martes, febrero 17, 2009

Una mesa más, dos solitarios menos (II)


Fui a Plaza Las Américas para sacar unas fotocopias y luego enviarlas por MRW. Pensé hacer eso primero y luego comer, pero el hambre, como siempre, ganó la batalla. Me fui directo a la feria del centro comercial. Tenía antojo del “Whopper con queso y tocineta” que preparan en Burger King.

La feria estaba full, y la verdad es que no sé por qué. Eran casi las dos y me parecía que era un poco tarde ya para el almuerzo. De todas formas, hice mi cola para comprarme la hamburguesa. Me la sirvieron y fui a buscar mesa, pero no había. Me puse a esperar. En eso veo que, en una mesa para cuatro personas, estaba sentada sólo una chama. Morena, delgada, vestida de blazer azul marino y pantalón del mismo color. Le pregunté si podía sentarme en su mesa. Me dijo que no había problema.

Victor (V): Gracias, buen provecho.

Chama (C): Igualmente.

Pude ver que un carnet de Farmatodo abrazaba su cuello. Traté de buscarle conversación:

V: ¿Trabajas en el Farmatodo de abajo?

C: Sí, jeje –respondió sorprendida por la pregunta que acababa de hacerle.

V: ¿Por qué te ríes?

C: Es que no sé. Es raro que hayas preguntado eso.

V: Bueno, cualquier cosa para buscar conversación, ¿sabes? Detesto almorzar solo.

C: ¿En serio? ¡Yo también! Lo que pasa es que en esta ciudad todo el mundo anda solo. Cada quien en su rollo…

V: Tienes toda la razón. Hace unos meses estaba comiendo solo y una chama me invitó a sentarme en su mesa. Ni ella ni yo queríamos comer solos y como que nos juntamos, ¿sabes?, y hasta terminamos hablando fino y todo.

C: ¿Y no será más bien que lo que pasó fue que te levantaste a esa chama y lo que estaba era buscándote fiesta?

V: No vale. Luego me hizo saber de una manera bastante contundente que yo no era su tipo.

C: Ajá y ¿cómo sé yo que tú tampoco me quieres echar los perros a mí?

V: Jaja, nada que ver.

C: O sea, que soy fea…

V: Eso precisamente no es lo que pienso de ti…

C: ¿Viste? Yo sabía…

V: Déjame terminar vale. Lo que pasa es que se te nota a leguas que tienes novio. Es más, se nota que tienes mucho tiempo con él y que la cosa casi suena a matrimonio y todo. ¿Así que para qué voy estar perdiendo el tiempo echándote los perros?

C: ¿Y cómo sabes tú todo eso de mí? Pana, me estás asustando…

V: Como te dije… es algo que se te nota… y burda…

C: ¿Y cómo se nota eso? ¡No se vale! ¡Explícamelo!

V: Jaja, es difícil de explicar. No sé, no sé. La verdad no sabría explicártelo.

C: Ay sí, me salió misterioso el muchacho.

V: No vale, nada que ver.

C: Ah ok, ya sé… lo que pasó es que la tiraste a pegar… eso es todo.

V: Está bien… si pensar eso te hace feliz…

C: Jajaja, tú sí eres cómico, vale.

V: Yo sé.

C: ¡Coño, está bien! Deberías aplicar tu labia de eso de “no comer solo” más a menudo, ¿sabes?

V: Jaja, y tú vas a seguir con lo de la labia…

C: Cariño, yo no le creo a ningún hombre, ¿ok? De vaina le creo a mi papá y eso que él también me ha dejado mal, no vayas a creer. Así que, hasta que se demuestre lo contrario, todo este cuentico de compartir el almuerzo con alguien no es más que un teatro pa’ caerle a las jevitas…

V: Jaja, está bien. Dejémoslo así entonces…

C: No lo tomes a mal, corazón. Se te da muy bien la cosa, déjame decirte…

V: Jeje, si te soy sincero, no sé si tomar eso como un halago… o como un…

C: Tómalo como un halago, créeme. Mira que se me ha hecho muy chévere compartir este almuerzo contigo. Me caíste muy bien…

V: Ojalá también pudiera decir lo mismo, pero…

C: Jaja, ¿viste que eres una ratica? Los hombres como tú son los más peligrosos…

V: Y dale, pues…

C: Bueno, ¿pero tú crees que tú eres el único que puede echar vaina aquí?

V: Jajaja

C: Bueno, cariño, te dejo. Mi jefa debe estarse preguntado por qué no me he reincorporado.

V: Claro, claro. Ha sido un verdadero compartir mi almuerzo contigo, bella mujer.

C: Lo mismo digo, galán. ¡Suerte pa’ la próxima!

V: ¿Pa’ la próxima? ¿Y cómo es eso?

C: Bueno… que pa’ la próxima no te sientes con una tipa a punto de casarse…

C y V: Jajajaja

Nota: Cliquea acá si deseas leer la primera entrega de esta serie

3 comentarios:

Verónica Ruiz del Vizo dijo...

Hola Vic, está chévere la idea. Tqm. Besos de Carlota.

el whittie dijo...

JAJAJA MARICO! es la segunda vez que te pasa eso! jajaja que risa el cuento bro, tienes es que pela el ojo pa que ni tengan novio, ni sean casadas ni sean como la Yisneydis esta de Farmatodo XD.

p/d: es rata, pero sabes que la chama podría perfectamente llamarse Yisneydis jajaja

BTW, me voy el 6 pa Buenos Aires, espero que antes de irme nos re-encontremos todos... la negrá se encargará, un abrazo

Corina Contaris T. dijo...

Pues yo creo l contrario: aquí todo el mundo está acompañado. Entonces, cuando uno quiere hacer soas solo como ir al cine sola o ir a la playa sola o hace diligencias sola, pues eras rara! Sólo hay una cosa que no puedo hacer sola y esa es comer. Qué lindo post. Es galán como tu jaajajajajaj