La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

viernes, marzo 28, 2008

Los espíritus libres


Pero los pájaros no pueden ser enjaulados,
porque ellos son del cielo, ellos son del aire

BEBE


Ella es uno de ellos. Uno de esos seres que tienen a la libertad como estilo de vida. Rebeldes por naturaleza, le llevan la contraria al mundo y a sus formas. No se dejan atar por nada, ni nadie. No tienen planes. Le hacen morisquetas a Dios, le pintan una paloma al destino. Desconciertan a todos, incluso a los que más los conocen.

Se dejan querer, pero hasta ahí. Se enamoran, pero sólo un ratico. Logran deshacerse del amor justo cuando comienza a convertirse en amenaza. Su domicilio es el mundo entero. No tienen nacionalidad. Suelen hablar hasta cuatro idiomas. Tienen amigos y parejas –ocasionales, claro está- por todo el planeta. Son sociables, mas no accesibles.

Aman el impresionismo, la world music y el cine de autor. Les encanta el desenfado de los españoles, la prepotencia de los franceses. Detestan el sentimentalismo de los latinos. Leen mucho y les gusta viajar en tren o en autobús. Se visten como les da la gana y odian vestirse de gala. Fuman marihuana en parques públicos. John Lennon es uno de sus pocos ídolos. Les interesa la política, pero no pertenecen a ningún bando. Son insoportablemente críticos y derrochan un excelente humor negro.

Escriben poesía, pintan. Son iconoclastas, no ven televisión. Aman a los animales, luchan por causas nobles. Están siempre en su mundo. Van a la peluquería cuando es estrictamente necesario. Usan sombreros y lentes extraños. Tienen cuentas en Messenger y en Facebook, pero nunca se conectan. Mandan emails desde los países donde viven sus aventuras. Nos informan lo que hacen por allá, pero sin lujo de detalles. Son misteriosos pero ciertamente encantadores.



A ella la quise mucho, tanto, que me temo que… no sé… Salimos sólo dos veces. Conversamos, nos reímos, nos besamos. Estoy seguro que ella también me quiso. Lo que pasa es que sólo puedes querer a personas como ella por muy poco tiempo. Su amor tiene fecha de expiración: ese corto plazo que te otorga la incorruptible aduana de sus corazones.

miércoles, marzo 26, 2008

Erykah Badu: this is my Amerykah


La música que ha estado haciendo Erykah Badu, en estos últimos años, ciertamente es difícil de escuchar. Lo que pasa es que, cuando logras entrarle a su particular propuesta, terminas enganchado. Así me pasó con Worldwide underground (2003) y así volvió a pasarme con su último disco, New Amerykah Part One (4th World war) (2008): R&B exótico, impredecible, irremediablemente adictivo. En el verano de este mismo año saldrá la segunda parte de este proyecto, en el que han participado importantes figuras de la música negra como Madlib, ?uestlove, Bilal y la leyenda del acid jazz Roy Ayers. Como dato curioso, se puede mencionar el hecho de que Badu compuso más de 60 temas para estos discos, todos grabados en su nueva laptop -primera computadora que compra y que utiliza en sus casi 40 años de vida: “se me hizo muy sencillo, mientras le cocinaba a mis dos hijos o luego que los acostaba en su cama, me iba a mi cuarto y comenzaba a grabar ideas como loca”. Erykah Badu ha logrado hacer ese tipo de música que sólo es posible gracias a la locura implícita en los genios. Música que, a fin de cuentas, celebramos y recomendamos con el entusiasmo que ha caracterizado a este blog.

Nota: Les posteo el primer single Honey.


viernes, marzo 21, 2008

Offline


Estuve dos semanas sin Internet en mi casa. Al principio me estaba volviendo loco. Puedo pasar horas pegado a Internet, haciendo cualquier vaina. Que si metido en Messenger, un vicio intermitente en mi vida: a veces lo dejo, pero él siempre vuelve a por mí. Que si revisando emails, que si leyendo los blogs de mis panas. Que si metido en esta nueva gran vaina que nos echó la tecnología llamada Facebook. Como verán, así como critico y detesto a las nuevas formas que propone el mundo para comunicarnos, igualito termino cayendo en sus redes como un propio pendejo.

Pero, a medida que pasaban los días, sentía que me hacía cada vez menos falta el Internet. Agarré un par de libros que tenía abandonados y retomé el hilo de sus historias. Vi un par de películas argentinas que me había bajado hace algún tiempo y me las gocé bastante. Así como había encontrado nuevas formas de aprovechar mi limitado tiempo libre, también me reconocí desconectado de muchos de mis amigos. Ésos que saludas por Messenger, o a los que les escribes en The Wall de Facebook. Sin embargo, no dejé que la tecnología me venciera en esa batalla, pues hice lo que uno hacía antes sin todas esas malditas herramientas de la tecnología. Digamos que comencé por hacerlo, a medias, pero algo es algo.

Le escribía mensajitos a sus celulares, preguntándoles cómo estaba todo, en qué andaban. Pero los mensajitos, o no llegaban, o los destinatarios se hacían los pendejos. Igual los llamé luego y hablamos todo lo que el saldo de mi celular nos dejara hablar. Qué sabroso es escuchar la voz de esa otra persona al otro lado del teléfono. Qué sabroso es escuchar la música de su sonrisa, la melodía de su alegría o de su pena.

Aunque la verdad es que igual les estaba hablando a través de un maldito aparato. Decidí, entonces, con genuino entusiasmo de quien extraña ese contacto directo con los panas, que en lo que tuviese un tiempo libre iba a cuadrar con ellos para tomarme un café y conversar, para verlos en persona. Y así fue. Así pude ver de cerca los gestos de sus rostros. Así pude escucharles su voz sin que se interpusiera ningún maldito aparato.

Estas últimas dos semanas sirvieron para reencontrarme con mis amigos, y para reencontrarme conmigo mismo. Hace un par de días llegaron unos técnicos a mi casa para instalar un nuevo módem. Habían puesto a funcionar, de nuevo, al demonio del siglo XXI con sus intermitentes luces verdes y amarillas, amenazando con que se acabara este peculiar momento por el que estaba pasando.

Pero no les puedo negar que también estaba contento con que hubiese Internet de nuevo en mi casa. Ya me puedo bajar toda la música que me dé la gana, ya puedo revisar el email cuando quiera. Eso sí, aprendí una lección, que es la que ahora quiero compartir con ustedes. Hagan un sincero intento, y cuando el tiempo y/o el dinero se los permita, llamen a un amigo(a) e invítenlo(a) a tomarse un café o a ir al cine, qué sé yo, cualquier excusa que sirva para que se vean en persona. Y, cuando así sea…

1. Salúdalo (a) con un sincero abrazo.

2. Mírale a sus ojos, háblale, escúchale.

3. Ríanse, compartan eso que los ha hecho ser sinceros amigos.

4. Luego despídete con otro abrazo.

Créanme: se sentirán mucho, mucho mejor como seres humanos y se sentirá mucho, mucho mejor que mandar un puto kiss o hug por Facebook, que una maldita ventana de Messenger en la que aparezca: “q más? años sin verte… t extraño… a ver cuando nos vemos! un abrazo”.

martes, marzo 18, 2008

El Bicho: 1,2, siete


Durante la última década el flamenco ha sido reinterpretado, junto a otros géneros musicales como el rock, el funk o el hip-hop, por agrupaciones como Chambao, Ojos de brujo y Canteca de Macao. Sin embargo, si tuviera que escoger a la banda que ha planteado la mejor propuesta en esta tendencia musical, tendría que mencionar a El Bicho. Su segunda producción, II (2005), logró llamar la atención de una gran cantidad de melómanos por su genial mixtura de flamenco con rock sinfónico. Con VII (2007), su último trabajo, han sabido mantener el interés de su fanaticada y de la crítica especializada. En esta producción, El bicho vierte, a su gustoso coctel sonoro, ritmos latinos como la salsa y la samba. Esto, damas y caballeros, es música ibérica envenenada.

Nota: Les posteo una presentación en vivo de El Bicho, interpretando De vivir, el primer tema del disco.





viernes, marzo 14, 2008

Ese silencio


Fue entonces,
en esa cena,
cuando decidí hacerlo:
no darle más largas al asunto,
que sólo a mí concernía.

Así inicié la necesaria alianza
que tanto se hace con el vino:
el empujoncito.

Luego de terminada la cena,
finalmente lo haría,
allí,
cuando estuviéramos afuera
esperando el taxi,
pero,
como nunca faltan los pero,
el mundo decidió hacernos una jugada,
mala o no,
el hecho es que aún no podía definirla.

Sí señores,
estaba lloviendo
y entonces sentí
uno de esos terrores súbitos
que sólo el amor es capaz de producir:
el no saber qué hacer
con ella

Sólo me quedó mirar hacia arriba,
hacia al cielo y a Dios,
y fue entonces cuando sentí que,
al abrir mi chaqueta y elevarla,
para cubrirnos
a los dos
me había traído consigo la noche entera
y entonces,
ya aislados del mundo
y sus jugadas
una sonrisa,
corta y nerviosa,
se escapó de sus labios,
dejando oir así
ese magnifico sonido,
que nos invita
a inventar ese silencio
que sólo se puede hacer
con dos bocas

martes, marzo 11, 2008

Lenny Kravitz: revolucionario de amor, no de música


Lo que muchos le critican a Lenny Kravitz, y con razón, es la ausencia de originalidad en su música. Sin embargo, considero que, en vez de condenar ese aspecto de su trabajo, debería celebrarse que uno pueda escuchar una mezcla muy bien lograda de todos los artistas que tanto lo influencian. It is time for a love revolution (2008) suena a Led Zeppelin (Bring it on, Confused), a James Brown (Will you marry me), a George Harrison (I love the rain) y a Curtis Mayfield (Uncharted terrain). Pero también suena al repertorio ya clásico que siempre nos ha ofrecido este importante cantautor: baladas como I’ll be waiting, A long and sad goodbye y el funky de Love, love, love –cuyo video les posteo abajo. Al lado de los últimos –y mediocres- discos de Kravitz: Lenny (2002) y Baptism (2004), It is time for a love revolution resalta, aunque carente de innovación y ambición, por su muy buena música. Y eso siempre se aplaude.


miércoles, marzo 05, 2008

Cuando sigue lloviendo después de llover


Como las gotas de agua que caen de los árboles después de llover. Tú eres como eso. Cuando crees que ya ha escampado, cuando crees que ha cesado la lluvia, cae entonces esa maldita gota gorda y fría para empaparte de nuevo. Para hacerte saber otra vez, y con esa forma tan chocante, que sigues ahí: escondida detrás de la hoja de un árbol y dispuesta a caer, de nuevo y cuando menos te lo esperas, para seguir atormentándome la vida. ¡Coño!