La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

miércoles, febrero 25, 2009

La magia de escuchar un disco (de principio a fin)


Uno de los atributos más atractivos y poderosos de la música es su generosidad. La música da para todo: para entretenernos, para bailar, para cantar, para llorar, para comer, para hacer el amor, para estudiar, para viajar en carretera, para dormir; en fin, allí radica lo espléndido de este maravilloso arte. Como dijo un escritor colombiano cuyo nombre no recuerdo: “si acaso hubiese algo mejor que escuchar música, sería hablar de música”.

Quien haya tenido el inmenso privilegio de conocerme y el invalorable lujo de conversar conmigo sabrá que puedo defender esa frase con la vida misma si es necesario. A mí me encanta conversar con alguien, pero me apasiona hablar de música. En este blog he demostrado que me gusta escribir de música también. En esta ocasión, intentaré desarrollar una reflexión escrita sobre escuchar música.

Hay infinitas formas de escuchar música.

Sin embargo, esta reflexión se centrará en una bastante precisa y mágica: escuchar un disco de principio a fin. Es innegable que, en la actualidad, el tiempo para escuchar con la debida atención todo un disco se nos ha hecho todo un lujo. En nuestras ocupadas y aceleradas vidas, dedicar 45 minutos o más para escuchar la música de un solo artista se ha convertido en una especie de costumbre tan antigua como la de escuchar un vinyl.


La posibilidad de quemar CD's en nuestras computadoras nos permite editar discos con canciones de varios artistas. En nuestros iPod’s, podemos darle a la opción de shuffle y escuchar inverosímiles mezclas de canciones de diferentes grupos. Con Itunes –o Windows Media Player, en su defecto- también podemos programar listas de canciones variadas. La selección dependerá estrictamente de nuestros gustos y de nuestro estado de ánimo cuando vayamos a escuchar esas canciones.

El hecho es que la dinámica cotidiana nos ha hecho prescindir del placer que ha motivado escribirles esto: escuchar un disco completo. Cuando era chamo y me quedaba pegado con un disco, podía escucharlo completo varias veces en un mismo día. Ok, reconozco que en esa época uno tenía tiempo de sobra, el punto es que uno de los factores que influyen directamente en escuchar un disco de principio a fin es que, primero que todo, te tiene que gustar bastante. Y en estos días, con la crisis de las disqueras acentuada por la piratería, los músicos parecieran esforzarse más en hacer una buena canción –lo que se conoce como single, en jerga de mercadeo- que desarrollar un buen disco.


Por supuesto que se siguen editando buenas producciones que se pueden disfrutar de pies a cabeza, pero nada sustituye a los clásicos: discos que le han ganado la batalla al paso del tiempo debido a que son verdaderas obras maestras de la música.


La invitación que pretendo hacerles es que tomen un buen disco y, cuando tengan tiempo, ofrézcanse el placer de escucharlo desde el comienzo hasta el final. Escúchenlo con los audífonos puestos, con dedicación, apaguen su celular, garanticen que nadie los interrumpa en este íntimo placer.
A continuación les enumero algunas consideraciones que podrían enriquecerles la escucha:

1) Traten de analizar por qué el artista decidió establecer ese orden para sus canciones. Piensen en las primeras canciones de un disco: ¿Alguna vez se han preguntado por qué Virtual insanity es la primera canción de Travelling without moving de Jamiroquai? ¿Por qué el Wish you were here de Pink Floyd abre con Shine on you crazy diamond? ¿Por qué El chillido de los taxis es el primer tema que canta Cayayo en el único disco que editó Dermis Tatú?


2) Sientan la magia de una canción célebre dentro el contexto del disco donde fue editada. Sientan el contraste que separan o acercan a las canciones que se han dispuesto una tras otra. Sientan esos segundos de anticipación cuando termina Taxman y comienzan a escucharse los gloriosos cellos de Eleanor Rigby. Disfruten Light my fire luego de Alabama Song, en el disco homónimo de The Doors. Deléitense con Stairway to Heaven luego de haber escuchado las tres canciones que la anteceden en IV (Led Zeppelin).

3) Identifiquen el sonido general de un disco. Eso que los entendidos llaman el "concepto" de una producción artística. Reconozcan la jodedera caraqueña del The new sound of the venezuelan gozadera (Los Amigos Invisibles), la irreverencia urbana del Plomo revienta (Desorden Público), la intensa melancolía del unplugged de Nirvana, la genialidad sicodélica del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de The Beatles.

4) Al final de escuchar el disco, pregúntense: ¿No sienten que las canciones les suenan placenteramente distintas? ¿No sienten que admiran aún más al artista creador de esas magníficas obras? ¿No sienten que disfrutan más sus canciones favoritas dentro del contexto en el que fueron hechas?

La respuesta a todas esas interrogantes pudiera recaer en una sola palabra: magia.

Es la magia de la música.

viernes, febrero 20, 2009

Anthony Hamilton: singing his heart out


R&B is music to be sang from the soul: the only part of the human body where true feelings come out. Anthony Hamilton is one of the few artists nowadays that can sing that way. If you want to have a good idea of what I’m talking about, you should try listening to Ain’t nobody worryin’ (2006) –one of my favorite R&B records of all time. However, this post was meant to tell you about his latest release: The point of it all (2008). Hamilton is one of those artists that, in spite of selling 1.5 million copies throughout his career, hasn’t quite received the attention he truly deserves. Anyway, he possesses an enormous respect from the critics and his fellow musicians. On his latest record, Hamilton sings from his heart not only beautiful ballads with his unique raspy voice but also songs with lyrics regarding the big issues of our world. This is how a sentiment sounds like.

Here's the video for Do you feel me, included in the soundtrack of the motion picture American Gangster



martes, febrero 17, 2009

Una mesa más, dos solitarios menos (II)


Fui a Plaza Las Américas para sacar unas fotocopias y luego enviarlas por MRW. Pensé hacer eso primero y luego comer, pero el hambre, como siempre, ganó la batalla. Me fui directo a la feria del centro comercial. Tenía antojo del “Whopper con queso y tocineta” que preparan en Burger King.

La feria estaba full, y la verdad es que no sé por qué. Eran casi las dos y me parecía que era un poco tarde ya para el almuerzo. De todas formas, hice mi cola para comprarme la hamburguesa. Me la sirvieron y fui a buscar mesa, pero no había. Me puse a esperar. En eso veo que, en una mesa para cuatro personas, estaba sentada sólo una chama. Morena, delgada, vestida de blazer azul marino y pantalón del mismo color. Le pregunté si podía sentarme en su mesa. Me dijo que no había problema.

Victor (V): Gracias, buen provecho.

Chama (C): Igualmente.

Pude ver que un carnet de Farmatodo abrazaba su cuello. Traté de buscarle conversación:

V: ¿Trabajas en el Farmatodo de abajo?

C: Sí, jeje –respondió sorprendida por la pregunta que acababa de hacerle.

V: ¿Por qué te ríes?

C: Es que no sé. Es raro que hayas preguntado eso.

V: Bueno, cualquier cosa para buscar conversación, ¿sabes? Detesto almorzar solo.

C: ¿En serio? ¡Yo también! Lo que pasa es que en esta ciudad todo el mundo anda solo. Cada quien en su rollo…

V: Tienes toda la razón. Hace unos meses estaba comiendo solo y una chama me invitó a sentarme en su mesa. Ni ella ni yo queríamos comer solos y como que nos juntamos, ¿sabes?, y hasta terminamos hablando fino y todo.

C: ¿Y no será más bien que lo que pasó fue que te levantaste a esa chama y lo que estaba era buscándote fiesta?

V: No vale. Luego me hizo saber de una manera bastante contundente que yo no era su tipo.

C: Ajá y ¿cómo sé yo que tú tampoco me quieres echar los perros a mí?

V: Jaja, nada que ver.

C: O sea, que soy fea…

V: Eso precisamente no es lo que pienso de ti…

C: ¿Viste? Yo sabía…

V: Déjame terminar vale. Lo que pasa es que se te nota a leguas que tienes novio. Es más, se nota que tienes mucho tiempo con él y que la cosa casi suena a matrimonio y todo. ¿Así que para qué voy estar perdiendo el tiempo echándote los perros?

C: ¿Y cómo sabes tú todo eso de mí? Pana, me estás asustando…

V: Como te dije… es algo que se te nota… y burda…

C: ¿Y cómo se nota eso? ¡No se vale! ¡Explícamelo!

V: Jaja, es difícil de explicar. No sé, no sé. La verdad no sabría explicártelo.

C: Ay sí, me salió misterioso el muchacho.

V: No vale, nada que ver.

C: Ah ok, ya sé… lo que pasó es que la tiraste a pegar… eso es todo.

V: Está bien… si pensar eso te hace feliz…

C: Jajaja, tú sí eres cómico, vale.

V: Yo sé.

C: ¡Coño, está bien! Deberías aplicar tu labia de eso de “no comer solo” más a menudo, ¿sabes?

V: Jaja, y tú vas a seguir con lo de la labia…

C: Cariño, yo no le creo a ningún hombre, ¿ok? De vaina le creo a mi papá y eso que él también me ha dejado mal, no vayas a creer. Así que, hasta que se demuestre lo contrario, todo este cuentico de compartir el almuerzo con alguien no es más que un teatro pa’ caerle a las jevitas…

V: Jaja, está bien. Dejémoslo así entonces…

C: No lo tomes a mal, corazón. Se te da muy bien la cosa, déjame decirte…

V: Jeje, si te soy sincero, no sé si tomar eso como un halago… o como un…

C: Tómalo como un halago, créeme. Mira que se me ha hecho muy chévere compartir este almuerzo contigo. Me caíste muy bien…

V: Ojalá también pudiera decir lo mismo, pero…

C: Jaja, ¿viste que eres una ratica? Los hombres como tú son los más peligrosos…

V: Y dale, pues…

C: Bueno, ¿pero tú crees que tú eres el único que puede echar vaina aquí?

V: Jajaja

C: Bueno, cariño, te dejo. Mi jefa debe estarse preguntado por qué no me he reincorporado.

V: Claro, claro. Ha sido un verdadero compartir mi almuerzo contigo, bella mujer.

C: Lo mismo digo, galán. ¡Suerte pa’ la próxima!

V: ¿Pa’ la próxima? ¿Y cómo es eso?

C: Bueno… que pa’ la próxima no te sientes con una tipa a punto de casarse…

C y V: Jajajaja

Nota: Cliquea acá si deseas leer la primera entrega de esta serie

viernes, febrero 13, 2009

Paris, Paris, Paris... (II)

Dans Paris (Christophe Honoré, 2006)





Le voyage du ballon rouge (Hsiao-hsien Hou, 2007)





Paris (Cédric Klapisch, 2008)



martes, febrero 10, 2009

Ensayo sobre el despecho


Love is a fire,
burns down all that it sees,
burns down everything,
everything you think burns down,
everything you say

MARILYN MANSON



Quisiera dedicar este texto especialmente a Nina y a León



Si el amor es el sentimiento más poderoso de este mundo, el despecho ciertamente es su contraparte. O como aseguran muchos: la peor consecuencia posible de estar enamorado. De hecho, amar a alguien tiene un precio tan alto que a algunos, incluso, les ha costado la vida.

Incluso en situaciones no tan extremas, el despecho suele ser intenso. Recientes estudios científicos han revelado que cuando una persona está enamorada, muestra síntomas de conducta muy similares a la de un enfermo mental que sufre de obsesión con rasgos paranoides. Atajo bastante peligroso el que le ofrece el amor a la locura, ¿no?

Por lo tanto, cuando a una persona que muestra estas características próximas al desequilibrio mental se le arrebata, por una u otra razón, el objeto de su afecto, la reacción estalla fuera del alcance de la sensatez y del control de quien ha quedado solo. Esta persona se convierte entonces en una víctima del despecho.

La sensación del despecho se parece mucho a la de un drogadicto con síndrome de abstinencia. Al cuerpo, la mente o el corazón, se le ha quitado de súbito esa droga llamada “amor”. La dependencia, ahora insatisfecha, comienza a manifestarse con desastrosos efectos.

Al principio, el despecho se recibe como una especie de shock. Lo que los sicólogos denominan “negación”. El individuo hace uso de un mecanismo de defensa que consiste en no aceptar lo que acaba de ocurrir. Noches de desvelo, muchas lágrimas derramadas, alta ingesta de bebidas alcohólicas y de sustancias sicotrópicas e incluso promiscuidad suelen incluirse en la lista de las nefastas consecuencias del desamor. (Muchos despechados confiesan localizar físicamente el dolor en sus pechos. Desconozco si esa pueda ser una razón para explicar el nombre del penoso sentimiento en cuestión.)

Existen diferentes reacciones hacia el despecho. Unos buscan la compañía de sus amigos, otros recuren al ostracismo. De cualquier forma, el ser humano busca de manera inconsciente afrontar el inminente reacomodo de su status sentimental.

El estado más común de los despechados es, sin duda, el de la depresión. Pérdida de apetito, desmotivación, aislamiento e insomnio. Males del corazón que hacen mella en el cuerpo y en la mente del despechado.

En mi vida he sufrido pocos despechos. Mi experticia en la materia me la he ganado gracias a mis amigos. Mientras escucho sus lamentables relatos, intento siempre analizar la situación para brindarle el mejor consejo posible a esa persona que, devastada, me relata su infortunio sentimental. “Todos los duelos son de amor”, recuerdo que leí en alguna parte hace un par de años. La frase no la he olvidado. Imposible, demasiado auténtica.

Cuando pasa el shock inicial de saber que uno no tendrá más a su lado a esa otra persona, es que viene lo peor. Luego de asimilar este abrupto cambio, el dolor es mucho más intenso. El despecho es en sí mismo una especie de duelo, una pérdida importante de un afecto que ya no está. Cuando murió mi abuelo fue muy fuerte, pero el dolor ha sido más intenso al vivirlo en la cotidianidad. En la vida diaria el dolor está en recordar y reafirmar el hecho de que no voy a poder verlo, que no voy a poder hablar con él. Más nunca.

Un amigo cercano me decía que lo más fuerte de su despecho había sido precisamente no tener más esos pequeños detalles en el día a día. “Lo que más extraño son los mensajitos, las llamadas en la noche, cuando ella se me quedaba dormida en mi pecho cuando veíamos películas en mi casa, el sonido de su risa cuando le contaba mis chistes malos”.

Pero los despechos también mueren. Lenta es su muerte, pero indetenible como el paso del tiempo. Lo mejor de su final es que volvemos a sentirnos nosotros mismos y volvemos a reconocernos como lo que éramos antes del amor: sujetos enamorados con la idea de volver a estar enamorados.

Aquí es donde, en concreto, explico la tesis que sustenta a este ensayo. Cuando amamos a alguien y ese alguien nos deja o se va, ese amor se ha perdido. Eso es, para mí, el despecho. Nos quedamos vacíos, sin amor, por eso es que nos duele tanto. Pero, poco a poco, vamos volviendo a recuperar ese sentimiento que dimos y que perdimos. El amor vuelve a nosotros y, por eso, es que nos sentimos mejor. Ese es el mayor beneficio de todos: que con cada relación aprendemos a amar de una mejor manera. Que luego de cada despecho tenemos un mejor amor para dar.

Con ese amor de vuelta, nuestra estima sube. Retomamos viejas amistades. Nos reconciliamos con los demás, y con nosotros mismos. Nos concentramos con mucha más atención en nuestros proyectos personales. Volvemos a sentir que estamos vivos.

En estos días hablé con una amiga que sufría un fuerte despecho. Es cineasta, vive en Los Ángeles y su relación de casi 5 años terminó cuando ella comenzaba a armar un cortometraje. Una de las cosas que más la ayudaron a sobrellevar su duelo fue entregarse totalmente a su proyecto. El tiempo pasó: sigue sola, pero la semana pasada estrenó su corto y, días después, llegó a su correo una invitación para mostrar su obra en el Festival de Cannes de 2010. Me confesó, vía Facebook, que nunca en su vida se había sentido tan feliz. Pero también me contó que su ex-novio había asistido al estreno. Estaba gordo y había terminado con su novia más reciente. Había cierto tono de, por qué no decirlo, una extraña alegría en esta última parte de su relato.

No sé si su felicidad haya sido exclusivamente por el éxito de su corto, porque sospecho que ver al ex-novio en tan deplorable estado también debió haber ayudado a su bienestar. De todas formas, quién sabe, tal vez fue por las dos cosas juntas. Me temo que hasta ni ella misma puede identificar en concreto la razón de su felicidad.

Lo que sí es evidente es su triunfo. Y la confirmación de que, cuando el amor retorna a nuestros corazones, somos capaces de explotar el potencial que existe en cada uno de nosotros.

Como leí alguna vez en un libro de Historia Universal de bachillerato: “Las grandes glorias del humanidad han sido propiciadas por tragedias del corazón”.

lunes, febrero 09, 2009

Los Grammys 2009: una sincera reflexión


Soy de los que no se pela los Grammy. Desde hace un par de años me veo toda la Red Carpet en E!, y luego me paso al canal que esté transmitiendo la ceremonia. La verdad es que no me importa mucho quién gane y quién no. Me calo la larga entrega de premios por las presentaciones. En los Grammy uno tiene la oportunidad ver presentaciones de artistas que de otra forma nunca pudieran presentarse juntos. Ejemplos hay muchos. Inolvidables. Usher con James Brown; Stevie Wonder con Lenny Kravitz y Alicia Keys; Elton John con Eminem; Norah Jones, Slash y Steven Tyler junto a muchos otros cantando Across the universe.

Sin embargo, los premios Grammy afrontan, como muchas otras cosas en este complicado mundo, una profunda crisis. Los índices de audiencia de cada ceremonia no han hecho otra cosa que bajar en los últimos cuatro años. Los organizadores de este evento han hecho cualquier cosa por frenar la debacle. Acortar la duración de la ceremonia y ofrecer presentaciones de los artistas más populares han sido algunas de las tantas medidas que ha tomado la Academia. Pero el esfuerzo ha sido infructuoso.

A mi manera de ver las cosas, existen varios factores por los que cada vez hay menos gente que ve los Grammy. Apartando la obviedad de que la ceremonia se hizo insoportablemente larga, la audiencia cada vez está más clara de que este tipo de eventos no son más que una estrategia de mercadeo que permita vender aún más discos a los artistas que son “premiados”. Cada vez más se premia de manera injusta a los músicos. Son muy pocos los casos en que uno dice: “es verdad, !este artista se lo merecía!”. Más bien, lo que hace uno es preguntarse -como en esta reciente entrega-: ¿cómo es posible que un rapero tan malo como Lil Wayne tenga el mayor número de nominaciones mientras artistas ostensiblemente superiores no cuenten con ninguna nominación?

Por eso digo que lo único que me interesa de este tipo de premiaciones son los espectáculos en vivo. Lamentablemente, en esta última ceremonia también las presentaciones dejaron mucho que desear. El sonido estuvo pésimo. Los vocalistas escasamente se podían oír. Y la respuesta de la audiencia fue realmente condenable. Mostraron más emoción con los Jonas Brothers que cuando empezó a cantar, junto a ellos, esa leyenda viviente llamada Stevie Wonder. (¿Acaso alguien me puede decir a quién carajo le parece una brillante idea juntar a ese nefasto trío de hermanos con el grandioso Stevie?) Y eso fue cuando lograron mostrar alguna emoción. El público estuvo tan frío que parecía estar en un funeral.

Quién sabe si efectivamente asistían al funeral de esa farsa publicitaria en la que se han convertido estos galardones que “premian lo mejor de la música”...

viernes, febrero 06, 2009

Nicola Conte: the ritual of making exquisite music


Nicola Conte is one of the most important names in worldwide acid jazz. Dj, producer and leader of Colectivo de Fez, Conte, releases in 2001 Bossa per due, a genuine classic of electronic music. Later on, this italian musician continued releasing great albums and touring all over the United States, Europe and Japan –his most beloved audience. In 2008, he releases Rituals, a great catalog of songs arranged in an exquisite acid jazz. For this album, he invites a group of outstanding singers of the nu-jazz scene, such as José James, Alice Ricciardi, Philipp Weiss and Kim Sanders. Each vocalist adds his own delicate touch to the tracks in which they feature. The final result: a record that delivers a delightful musical texture.

Here is the video for Like leaves in the wind featuring José James

jueves, febrero 05, 2009

Esto no es un GENIAL video. (Son sólo miles de GENIALES fotografías puestas de manera consecutiva.)

Her morning elegance - Oren Lavie



Cliquea aquí para leer los créditos y algunos datos curiosos de la realización de esta GENIALIDAD.

martes, febrero 03, 2009

Te extraño


Te extraño más que nunca, abuelo.



Extraño el olor de tu guayabera blanca a la altura de tu pecho.

Extraño tu voz definitiva.

Extraño tu sonrisa maracucha.

Extraño que me llames al celular para que me regañes.

Extraño la generosidad que había en cada uno de tus consejos.

Extraño que me palmearas fuertemente la espalda con tu mano derecha cuando me abrazabas.

Extraño tus frases típicas, repertorio eterno de la banda sonora de mi vida.

Extraño los cuentos que nos inventabas para que entonáramos carcajadas.

Extraño que me eches los cuentos de la Normal de Rubio.

Extraño tu abrumadora inteligencia.

Extraño la humildad de tu sabiduría.

Extraño la sabiduría de tu humildad.

Extraño tu ejemplar disciplina.

Extraño tus críticas a la mediocridad.

Extraño tu insoportable pero aleccionador perfeccionismo.

Extraño tu voz paseándose por el mantel del comedor mientras compartíamos un guayoyo.

Extraño que me ofrezcas en la cena esas rebanadas dulces que me comprabas.

Extraño que me digas que en Paraguay se comía pollo en brasas con cerveza.

Extraño que intentes explicarme este esquizofrénico país que tenemos.

Y extraño quererte.


Pero,
sobre todas las cosas,
extraño que me quieras.