La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

martes, setiembre 30, 2008

Receta para vencer a la soledad


Si por alguna razón usted se encuentra luchando contra la soledad, pero siente que, por más que lo intente, teme no poder vencerla, entonces haga lo siguiente:

1. Reúna los siguientes ingredientes:

- Un fósforo
- Una vela
- Un disco de jazz (de Thelonious Monk, preferiblemente)
- Un sacacorchos
- Una copa
- Una botella de vino (de Merlot, preferiblemente)
- Un bolígrafo
- Una libreta
- Un sentimiento o una idea (cualquiera de los dos sirve)

2. Prenda la vela con el fósforo y colóquela en un sitio donde se sienta cómodo escribiendo (no se preocupe, ya sabrá por qué).

3. Vaya a la cocina y busque el sacacorchos, abra la botella de vino y sírvase.

5. Dele play al CD de jazz. (Debe poner el reproductor de CD a un volumen bajo, ya sabrá por qué).

4. Apague todas las luces de su apartamento o casa.

5. Vaya con su copa, llena de un tercio de vino, y siéntese cerca de la vela prendida.

6. Tome el bolígrafo y escriba sobre esa idea o ese sentimiento que necesita ser traducido en letras. (Usted puede luego postear eso en un blog, si es que lo tiene. Pero no se preocupe si no tiene uno. Usted escriba, que es lo importante.)

7. Tome de su copa y haga pasear al vino por toda su boca. Cierre los ojos. Deje que el vino acaricie los dientes, que arrulle a su lengua. Permita que el gusto sea el único sentido activo en su cuerpo. Trague.

8. Ahora, y con el leve sabor que el vino le dejó en su boca, lea en voz alta lo que acaba de escribir. No intente corregirlo. Póngale melodía a lo que acaba de escribir. Cántelo, por qué no.



Ok pero, ¿por qué escribir bajo la luz de una vela? Usted tiene el legítimo derecho de preguntarse. Pues porque es un ejercicio íntimo, introspectivo; es un anacronismo ciertamente encantador. Cuando uno escribe así uno escribe para uno mismo. La luz de la vela alcanza para que uno sea el único lector de lo que está escribiendo.

Pero también usted pudiera alegar que es que pareciera que uno estuviese escondiéndose de algo, cosa que es verdad. Sin embargo, usted no se está escondiendo de la soledad, usted se está ocultando de ella. Pero no crea que es una manera pasiva y cobarde de enfrentársele. Para nada. Usted la está engañando. Verá, la soledad es una vieja flaca y amargada que se viste de negro y que hurga por las noches en las casas de sus víctimas, los solitarios.

Ella, muy probablemente, pase por su casa esta noche. Se asomará y verá todo a oscuras. Se irá contenta, pues creerá que usted se ha acostado en su cama sintiéndose solo y miserable. Ella creerá que usted ha llorado al reconocerse incapaz de vencerla. Pero no. Usted estará escribiendo, cantando, oyendo el piano de Thelonious y tomando vino de lo más sabroso, a oscuras. Usted estará creando con su idea y desahogándose con su sentimiento. Usted estará, en secreto, conspirando contra ella. Conspirando para vencerla.

Siga al pie de la letra esta receta, pero siéntase también libre de añadirle su toque personal: hay personas que han añadido lonjas de jamón serrano y chocolate a la receta y me dicen que les ha quedado muy bien; incluso hay otros que ponen la vela en el suelo y escriben desde allí, acostados, imagínese usted.

Al final descubrirá entonces lo placentero que se siente, cuando uno aún solo, logra vencer a la soledad.

(Y sin que ella lo sospeche.)

viernes, setiembre 26, 2008

Talib Kweli: hip-hop extraordinario


Cuando hablo con mis panas músicos y les comento que soy un gran seguidor del hip-hop, automáticamente se les dibuja en sus caras una mueca de desconcierto, pues creen que me estoy refiriendo a la “música” que hacen 50 Cent o Eminem. Pero no, no me refiero a ese hip-hop del bling-bling, del “te caigo a tiros porque soy arrecho y porque tengo burda de plata, mothafucka”. Me refiero al hip-hop bien hecho, donde los raperos son virtuosos del instrumento de su voz; ése que hacen The Roots, A Tribe Called Quest, Common y Mos Def. Me refiero al hip-hop del último disco de Talib Kweli: Eardrum (2007), para muchos considerado el mejor disco de hip-hop del año pasado. Junto a invitados de lujo como Kanye West, Will.i.am, Norah Jones, Justin Timberlake y Roy Ayers, Kweli hace gala de su extraordinaria destreza para entonar rimas sobre las excelentes pistas que hay en cada track tiene este disco.

Nota: les posteo el genial video de la canción Hot thing



martes, setiembre 23, 2008

Carta a Juliette

Sí, a ti,
no te me hagas la loca



Te escribo por aquí porque sé que lees este blog de vez en cuando. No confío ya en pasarte mensajitos por Facebook ni por Messenger, mucho menos por el celular. Te escribo por aquí porque me da la gana y porque me sabe a mierda en verdad que todo el mundo lo lea también. A mí lo único que me importa es que lo leas.

Como verás, no estoy escribiendo “bonito”, ni nada por el estilo. Te estoy escribiendo con sinceridad, con arrechera. Y cuando uno escribe sintiéndose así uno no mide las palabras, uno no las corrige, uno no escribe palabras “bonitas”. Sé que muchas veces me pediste que te escribiera un poema, escríbeme algo lindo en el blog, ¿anda, sí? Pues aquí está; aunque, me temo, no habrá poesía. Lo lamento.

Ok, al grano entonces: te amo. Así de sencillo. Lo he hecho desde que te conocí. Allá tú si crees que he malinterpretado las cosas. Pero la vaina es así y punto. Ahora, así como te digo eso, también te digo que no es tu culpa. No tienes la culpa de que seas insoportablemente bella; que tengas esos maravillosos rizos bañados en vino tinto; que tengas unos dientes blanquitos y perfectos y qué bolas que antes no me fijaba en los dientes de una caraja; que cuando me cantas esas canciones de RBD me suenan a gloria, cuando en verdad cantas horrible, ¡y es RBD, coño!; que cuando sonríes es como si viera al sol de frente. Sí, me sabe a mierda si te suena cursi la vaina, equis, ¿acaso uno no suena así cuando se enamora?

Pero en lo que sí tienes la culpa es en esa maldita actitud que has tenido desde que me conociste. Ese tira y encoge. Ese ay, qué lindo eres, eres una belleza, porque sé que cuando las mujeres dicen eso, aparte que suena ultra maricón, las vainas nunca terminan en nada. Y no te estoy insinuando que lo quiero es que las vainas terminen en unos besos, una metedera de mano o en una cama, nada de eso. Ojalá, porque lo que pasa cuando uno está enamorado, así como yo, es que uno no se imagina tirando con la chama. Peor aún: uno se imagina que tiene a esa chama al lado todo el día, que uno le habla y que uno la escucha por horas, que uno se ríe con ella, que uno camina con ella con las manos agarradas, qué sé yo. Puras mariqueras pues.

Te escribo esto porque ya no aguanto más. Decidí hacerlo justo después de la última vez que nos vimos. Tengo ganas de verte, vente que quiero contarte algo, recuerdo que me dijiste. Y yo me emocioné todo: me fui de la universidad rapidísimo a mi casa para afeitarme, bañarme y ponerme perfume y todo. (Qué bolas, estoy escribiendo esto y me estoy cagando de la risa por lo güevón que fui.) Todo para que me dijeras que estabas ilusionadísima con un pajúo que trabaja contigo y que crees que te está echando los perros. Que te la pasa mandando mensajitos por el Blackberry y que, en más de una ocasión, lo has pillado mirándote las tetas. Bueno, pero ¿con quién carajo crees que estás hablando tú? ¡Si yo también te las veo, lo que pasa es que trato de no ser tan boleta! Pero no vayas a pensar mal, acuérdate que si te las veo no es por sádico. ¡Me tienes mal, coño! ¡Me gusta todo lo que veo de ti! ¿Qué carajo quieres que haga?

Me di cuenta que me había enamorado de ti cuando bailé contigo una canción de Gilberto Santa Rosa, y bailaba de lo más feliz con todo lo que yo detesto a ese gordo de mierda. Supongo que tenerte cerquita fue lo que me supo a gloria. Me di cuenta que me había enamorado de ti cuando hablé con un pana y le dije que había conocido una chama burda de linda, una chama que me dejó enamorado mal, man. Palabras demasiado maricas como para decírselas a mis panas para describirles una chama que acabo de conocer.

Listo, ya dije todo lo que quería decir. Así que te voy a pedir una cosa, te escribí esto con bastante tiempo antes de la fiesta de cumpleaños de tu mejor amiga. Ella me invitó y yo voy a ir. Y sé que también vas a ir habiendo leído todo esto antes. Así que nos vamos a ver, y creo que no podrás evitarlo. Lo que te voy a pedir es lo siguiente: si me ves en la fiesta, no me saludes a menos que quieras comentarme algo de todo esto que te acabo de escribir. Fíjate, la cosa es muy sencilla. Tienes básicamente dos opciones:

Opción A. Rebótame/dime que estoy loco/que nada que ver.
Opción B. Dame un chance.

Porque te conozco, sé que te me puedes ir por la tangente y desviarte del tema y sonreírte con tu mágica sonrisa y yo pondré cara de estúpido, que es la cara que ponemos los enamorados. Y luego seguirás como si nada, como si no te hubiese escrito todo esto. Como si no lo hubieses leído.

Y entonces seguiría siendo tu amigo.

Pero no.

Yo no quiero seguir jugando ese papelito.

Ni de vaina.

viernes, setiembre 19, 2008

Tus formas


Inspirado en el preludio Nº 4 en Mi menor de Chopin



Oigo tus pasos a través de la puerta
pasos acechantes,
premonitorios de ti y tus formas,
y no puedo pararme de esta cama
porque el terror es lo que me consume
lo que me hace entrar en pánico de no poder llamar

a ti y a tus formas

porque temo que pases y que no entres
y que completes el pasillo
y que vires a la izquierda

y a la izquierda mi adiós

no lo cruces entero, por favor,
por lo que más quieras,
porque acá, a un lado, hay alguien que te ansía
que te llama de regreso,
¿no me escuchas?
¿por qué temo que este grito no llega a ti?
¿o será que llega tarde?
¿o será que no llega?
porque sé bien que tienes ese don maldito
de desvanecer la correspondencia entre mi voz y tu tiempo

tus pasos no están tan lejos, ¿verdad?
¿vas o vienes de regreso?

vaivenes del encierro provocan mi caída
de no ver no escuchar ni a una de tus formas

aunque sea una

una sola

una que venga a mí


miércoles, setiembre 17, 2008

Luis Alberto Spinetta: el verdadero Dios del rock argentino


Luis Alberto Spinetta es una de esas leyendas musicales que se hacen más grandes con cada disco nuevo que editan. Un mañana (2008), la más reciente producción de su dilatada discografía, fue grabada en La Diosa Salvaje, “estudio musical/laboratorio” de El Flaco, como popularmente se le conoce. Este disco fue grabado en cinta analógica, con lo cual se logró un sonido deliciosamente retro. Tiene un encanto, un je ne sais quoi, únicamente imprimible por grandes artistas como él. Mientras Charly sigue “demoliendo hoteles”, saliendo y volviendo a entrar a rehabilitación, mostrándonos el esqueleto de lo que alguna vez llegó a ser, Spinetta sigue deleitándonos con la magia de su música, música nueva, música eterna.

Nota: les posteo el video de una de las mejores canciones de todo el disco: Mi elemento



lunes, setiembre 15, 2008

Uno nunca sabe


En la mayoría de los casos,
uno no sabe nada.
JUAN SÁNCHEZ PELÁEZ


Lo que más deseaba esa noche era llegar a su apartamento, soltar la cartera, quitarse los zapatos y lanzarse sobre el sofá vino tinto que tenía en su sala. Su cansancio se lo adjudicaba al día viernes, ya que en las tardes de ese día pareciera que todo el agotamiento de una semana se acumulara y te empujara con toda su fuerza. Lo imaginaba con perfección de cineasta: se recostaría sobre el mueble y suspiraría. Encendería con el control remoto el equipo de sonido, y seleccionaría el disc 3 de su reproductor de CD que contiene el último disco que tenía la facultad de relajarla hasta acostarse: Coltrane for Lovers. Luego, cuando estuviese más descansada, iría a la nevera para sacar el merlot que solía endulzar las últimas noches de su vida. “La botella está por acabarse”, recordó, pero sin lograr alarmarse: aún había vino como para esta noche. A esta hora, las preocupaciones son estériles, la atención se posa sobre lo que nos aguarda. Y a ella la aguardaba su apartamento. Un lugar que, últimamente, se sentía más solitario y silencioso que nunca, sobre todo, las noches de los viernes.

Un cornetazo del lado izquierdo de su carro dispersó los anhelos que se paseaban por su mente, y la trajo de vuelta a la Avenida Francisco de Miranda. La luz estaba en verde, pero ella no se había percatado. Avanzó apurada y trató de sumergirse, de nuevo, en esos deseos que le hacían más ligera la cola. De repente, su celular sonó. “Luis Oficina” eran las letras en azul que sobresalían de la pantalla del celular, que intermitentemente se alumbraba. Su reacción instantánea fue presionar el botón END. No quería más interrupciones. Aunque luego se arrepintió un poco de haberle trancado a Luis.

Luis tenía ya dos semanas echándole los perros. No era feo, y tenía un buen cargo que era sinónimo de buen sueldo, pero lo que no la terminaba de convencer era la seriedad que rayaba en la antipatía de este sujeto del que poco se conocía en la oficina. No obstante, se consoló luego pensando en que seguramente iba a intentar llamarla de nuevo, pues la constancia era una de las pocas cosas que sí conocía de él. Se concentró de nuevo en sus pensamientos íntimos y logró llegar sin más distracciones a su apartamento. Fue fiel a lo que su mente había planeado, hizo todo a la perfección. Disfrutó su tiempo, su espacio, su intimidad. Pero hubo un instante en esa noche en el que la soledad le pesaba, se le hacía incómoda y, a ratos, insoportable. Prendió el televisor y puso Globovisión. Gladys Rodríguez anunciaba las noticias, pero sin esa sonrisa que suele dibujar su rostro. Se veía sola. Era como el reflejo de quien la veía de frente, sentada en el sofá vino tinto. Luis volvíó a llamar. Su reacción instantánea en esta ocasión fue responderle la llamada.

- Aló -dijo ella.
- Pensé que me ibas a volver a trancar, vale -dijo con su típico tono de seriedad, que se diluyó luego con un par de sonrisas.
- Sí eres trágico Luis, estaba ocupada -atinó a decir ella, mintiendo con rapidez.
- Bien, ¿tienes algo planeado para esta noche? -preguntó él.
- Ya hice todo lo que tenía planeado -admitió con picardía quedándose luego en silencio.

Él no esperaba esa respuesta, y también quedó en silencio. Ella decidió entonces tomar las riendas de la conversación y terminaron de hablar. Trancó el celular y fue rápidamente a bañarse. “Uno nunca sabe”, pensó mientras se duchaba. El saxo de Coltrane seguía endulzando la solitaria sala del apartamento.

viernes, setiembre 12, 2008

Obra de arte y museo



Acostada, como estás ahora, con la pose natural de quien duerme, aprecio el cuerpo que acaba de dar asilo a mi sentimiento.



El brillo blanquecino y frío de la luna bordea con delicadeza el contorno de tu seno derecho. El pezón, tímido, trata de esconderse tras el muelle que despliega tu brazo. Las curvas de tus piernas se sumergen en el desierto de sábanas blancas que cubren con celo tu espléndido cuerpo. Eres, a la vez, obra de arte y museo.



Sigues durmiendo tan serena que no me atrevo ni a pestañear para registrar y recordar todo esto que estoy presenciando. Tenerte a mi lado es un lujo que tengo que preservar. No sé si podré tenerte así otra vez. Por eso es que quiero que este momento se me alargue, que alguien allá arriba ponga pausa en el control remoto de nuestras vidas.



Me da miedo hasta de respirar. Te tengo tan cerca que temo que te levantes y me mires mirándote. No quiero interrumpir tu sueño, que es lo que te ha puesto tan cerca de mí y de esta forma. No te muevas, por favor, quédate así… Bueno, la verdad no importa que ahora te hayas volteado. Con tu espalda revelada ante mí, mostrándome la constelación de pecas sobre esa noche pálida que es tu piel, eres otra, eres otra obra de arte.



Pero seguirás siendo, ahorita y hasta que te despiertes, mi obra de arte y mi museo, mi obra de arte y mi…

miércoles, setiembre 10, 2008

Ximena Sariñana: voz prodigio que conmueve


Ximena Sariñana es la gran revelación del pop latinoamericano en lo que va de año. En febrero editó Mediocre, producido por el uruguayo Juan Campodónico (Bajofondo). Tanto la crítica como la cada vez más creciente audiencia han aplaudido esta placa, llena de canciones maduras y cantadas por una voz conmovedora, cercana a la de Natalia Lafourcade e incluso a la de Fiona Apple. Así de buena es esta chama. Mediocre es un discazo de ésos que enamoran, que alegran, que hacen más llevaderas nuestras tristezas; es uno de esos discos que nos hace sentir vivos.

Nota: les posteo el video de No vuelvo más



lunes, setiembre 08, 2008

Hoy me siento astuto


Hoy me siento astuto. Siento que puedo ver las cosas con agudeza, analizarlas con objetividad, qué arrecho. En fin, que hoy no me parezco en nada al pendejo que suelo ser. Y precisamente como presiento que este estado mental no me va a durar mucho, aprovecho para describirles cómo me fue en ese día, el día en que me sentí astuto…


Mi día empezó a eso de las 5 y media de la mañana. Me levanté, me lavé la cara y me cepillé los dientes. Justo ahí empecé a sentirme diferente. Fui al cuarto, me vestí, tomé el bolso, me aseguré de tener exactos los mil doscientos bolívares que cuesta ahora el pasaje, abrí la puerta de mi apartamento, me monté en el ascensor y bajé, abrí la puerta de mi edificio y salí. Bajé la avenida principal de San Luis caminando como los astutos: erguido, hombros separados, algo apurado, con el paso de quien se siente seguro.

Me subí a la camionetica que me lleva hasta Chacaíto, donde luego tomo el autobús para ir a la universidad. Le pagué al conductor la nueva tarifa y me senté. Luego de dos paradas una señora se sentó al lado mío. Me comentó algo, queriendo iniciar una conversación. Pasó por alto el hecho de que estaba leyendo: la actividad más aisladora del mundo. (Cuando estás leyendo, puede que estés muy interesado en el contenido del libro o puede que en verdad te estés aislando de la gente fastidiosa que te busca conversación en todos lados. En mi caso se daban las dos situaciones.) La señora me preguntó si sabía dónde quedaba tal calle.

- Lamento no poder ayudarla, señora. Ni siquiera sé dónde estoy parado –cosa que es cierta-. Pregúntele al chofer o al que cobra el pasaje, ésos se conocen la ciudad mejor que nadie.
- Gracias joven, es usted muy astuto.
- Yo sé.

Llegué a la estación de los autobuses de la universidad y me conseguí a Esteban, una de esas personas que viven quejándose de todo lo que les pasa. Esos que, cuando les preguntas cómo está todo, siempre te responden con un lacónico: “ahí…”.

- ¿Qué más chamo? ¿Cómo está todo?
- Ahí… -¿se dieron cuenta?- todavía depre por lo de la beca…
- Bueno, ¿pero tú vas a seguir? ¿Hasta cuándo vas a estar deprimido por esa vaina? ¡Mete tus papeles en otros lados y listo, man! Tú tienes unas notas del carajo, si una puerta se te cierra, entonces tienes que tocar las demás.
- Oye Victor, gracias por ese consejo tan… umm… no sé cómo llamarlo…
- ¿Astuto?
- ¡Ésa! ¡Ésa era la palabra que estaba buscando!
- Tranquilo…

Al llegar a la universidad me fui directo al cafetín para desayunar. Allí me encontré con Roberto. Al acercarme a la mesa donde estaba sentado, noté que su cara mostraba preocupación.

- ¿Qué más man? ¿Todo fino? -le pregunté mientras me sentaba.
- Más o menos…
- Háblame.
- Bueno nada, que ayer me fui a rumbear al San Ignacio y traté de caerle como a tres chamas y ninguna me paró. Las tres me rebotaron cuando las invité a bailar, qué bolas esa vaina, ¿no? Estoy perdiendo mis facultades –sentenció con tono de derrotado.
- Tranquilo man. En estos días hice un experimento sociológico, bastante relacionado con lo que me estás diciendo y que, por cierto, resultó bastante exitoso.
- ¿En serio? Y cuéntame, ¿de qué se trató?
- No tengo mucho tiempo, métete en mi blog cuando puedas y lo lees. La clave está en que te le acerques a la chama y la impresiones, pero con inteligencia. Cuestión de actitud.
- Coño, ¿sabes qué? Eso no lo he intentado. ¡Gracias Victor!
- De nada, bro. Suerte con eso…
- Gracias, de pana. Por cierto, hoy te ves distinto, para bien claro… Estás hablando como con más seguridad, no sé, andas como raro…
- Sí, yo sé, pero tranquilo que esto no me dura mucho.
- Tú sí estás frito, Vitico…

Luego fui a mi laboratorio y saludé a Juan Andrés, un pana que también está haciendo tesis. Me recibió diciéndome lo siguiente:

- ¿Te enteraste lo último que dijo Chávez? –y arqueó sus cejas en señal de que lo que iba a decirme generaría asombro.
- No, man. Ahorita a Globovisión lo tengo vetado en mi televisor. Demasiado onanismo opositor…
- La vaina es que el carajo dijo, en pleno Aló Presidente, que en una cadena tenía diarrea y que casi se hace encima. ¡Qué bolas man! ¡Cómo un presidente de un país puede estar hablando de esa forma!
- Bueno, la verdad es que lo que haga ese tipo ya no me sorprende. El problema está en que estemos pendiente todo el día de lo que diga o lo que haga, ¿me entiendes? That’s fucked up! Si la gente estuviera consciente del poder que existe dentro de cada uno de nosotros, entonces no estuviéramos pendiente de lo que hace o lo que dice, sino que estuviéramos concentrados en lo que cada uno puede hacer por el país. Es lo que yo llamo “La política cotidiana”: dar los buenos días, ayudar al vecino, no comerse la luz, hacer las cosas que uno sabe hacer de la mejor forma. Eso también es política. Eso es hacer país. Tú no haces un coño por el país viendo Globovisión todo el día, o metiéndote a cada rato en Noticiero Digital. Uno no puede quedarse sentado viendo y criticando qué carajo es lo que hacen los políticos por el país. ¡Uno es el que tiene que hay que hacer país, coño!
- ¡Marico! ¡Te fuiste! ¡Qué discurso tan arrecho! ¿Qué coño te pasa hoy?
- No sé, me levanté distinto…

viernes, setiembre 05, 2008

Jazzanova: artistas del remix


Jazzanova es un colectivo musical conformado por seis Dj’s de Berlín. Es una de las agrupaciones de música electrónica más prestigiosas del mundo entero. En 2002 editaron In between, según los entendidos, un verdadero clásico de la música electrónica. Son conocidos también por hacer extraordinarios remixes para otros artistas. Remixes, altamente cotizados, no sólo por el dineral que cuesta encargarlos, sino que la más sólida garantía de calidad está en que ellos mismos aseguran dedicar hasta 3 meses en uno solo, lo cual dice mucho de su dedicación y apremio a la hora de reinterpretar la música de otros. El año pasado se le encargó a Jazzanova la tarea de que hiciera la música de un show de danza contemporánea denominado Belle et fou. El resultado es un excelente disco de nu-jazz, disco-house y chill-out. Sin duda el mejor disco de música electrónica que he escuchado en lo que va de año.

miércoles, setiembre 03, 2008

Isidro Blasco: (de)constructor de espacios


Observen con atención estas fotos. Observen con detalle el trabajo de Isidro Blasco, artista español que se autodenomina “escultor”. Y lo pongo entre comillas porque considero que, luego de ver su trabajo, creo que ese adjetivo se queda corto: desde mi punto de vista, muchas otras artes también entran en juego. Él afirma “apropiarse de espacios urbanos y alterarlos, así tengo la oportunidad de construirlos de nuevo, de re-interpretarlos desde mi perspectiva.”



lunes, setiembre 01, 2008

De lo que le pasa a un adicto al chocolate cuando decide hacer dieta porque su abuela le dijo que estaba gordo y cuando las abuelas dicen eso…


Cuando tu abuela te dice que estás gordo es porque en verdad estás gordo. Las abuelas siempre te suben el autoestima cuando las visitas. Te dicen cosas como: “¡Ay, pero mi Vitico sí está lindo! ¿Cuántas muchachas estarán detrás de ti?” Y luego te dan tremendo beso en el cachete. Por eso es que, si te dicen que estás “lindo” -cuando en verdad pareces un mamarracho- porque te están viendo con los ojos del cariño, también vienen y te dicen que estás “un poco gordito” es porque estás gordo y punto. Reconociendo entonces que en efecto había ganado unos kilos durante las últimas semanas, decidí comer mejor y hacer un poco de ejercicio para bajar de peso.

Al comienzo de la semana todo iba bien. No tomé refrescos, ni comí chucherías. Tampoco tomé muchas birras y hasta troté un par de veces. Pero el viernes fui al San Ignacio para comprarle un libro a mi mamá. En lo que pasé frente a Tecniciencia, hubo un olor que mandó al carajo de un solo trancazo toda mi determinación de no comer porquerías. El olor venía de una bandeja de brownies que sacaba del horno una de las empleadas de Chip-A-Cookie; me hice el loco y entré rápido a la librería. Compré el libro y, al salir de la librería, el olor seguía pululando por el aire. Debió haberme hipnotizado como en las comiquitas porque luego me encontré frente a la caja de Chip-A-Cookie.

La empleada me preguntó como tres veces que qué quería. Yo tartamudeaba porque no sabía qué pedir:

- Yo… quiero… un… perdón… una… un agua mineral –dije finalmente evitando caer en la tentación de pedir un brownie.
- Son 3 bolívares -me dijo ella. Pero el olor seguía afectándome. Le pagué el agua mineral con un billete de 5. Ella me dio el vuelto y no pude más…
- ¡Un brownie! -le grité eufórico.
- ¡A mí tú no me grites! ¿Pero qué te pasa animal? -y me dio una cachetada.
- Discúlpame, nunca fue mi intención gritarte de esa forma –le respondí enseguida mientras acariciaba mi cachete izquierdo que palpitaba de ardor-. Lo que pasa es que fui víctima de un capricho incontrolable de chocolate. El domingo pasado fui a almorzar donde mi abuela y me dijo que estaba gordo, y cuando las abuelas te dicen eso es porque es verdad, ¿sabes?, y entonces decidí comer bien, es decir, nada de chocolates. Pero no sé qué pasó con este olor de los brownies y terminé pidiéndote uno, ¿sabes? Aun así me pareció que lo de la cachetada fue exagerado, ¿no te parece?
- ¡Es que hay que ver que todos los hombres son una mierda! Seguro le hablas así a tu novia ¿verdad?
- La verdad es que no tengo. De hecho nunca le grito así a las personas, todo es culpa de los brownies… o del olor de los brownies, mejor dicho.
- Hay que ver… ¡y después dicen que el cliente siempre tiene la razón!… todos los hombres son igualitos: ¡una cuerda de animales!
- Ya va, pero ¿tú estás arrecha con los hombres o con los clientes?
- ¡Todos son la misma mierda! -la tipa gritaba tanto que se acercó un seguridad del centro comercial y nos preguntó:
- ¿Se puede saber qué pasa aquí?
- Bueno, señor vigilante -hay que ver que uno si suena ridículo cuando está nervioso-, lo que pasa es que le grité sin querer a la señorita y le pedí disculpas, ella se alteró con toda razón, pero igual le ofrecí disculpas, ¿me entiende?
- ¿Y por qué le gritó?, si se puede saber…
- Porque quería un brownie.
- ¡¿Y usted le gritó por un brownie?!
- Sí, y le pedí disculpas. Lo que pasa es que el domingo pasado visité a mi abuela y me dijo que estaba gordo y sabes que cuando las abuelas dicen eso…

En eso, la tipa mandó al vigilante “¡que se fuera para el carajo!” porque, como era hombre me iba a defender a mí, “¡los bomberos no se pisan la manguera entre ellos!”, creo que fue lo que dijo. El vigilante se retiró del lugar, diciéndonos a los dos:

-¡Ustedes lo que son es un par de locos!

La tipa seguía gritando y vociferando contra los hombres, mientras una de sus compañeras me entregaba el brownie de la discordia. Lo agarré y me alejé del lugar para comérmelo.



¿Ven lo que le pasa a las personas que no pueden dejar nunca de comer chocolate pero que, al hacer dieta y no poder comerlo, terminan gritándole a los demás y actuando como locos?