La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

viernes, mayo 30, 2008

Jamie Lidell: a funky white boy


Jamie Lidell es como Jamiroquai, Justin Timberlake y Joss Stone: un artista blanco que hace muy buena música negra. En 2005 Lidell editó Multiply, logrando captar la atención de la crítica y del público por su fresca y sólida propuesta de soul. Sus presentaciones en vivo también dieron mucho de qué hablar: a veces se presentaba junto a una banda, a veces se presentaba él solo con una mesa de Dj o con una laptop; de una u otra manera, lograba ofrecer un atractivo espectáculo, lo que terminó por convertirse en la mejor publicidad para sus futuras presentaciones. Hace poco menos de un mes, Jaime Lidell editó Jim (2008), un trabajo que sigue la misma propuesta de Multiply. Sin embargo, cuando uno lo escucha uno reconoce de inmediato que es una producción mucho más depurada, producto de una evidente madurez en la composición y en los arreglos de los temas. Aunque el soul de Another day, Wait for me y Green light sea el género en el que Lidell se sienta más cómodo, se disfruta también el funk de Little bit of feel good y Figured me out, el excelente rock de Hurricane, la sentida balada All I wanna do. Sorprende también Rope of sand, una canción que, aunque se desvía de la línea que Lidell ha trazado con su repertorio, tiene una belleza que cierra con broche de oro esta producción que ahora invito se aproximen.

Nota: les posteo un remix del tema Little bit of feel good


martes, mayo 27, 2008

Las fotografías


Así son las cosas,
amargas, borrosas,
son fotos veladas de un tiempo mejor

GUSTAVO CERATI



Siempre he pensado que las fotografías tienen vida propia. No podemos simplemente tomarlas como objetos inanimados. Por el contrario, ellas nacen, no cuando son tomadas, sino cuando alguien las mira. Cuando uno observa una fotografía uno es víctima de una reacción emocional, que depende de lo que nos muestra o de quien nos muestra y del momento en que la veamos. Ahí, justo ahí, es cuando una fotografía cobra vida ante nosotros.

Esta reflexión es, inevitablemente, personal. Por eso les pido disculpas de antemano por la subjetividad de esto que ahora comparto con ustedes. Comienzo por confesarles que no me gusta que me tomen fotos. No me gusta verme después en ellas. Imagínense entonces lo difícil que es para mí, hoy en día, ir a una fiesta, a un viaje con mis panas o con mi familia. Siempre hay alguien que quiere guardar esos momentos para la eternidad, llevándose para todos lados su cámara digital. No estoy en contra de eso, para nada. Sólo me incomoda estar posando con una sonrisa (por lo demás fingida) para algo que luego no voy a querer ver. Añádanle a eso que, en Facebook, cualquiera puede taguearte si tiene una foto en la que apareces. Tampoco me opongo a eso, sino que detesto verme luego en esas fotos que, por la Web, parecieran perseguirme y encontrarme sin que pueda hacer nada para evitarlo.

Creo que esa peculiar aversión que le tengo a las fotos ha surgido en los últimos diez años de mi vida. Antes como que no le paraba mucho a la cosa, hasta me atrevo a decir que posaba todo contento para las fotos que me tomaban mis padres en mi feliz infancia. No sé por qué, pero cuando veo esas fotos ahora envidio esa genuina felicidad, esa auténtica inocencia que definía mi vida hace una década. Supongo que ahí comenzó todo: cuando comencé a asociarles sentimientos negativos a las fotos.

Pero no sólo pasa cuando me veo en una foto. Pasa cuando veo a personas que me marcaron en cierta época de mi vida y que, por alguna u otra razón, ya no están en ella. Amigos que fueron pero que ya no, familiares que quería mucho pero que ya no están físicamente conmigo, chamas que quise pero que dejé de querer -o ellas a mí, no importa.

Un ejemplo siempre es bueno: una vez me tomé una foto con una chama. La conocí en un viaje que hice con mi familia y me enamoré, intensamente. Nos tomamos varias fotos. Pero hubo una donde salimos ella y yo solos. Esa era la foto. Cuando regresamos del viaje, mi papá, muy emocionado, pasó las fotos de la cámara digital a su laptop y nos llamó a todos para que las viéramos. Bellos paisajes, mi hermana abrazándome, mi papá tomándose una piña colada, mi mamá y mi hermana haciendo bailoterapia. Todas esas imágenes desencadenaron dentro de mí un terremoto emocional, nacido en el epicentro de los recuerdos. Pero nada se compara con lo que sentí cuando vi la foto. Recuerdo que estábamos en el cuarto de mis padres, y cuando la vi me mareé, me dolió la cabeza, me dieron unas ganas irrefrenables de llorar. Salí corriendo de ese cuarto y me encerré en el mío. Quise romper todo lo que me rodeaba, consumido por una ira incontrolable. Me había visto tan feliz junto a ella que hasta mi mirada despedía un brillo que nunca antes había visto en mi rostro. Ya no la tenía a mi lado. Lloré. Lloré como nunca había llorado. La amaba.

Decidí no ver más esas fotos. Me hacían mucho daño y nunca he tenido complejo de masoquista. De vez en cuando las volvía a ver, no les miento, pero en circunstancias inevitables: cuando se las mostraba a mis panas o a otros familiares. Si podía evitar verlas, pues hacía lo posible por no hacerlo.

El paso del tiempo hizo que mi reacción ante esas fotografías evolucionara, pero no siempre para mejor. A veces no me pegaba tanto verlas, mientras que en otras mi cuerpo y mi mente se sabían presas de la ansiedad. La nostalgia, ese sentimiento agridulce, es la palabra que ahora se me viene a la cabeza para definir lo que me producía ver esas fotografías.

Por eso digo que las fotos tienen vida. Las fotos crecen, maduran, pero no solas. Necesitan nuestras reacciones para seguir vivas.

***

Ya ha pasado un buen tiempo y no he podido sacarla de mi mente, me temo que nunca lo haré. Pero ya no es como antes, de eso estoy seguro. Ella está lejos, a veces creo que mucho. Y todo eso me lo ha hecho saber, precisamente, esa foto. O mejor dicho: ver esa foto. Ya no se me revuelve el estómago ni se me acelera el corazón cuando la veo a ella abrazándome, cuando veo la felicidad que se me dibujó en el rostro con tan sólo tenerla a mi lado. Pero tampoco es que no sienta nada. No puedo mentirles, ojalá pudiera ser tan pragmático. La verdad es que no siento casi nada.

Fíjense que pongo esa palabra en cursiva, no porque quiera darle más énfasis o porque quiera otorgarle una connotación especial. Simplemente soy realista ante lo que sigo sintiendo por ella. Ni me comprometo a olvidarla ni me cierro ante la posibilidad de volver a verla. Mucho menos voy a preocuparme por cómo pueda reaccionar si la vuelvo a ver. Pero no me voy a dar mala vida tampoco, porque la verdad es que es poco lo que yo pueda hacer. Tan sólo dejaré que el tiempo, el destino y, sobre todo, mi corazón decidan por mí.

miércoles, mayo 21, 2008

Por el medio de la calle 2008


Lo que a continuación les posteo es un email que le mandé a la gente de plátanoverde, luego de haber asistido a la primera edición de Por el medio de la calle, allá por el año 2006. El contenido de este email no sólo tiene una especial vigencia; mi ambición es que se convierta en una invitación para que, el que ahora esté leyendo esto, vaya la noche de este sábado 24 de Mayo al Casco Central de Chacao para que disfrutemos juntos de esta gran celebración urbana. Ahí les va…


Saludos a toda la gente de plátanoverde. Primero que todo GRACIAS. Gracias por haber organizado un evento que para mí (y para muchos de mis amigos) significó algo más que una simple rumba. Fue muchísimo más que eso. Fue haberle dado el significado literal de CIUDAD a mi Caracas. Fue caminar a las 12 de la noche por las calles del centro de Chacao, con una cerveza en mi mano izquierda y con mi cámara en la derecha, para tratar de almacenar digitalmente las imágenes que, en mi cabeza, seguramente perdurarán por siempre. Fue haberme sentido en una ciudad que, por una noche, cumplió su cometido de antaño de haber sido planificada para ser disfrutada, para ser gozada. Fue desaparecer esa envidia que sentí de Berlín y Madrid cuando tuve el placer de haber rumbeado allí hasta al amanecer y sin un ápice de inseguridad. Eso me lo tripeé yo el jueves, y en Caracas ¡No joda! La ciudad que amo y odio al mismo tiempo pero que, a final de cuentas, es mi pasión. Por todo esto GRACIAS. Por haber demostrado que nosotros los jóvenes podemos demostrarle a los demás (pero sobre todo a nosotros mismos) que en este país drogado de violencia y de sangre también hay gente que le devolvió esa función a Caracas de sentirnos, por un momento, felices de vivir en ella. Mi comentario final no puede ir sino enfocado a expresarles mi esperanza de que esto se repita. Porque sí, si en este país se ha convertido el optimismo en todo un lujo, pues yo sí me lo doy. No me culpen. Este jueves ustedes me han dado suficientes razones para ello,

¿Y entonces?

Sí, tú, el que está leyendo esto, ¿nos vemos allá?

lunes, mayo 19, 2008

Respuesta a un comment

En principio, este post era una respuesta a un comentario que me dejó mi querida Naky en una de las entradas más recientes de este blog. Allí me hacía saber su preocupación de que no encontraba en las discotiendas caraqueñas muchos de los discos que por acá recomiendo. También me preguntaba de dónde carrizo sacaba yo esos grupos. En fin, me pedía que la asesorara en estos dos aspectos.

Decidí postear como entrada esta respuesta sencillamente porque no tiene sentido que yo recomienda música que ustedes luego no puedan escuchar. Así que esto no sólo va dirigido a Naky, sino a todo aquel que, como ella, quiera escuchar esa música. Espero, de todo corazón, que esta entrada les ayude.

Querida Naky:

Primero que nada me alegra mucho saber que recibas con tanto entusiasmo las recomendaciones que hago por acá. Ahora bien, no eres la única que no consigue lo que acá posteo en las discotiendas caraqueñas. Yo también me frustro buscando discos en Caracas. Por eso es que, en lo que sé que un pana o un familiar viaja al exterior, lo primero que hago es encargarle un buen disco.

Si quieres saber de dónde carrizo saco esta música, con gusto te enumero las que, en mi caso, son las Fuentes del Conocimiento (así en mayúsculas y todo jeje):

Popmatters: sitio de Internet donde se hacen reseñas de discos, diariamente. Se publican las reseñas justo después que se editan los CD’s, así que podrás saber cuáles discos se están editando recientemente y de manera bastante actualizada.

Rollingstone: esta es, para muchos, la Biblia de la música hecha en los Estados Unidos. No la actualizan con tanta regularidad como Popmatters, pero suelen reseñar discos, tanto de los artistas más importantes como de los artistas revelación. Para la música hecha en Latinoamérica puedes revisar la Rollingstone Latinoamérica.

The New York Times: en la sección de música de este importante diario suelen hacerse reseñas de discos, y muy buenas. Acá hacen mucho más énfasis en reseñas de discos de artistas locales de la ciudad de Nueva York, donde se hace muy buena música.

NME: este “servicio de noticias” es una de las páginas que cuenta con más prestigio en el Reino Unido. Así que si estás interesada en conseguir información de la escena indie y rock de Inglaterra, este portal es perfecto para eso.

Alex Ross: crítico de música clásica de The New Yorker. Este tipo es uno de los que más respeto en lo que a música clásica se refiere. Sus artículos en esa revista son excelentes, pero en su blog es donde recomienda lo que, para él, son las mejores grabaciones que se editan en el denominado mundo de la música académica.

ITunes Store: si tienes una tarjeta de crédito para comprar por Internet este portal te servirá de gran ayuda. Acá puedes conseguir muy buena música. De hecho, hasta puedes comprar una sola canción por tan sólo 99 céntimos de dólar.

CDNOW: es la sección de Amazon que vende música. Tienen un ranking con los discos más vendidos, clasificados por género musical. Por acá también puedes comprar discos si tienes la tarjeta de crédito para comprar por Internet.

Tiendas Esperanto: suelo visitar esta tienda para enterarme qué se está editando en el mercado local. Este establecimiento también se convirtió en distribuidora de discos, y de discos de altísima calidad. Otra manera de saber qué se está editando en la escena local es a través de la prensa nacional.

Acidjazzhispano: esta página está dedicada al género del acid jazz. La actualizan con regularidad, reseñan discos y publican unas biografías (que incluye también la discografía reseñada del artista) bastante recomendables.

VIBE: esta revista es de hip-hop y de R&B gringo. Acá te podrás enterar de las novedades musicales en este género y hacen unos reportajes bastante detallados del artista que esté en boga en ese momento.

Myspace: metiéndote en los myspace de los grupos puedes conseguir bastante música nueva. Métete en los links de las otras bandas amigas del grupo y conseguirás muy buena música.

Los panas que son músicos o Dj’s: estas personas siempre te podrán recomendar un buen disco. Pregúntales qué están escuchando y te aseguro que te nombrarán grupos más raros que los que pongo aquí. Los músicos (y sobre todo los Dj’s) suelen compartir entre ellos muy buena música, así como los escritores se recomiendan entre sí muy buenos libros. Si vas a un concierto de algún grupo cuya música te tripeas mucho, te le acercas y les preguntas qué buen disco te pueden recomendar. Es mucho mejor que caerles y decirles el insoportable cliché de “soy una gran admiradora tuya, he escuchado todos tus discos”, ¿no crees?

Un consejo: cuando se metan en páginas donde se hacen críticas, es decir, donde al final de la reseña emiten un juicio de valor (una evaluación), traten de no ver el puntaje que recibe el disco si no lo han escuchado antes. Resulta muy fácil contaminarse de prejuicios antes de aproximarse a cualquier producción musical.

Espero haberles ayudado, cualquier otra inquietud respecto a estos menesteres musicales, estoy a su orden.

Abrazo grande en Fa sostenido

domingo, mayo 18, 2008

Lujuria y terror dentro de un ascensor


Love in an elevator
lovin’ it up when I’m going down
love in an elevator
lovin’ it up ‘til I hit the ground

STEVEN TYLER


Cuando me monto en un ascensor procuro estar solo. Se me hace muy incómodo estar en un espacio tan reducido con una o varias personas desconocidas. Soy de los finge escribir un mensajito en mi celular o mirar al suelo, todo para evitar hablar con la otra persona hasta que se abra la puerta del ascensor y uno de los dos salga.

Esa noche entré en el ascensor, creyendo que iba a estar solo. Pero justo cuando se iban a cerrar las puertas, escuché una voz que decía: “¡Páramelo ahí porfa!”. Era la voz de mi vecina, Maritza, la que vivía frente a mi apartamento. Maritza es morena, está buenísima y, por si fuera poco, es muy pana. Desde que me mudé nos caímos muy bien. Ella es muy dulce, nunca está amargada. Es pícara y muy coqueta. Siempre huele rico.

Pero como no todo en la vida puede ser perfecto, luego me enteré que estaba casada, y con un Guardia Nacional. Nunca había visto a su esposo hasta que un día, subiendo unas bolsas de mercado por el ascensor, el tipo me ayudó y desde ahí nos hicimos panas. De hecho, es el único Guardia Nacional pana que he conocido en toda mi vida.

Pero volvamos a esa noche. En lo que supe que ésa era la voz de Maritza presioné el botón de STOP. Ni que fuera pendejo, si hubiese sido otra persona lo más seguro era que me hubiese hecho el loco y no hubiera parado el ascensor. Las puertas volvieron a abrirse. Ella entró apurada…

- ¡Gracias gordito! -¿se me había olvidado contarles también que hablaba irresistiblemente sexy?
- De nada, ¿cómo estás? –le pregunté, aparentando normalidad, cuando la verdad era que estaba un poco nervioso.
- Cansada –respiró profundo-. Hoy estuve full en el trabajo, ¿y tú? ¿Cómo va esa universidad? Me han dicho que la Simón Bolívar es candela…
- Sí, es fuerte, pero qué más, ahí… dándole…
- Chévere…

Luego caímos en ese silencio siempre incómodo que surge entre dos personas dentro de un ascensor. Íbamos al piso 9. El ascensor ya iba por el 5, cuando, de pronto, se estremeció, se apagó la luz y se detuvo…

- ¡Coño, se fue la luz! –se le salió a ella.
- ¡Qué vaina! –atiné a decir realmente preocupado.
- Ni modo, a esperar que vuelva. Ojalá regrese pronto. ¿Estás bien?
- Sí –le respondí, pero sin mucha convicción porque la verdad es que estaba bastante nervioso.

Ella, por el otro lado, se lo había tomado muy bien. Sonaba tranquila, se puso a hablar de cosas que ahora no recuerdo. Hacía calor, no podía ver nada, comencé a impacientarme, pero me esforzaba en que ella no se diera cuenta. En eso ella se me acercó. Lo digo porque olí muy de cerca ese perfume tan sabroso que ella tenía puesto. Comencé a marearme, me temblaron un poco las piernas, me faltaba el aire. Es difícil explicar cómo me sentí, pero creo que era como si el cuerpo escapara de mí, como si escapara del control de mi mente. Lo que sentí después era que toda la oscuridad me daba vueltas, y me desmayé entrando en una sublime pero aterrorizante ensoñación…

Su perfume fue lo que me hipnotizó. Me dejé guiar por el olor de su cuerpo hasta ponerme frente a su cara. Ella agarró mi cuello con sus dos manos, con firmeza, y trajo mi boca junto a la suya. Nuestras lenguas exploraron las bocas ajenas. Parecían bailar lambada. Ambos estábamos consumidos por la pasión. Nuestras manos hicieron el resto. Querían descubrir cada parte del cuerpo del otro. Nos tocamos con desesperación, como si se nos fuese acabar el tiempo. Traté de quitarle su camisa, pero ella me frenó. Quitó mis manos con suavidad y me llevó a su apartamento. Fuimos a su cuarto y nos desvestimos frenéticamente, nos dejamos llevar por el deseo que nos poseyó por completo. Estábamos tan drogados de placer que nunca escuchamos cuando entró su esposo. En ese momento yo estaba encima de ella. Lo único que escuché fueron los dos disparos que el tipo accionó con su pistola. Uno en cada nalga. Me volteé y vi su cara enfurecida. Tenía los ojos rojos, coléricos. Y su pistola empuñada en su mano derecha. “¡No me mates! ¡Por favor, no me mates! ¡No es lo que parece!”, le supliqué llorando mientras me agarraba mis nalgas adoloridas…

“¡No me mates! ¡No me mates!”, seguía gritándole desde el suelo del ascensor mientras salía de ese horrible sueño. Lo que en realidad estaba pasando era que el esposo de Maritza había abierto el ascensor y me ofrecía sus dos manos para levantarme.

- Tranquilo, gordito, ya pasó todo. Pobrecito, -decía Maritza, dirigiéndose a su esposo- se desmayó y se me vino encima. Me asusté, estaba todo frío, no sabía qué hacer.
- Véngase mi pana, ya pasó todo –me tranquilizaba mientras agarraba mis manos tembleques. Me paré, mis piernas también temblaban, respiré profundo. Le di las gracias a los dos y caminé hasta la puerta de mi apartamento.
- ¿Está tu hermana en tu casa? No vayas a quedarte ahí solito, ¿ok? Si quieres te vienes al apartamento y te tomas un vaso de agua con azúcar, mira que sigues pálido, gordito.

Le volví a dar las gracias, ni siquiera pude voltear a verla a ella o a su esposo. No sé si el miedo que sentía era por lo del desmayo o por lo que había soñado. Abrí la puerta de mi apartamento. Su esposo era el que ahora insistía en que fuera a su casa para tomarme algo que me aliviara los nervios. Les rechacé su generosa invitación mientras me sobaba, por encima del jean que tenía puesto, el leve e inquietante ardor que tenía en cada nalga.

lunes, mayo 12, 2008

The Raconteurs: consolando prejuicios


Jack White es una de las figuras más importantes del rock contemporáneo. Este rockstar ha recibido elogios desde los críticos más recalcitrantes de la escena musical hasta verdaderas leyendas del rock como Mick Jagger. En ningún momento dudé de su talento, pero nunca terminé de digerir la propuesta minimalista de The White Stripes. Así que, en lo que me enteré que White tenía un side project bajo el nombre de The Raconteurs, decidí escuchar su última producción titulada Consolers of the lonely (2008). Debo confesarles que la sorpresa que me llevé fue muy grata. Este disco es muy, muy bueno. Escuchar la guitarra desenfadada y la versátil de voz de White junto a excelentes músicos ha sido una experiencia que eliminó las reservas iniciales que tenía. Si bien es cierto que todavía pueden reconocerse evidentes reminiscencias de The White Stripes -en lo que a guitarra y melodías vocales se refiere-, los músicos que acompañan a White hacen que el disco suene placenteramente distinto. En mi opinión, The Raconteurs han grabado uno de los mejores discos que he escuchado en lo que va del 2008.

Nota: les posteo el primer single Salute your solution


jueves, mayo 08, 2008

Carta de renuncia


M,


Hoy renuncio a ti.

No creas que ha sido fácil. Para nada. Lo único fácil después de conocerte fue amarte. Así que ya te imaginarás por qué ha sido tan complicado esto de reconocer que ya no te quiero.

No fue de un día para otro, tampoco. Sacando cuentas el otro día, me di cuenta que tuvieron que pasar casi dos años para escribirte esta carta. Dos incómodos años. Dos años pensándote todo el día, todos los días. Recordándote con una canción, una película, un olor. Cualquier excusa era perfecta para que el proyector de imágenes de mi cabeza pusiera tu rostro en pantalla grande.

Pero precisamente fue la semana pasada que sentí que había pasado un día entero sin pensarte. “¡Ya está!”, me dije, cuando menos lo esperaba te estaba comenzando a olvidar. Y no te escribí esta carta apenas sentí todo esto. Tú bien sabes lo mucho que me cuesta escribir algo. Y sobre todo algo que debía estar muy bien escrito. Porque yo, a diferencia de ti, sí que me gusta dejar las cosas claras. Por eso es que lo escribo. Para dejar en claro y con la inmortalidad de las letras que ya no te quiero.

Hoy renuncio a ti y no me duele. Nunca pensé que el dolor se pudiera superar con el tiempo. Pero así fue. Por eso es que puedo decir, hoy y sin dudarlo, que te superé. Hoy renuncio a ti y te lo escribo para que lo sepas. No me importa siquiera si te importa. Pero a mí sí y con eso ya tengo bastante. O debo haber escrito “ya tuve bastante”. Porque, renunciando a ti, ya no me queda nada.


V

lunes, mayo 05, 2008

Con sólo una mirada - Georgina y Beth

Quisiera dedicar esta canción a todas y cada una de las personas que, como yo, se han enamorado con sólo una mirada

P.D. Súbanle el volumen a las cornetas y, sobre todo, a eso que sienten por dentro.

viernes, mayo 02, 2008

MEME

Nominado a un MEME por Corina y Nina, procedo a hacer lo que me demanda dicha nominación:

Primero, postearles las ocho cosas que quisiera hacer antes de morir:

1. Comprarme un Jeep rojo, de esos que tienen las puertas de cuero

2. Ir a un concierto de la Wiener Philharmoniker Orchester en el Musikverein de Viena

3. Estudiar en el Institute of Audio Research (IAR) de Nueva York

4. Ir a un concierto de Stevie Wonder

5. Escribir el guión para un cortometraje ambientado en Chacaíto

6. Grabar un disco

7. Que un buen actor de teatro -preferiblemente un comediante- interprete mi monólogo titulado “Tetas: relato de una obsesión”

8. Tener mi propio estudio de grabación en Caracas

Segundo, nominar a ocho personas, bueno, en mi caso son sólo seis (que ahora tienen que hacer lo mismo que yo acabo de hacer):

Anita
Mitch
Karina
Sophie
Isa
La perfecta