martes, mayo 04, 2010

Leer


Creo que existen pocas cosas tan íntimas en esta vida como leer un libro.

Cuando escuchas música, los demás sabrán que lo estás haciendo simplemente por verte con los audífonos puestos.

Cuando ves un cuadro, los demás sabrán qué imagen estás viendo.

Cuando lees, la gente podrá saber qué libro estás leyendo si llegan a ver su carátula, pero nunca podrán saber por cuál parte vas y, sobre todo, nunca podrán saber qué es lo que pasa por tu cabeza en ese momento.

Hay gente que lee rápido, otros que leen lento. A diferencia de cuando escuchas música o ves una película, eres tú quien dicta el ritmo en el que fluyen las palabras que estás leyendo. A diferencia de ver una película o de escuchar a alguien cantar una canción, eres tú quien determina la apariencia y las voces de los personajes inventados.

Allí yace la intimidad del acto de la lectura, porque eres tú quien, a través de tu bagaje cultural, de tus experiencias vividas y de tu memoria emocional, establece eso que el autor no controla, eso que el autor ha dejado de crear, eso que el autor ha descrito para que tú, cuando leas, termines de hacer su trabajo.

Desde el mismo momento en que comienzas a leer un libro, lo haces tuyo. Ya deja de ser el poema de Benedetti, la novela de Vargas Llosa o la crónica de Villoro. Y comienza a ser tuyo. Se pudiera decir incluso que hasta cuando lo comienzas a leer es como si comenzaras a escribirlo, pero para ti.

Muchas veces, cuando lees una historia con la que te identificas profundamente, pareciera que ha sido escrita para ti y para nadie más. Por eso es que hay veces que un libro puede llegar a desnudarte, pero sin hacerte sentir pudor. Al contrario, es un descubrimiento que no ocasiona vergüenza alguna.

Leer un buen libro puede terminar brindándote una mejor lectura de ti mismo.

Por eso que se me hace difícil encontrar una forma de arte más íntima que esta.

Por eso es que se me hace difícil encontrar una cosa más íntima en esta vida que leer un libro.

3 comentarios:

Almudena dijo...

Un buen libro puede desnudarte, reinventarte, devolverte la esperanza. Perderte. A veces incluso hacerte encontrar trozos extraviados de ti mismo.

Somos, uno diría, lo que leemos...

Mariale divagando dijo...

"Leer un buen libro puede terminar brindándote una mejor lectura de ti mismo".
No podría estar más de acuerdo!

A veces los libros me hacen sentir cosas que no conocía, que no sabía que YO podía sentir. Es algo realmente invaluable.

Mishka dijo...

Leer para mi es un ejercicio constante....y además es un acto que me da serenidad.