Nota: les posteo el genial video del tema Mr. Tout le monde. Profitez-en!


martes, noviembre 04, 2008

Tertulia cinéfila



Mis domingos favoritos son los que incluyen una visita a la Plaza de los Museos, en Bellas Artes. Si voy al Teresa Carreño a comprar una entrada para un concierto, pues aprovecho de pasearme por los buhoneros bohemios rodean a la Plaza. Paso primero por los que venden DVD’s; reviso la sección del cine argentino, luego la del español y, por último, la del francés. Después paso por los puestos de música a hablar con Juan, quien tiene siempre a disposición una buena recomendación musical.
Nuca falta alguien que te recomiende un DVD mientras estás buscando uno. Suelo ser receptivo a las recomendaciones, pero primero debo revisar la sinopsis en la contraportada para verificar primero si me llama la atención. (Pero tampoco crean que siempre hago esto, muchas veces me dejo llevar por quién actúa o, peor aún, por la carátula. Si aparecen en la portada los nombres de Audrey Tautou, Ricardo Darín, Norma Leandro o Federico Luppi, me compro ese DVD sin chistar.) Pero este domingo pasado fue particularmente especial, en lo que a recomendaciones se refiere.
Mientras leía la portada de un DVD de una película dirigida por Marcelo Piñeyro y protagonizada por el legendario actor argentino Héctor Alterio, un tipo que estaba al lado -franela estampada con un espectáculo del Cirque du Soleil, boina negra, bolso cruzado- me dijo que no me recomendaba la película. Me volteé y le pregunté por qué, con suspicacia, para ver si lograba convencerme, puesto que estaba casi decidido a comprarme la película.
- No es el Piñeyro de Caballos Salvajes o de Plata Quemada, realmente no sé qué le pasó en esa película -su argumento sonó convincente, precisamente porque ya había visto esas dos que mencionó y me habían gustado bastante-. Si quieres llevarte una buena película del cine argentino llévate El aura, de Bielinsky.
- Sí, ésa ya la vi. Muy buena. Bueno, como todo lo que hace Ricardo Darín, ¿no? Aunque las últimas dos que ha hecho no me han gustado mucho, si te soy sincero.
- ¿Y cuáles son esas?
- La señal, que fue una que dirigió y XXY, una historia de un hermafrodita…
- Sí, esa la vi. Muy mala y bastante retorcida la cosa.
- Sí, es fuerte, pero bueno… Espero que se reivindique con El baile de la Victoria, que está filmando ahorita, está dirigida por Fernando Trueba, basada en una novela de Skármeta, el mismo que escribió Il Postino.
- Oye, eso suena muy bien.
- Sí, vamos a ver qué tal.
Seguí revisando los DVD’s y el pana que vendía los DVD’s –camisa negra con el logo de los Rolling Stones, jean agujereado, lentes con la pata derecha remendada- se incluyó en la discusión.
- Si quieres ver una vaina buena, llévate esa que tienes ahí: En la cama, es una película chilena, arrechísima, ganó un coñazo de premios. ¿Y sabes qué es lo mejor de todo? Que toda la película es en un cuarto de motel. Son sólo dos actores metidos en el cuarto de un matadero ¿qué tal? ¡Es arrechísima la vaina! Resulta que uno carajos tiran en un motel y tal, pero luego es que empiezan a conocerse y a echarse los cuentos de sus vidas y tal. Pero bueno… ya no te cuento más nada. Llévatela y después me dices.
- Chévere, me la voy a llevar entonces –le dije, sin pensarlo dos veces.
Una señora –blazer marrón, pantalón negro, de lino, ataviada como si acabara de salir de misa- decidió participar en la informal tertulia que teníamos de cine.
- Ese es el gran problema del cine latinoamericano. Todo es sexo, malandraje y violencia. Todas las películas son de prostitutas o de narcotraficantes. ¡Es una porquería de cine!
Esa última frase hizo que cada uno de nosotros se dedicara a contradecirle a la señora lo que acababa de decir. El que estaba a mi lado le recomendó que viera Estación Central de Walter Salles. Yo le dije que viera El hijo de la novia, de Juan José Campanella y el que vendía los DVD’s le recomendó Machuca, de Andrés Wood.
La señora, abrumada por la inmediata y entusiasta respuesta de nosotros, alcanzó a decir:
- Ok, ok. Yo me voy a llevar todas esas películas que ustedes dicen. Pero óiganme bien, si no me gustan voy a venir a que me devuelvas la plata –dijo señalando en tono de amenaza al vendedor.
- No hay manera de que no le gusten esas películas señora, confíe en nosotros, ¡confíe en el mejor cine del mundo!
Por dentro pensé que el pana tenía toda la razón. Seguí buscando DVD’s y me llevé La corporación (Le Couperet), una película francesa que me habían recomendado hace tiempo.
- Esa película es un vacilón, mi pana, me dijo el vendedor cuando le estaba pagando los 2 DVD’s . ¿Te vas a llevar En la cama también? Coño mi pana no te vas a arrepentir, ¡ese es un peliculón! Me dices qué tal te pareció, bróder.
- Claro que sí chamo. Por cierto, dile al pana tuyo ese que te trae las películas de Argentina, que te traiga Las mantenidas sin sueños. De lo mejor que he visto recientemente…
- Sí va, bróder. Intercambiando información, mi pana, así es, pasándonos los datos…
- Así es.
Y me fui, preguntándome cuál de las dos películas iba a ver primero.
(Mentira: sabía que iba a ver la primero la chilena.)