jueves, mayo 08, 2008

Carta de renuncia


M,


Hoy renuncio a ti.

No creas que ha sido fácil. Para nada. Lo único fácil después de conocerte fue amarte. Así que ya te imaginarás por qué ha sido tan complicado esto de reconocer que ya no te quiero.

No fue de un día para otro, tampoco. Sacando cuentas el otro día, me di cuenta que tuvieron que pasar casi dos años para escribirte esta carta. Dos incómodos años. Dos años pensándote todo el día, todos los días. Recordándote con una canción, una película, un olor. Cualquier excusa era perfecta para que el proyector de imágenes de mi cabeza pusiera tu rostro en pantalla grande.

Pero precisamente fue la semana pasada que sentí que había pasado un día entero sin pensarte. “¡Ya está!”, me dije, cuando menos lo esperaba te estaba comenzando a olvidar. Y no te escribí esta carta apenas sentí todo esto. Tú bien sabes lo mucho que me cuesta escribir algo. Y sobre todo algo que debía estar muy bien escrito. Porque yo, a diferencia de ti, sí que me gusta dejar las cosas claras. Por eso es que lo escribo. Para dejar en claro y con la inmortalidad de las letras que ya no te quiero.

Hoy renuncio a ti y no me duele. Nunca pensé que el dolor se pudiera superar con el tiempo. Pero así fue. Por eso es que puedo decir, hoy y sin dudarlo, que te superé. Hoy renuncio a ti y te lo escribo para que lo sepas. No me importa siquiera si te importa. Pero a mí sí y con eso ya tengo bastante. O debo haber escrito “ya tuve bastante”. Porque, renunciando a ti, ya no me queda nada.


V

10 comentarios:

Carito dijo...

Que alivio cuando la renuncia llega...
Y pues si, coincido con tu jucio, ésta es una renuncia muy bien escrita...
Saludos!

Mitchele Vidal dijo...

Mi amigo. A todos nos pasa. Tu renuncia me trajo a la mente esa lapidaria frase de mi amado Sabina: "tardé en olvidarte 17 días y 500 noches" me alegra mucho pues que ya estés amaneciendo a la 501!

Mua!

Nina dijo...

Coño Victor... coño! (llorando como la IDIOTA que soy) Yo quiero renunciar también!

Nina dijo...

Loved it! Loved it mal!

eusucre dijo...

me gusta esto... muuucho

Karina dijo...

"Para dejar en claro y con la inmortalidad de las letras que ya no te quiero" Oración impecable.

Una delicia.

Naky Soto dijo...

Víctor querido:
Hay una historia de Condorito que se me grabó en la memoria, y de la que voy a rescatar la frase: "Dile a Yayita que ya la olvidé".

La mayoría de las veces mi buen amigo, cuando hacemos especial énfasis en un verbo -como es el caso de olvidar- se cruzan unas variables que en comunicación se llaman contenido vrs.relación, y siempre, indefectiblemente siempre, la relación vence al contenido. Vale decir que, en una próxima carta de renuncia -si llegara a haberla- dedícale mucho más tiempo a los descriptores de tu nueva condición emocional, a la libertad, a lo sabroso del olvido, al descargo que nos proporciona no sentir ni rencor, no sentir pues, que el estremecimiento sea personalísimo y no le corresponda a otra(o).

Por ejercicio y cuando tengas tiempo regálate eso, dedícate una carta a ti, a tu libertad, a tu salud.

Abrazos grandes,

Anónimo dijo...

Me llegó. El 9 de mayo de este año también dije adios, después de dos años al igual que tú. Está en mi blog. Siento que recuperé mi vida, porque la que vivía antes no la sentía mía. supongo entonces que sé cómo te encuentras ahora, y celebro esta "casualidad".
http://soyyonoerestu.wordpress.com

Crista dijo...

Hola Victor, hoy encontre tu blog por casualidad, ya no recuerdo que estaba buscando, sólo sé que me tropecé con el... cuanto nos cuesta renunciar a alguien para ti fueron dos años, para mi aún estoy en el countdown... pero que cosas no? es más fácil ser despedido que renunciar... aunque yo siempre he renunciado.

Sigo encadenada a tu blog.

Un abrazo

Link dijo...

Excelente carta.

Cerrar el ciclo, cortar, dejar ir.

Que _bien_ se siente cuando finalmente pasa, no?