La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

miércoles, mayo 26, 2010

José James: bringing future to the past


When I first listened to José James, I knew he had a great future as a singer. The dreamer (2008), his sophomore album, gained him recognition and positioned him as an impressive jazz artist to be looked at. On that record, James sang jazz tunes with a contemporary approach that many dared to call hip-hop or R&B -just for labels sake. It wasn't an ordinary contemporary jazz, indeed. It was something else. If you now listen to Blackmagic (2010), his most recent work, you can now confirm that hypothesis in its entirety. In this album, his turn to an even more modern music is clearly more evident. (He sings over a beat produced by dubstep genius Flying Lotus, just to give you an example.) But he also manages to still sound jazzy, though. His voice remains flawless over this new sound. I admit that, when I started to listen to Blackmagic, I kinda missed the style of his previous record, but when I was about the fourth track, I could understand this new bet. When you listen to Blackmagic, you will definitely applaud his -not so- hidden intentions.

This is the video for Code

viernes, mayo 21, 2010

Jean-Pierre Jeunet: "Mis películas son como mis juguetes, y yo me siento como el más feliz de los niños cuando juego con ellas"


Jean-Pierre Jeunet presentó su más reciente largometraje titulado Micmacs à tire-larigot en el marco del Festival de Cine de Tribeca 2010. Este film cuenta la historia de Bazil, interpretado por el actor galo Dany Boon, un individuo que pierde a su padre en la guerra a causa de una mina antipersonal y que luego, gracias a una bala que se aloja en su cabeza, pierde su trabajo y su hogar.

Viviendo en la calle, conoce a una pandilla de personajes del sub-mundo parisino, que con el tiempo se convierte en su familia y que, eventualmente, fungirá como un grupo de aliados en la venganza que Bazil emprende contra las dos compañías que cambiaron su vida para siempre -la que produjo la mina antipersonal que mató a su papá y la que produjo la bala que guarda en su cerebro.

Micmacs à tire-larigot es un clásico film de Jeunet. La genialidad de este cineasta puede disfrutarse en cada una de las brillantes ocurrencias de sus personajes, el tratamiento estético de la fotografía y en una fabulosa trama que logra traernos a la memoria, en más de una ocasión, lo que alguna vez nos brindó en Delicatessen, La cité des enfants perdus y, por supuesto, Amélie.

Luego de que su más reciente film se proyectara por primera vez en el Festival, en el SVA Theatre, Jean-Pierre Jeunet conversó con los presentes sobre sus otras películas, la manera en cómo dirige a sus actores y su interesante proceso creativo.

"Desde el principio quise abordar a Micmacs como a una caricatura", comenzó explicando acerca de su recién estrenada producción. "De hecho, mi primera referencia para comenzar a hacer este film, aunque ustedes no lo crean, fue Toy Story."

La frustración que le produjo haber trabajado por dos años en un proyecto fallido para 20th Century Fox, se tradujo posteriormente en unas incontrolables ganas por filmar un nuevo film escrito por él mismo. "Quería trabajar sobre una historia que tratase sobre una pandilla de locos, que estuviese rodada en medio de un ambiente circense y que estuviese narrada en un lenguaje poético."

(Precisamente una contorsionista forma parte de la pandilla que ayuda a Bazil a efectuar su venganza -interpretada por la reconocida actriz de comedia Julie Ferrier y que sin duda es el personaje más pintoresco de la película. Sin embargo, muchas de las escenas más exigentes, físicamente hablando, estuvieron hechas por una bailarina alemana que Jeunet descubrió en un viaje que hizo a Berlín donde la vio haciendo un show erótico.)

Jeunet siguió hablando de su más reciente film: "Micmacs es un film muy mío. Si te han gustado mis películas, ésta también te va a gustar. Es una película sobre gente original, sobre personas que tienen una deficiencia física o que sufren de algún tipo de limitación y que luchan contra gente poderosa -como varios de los personajes que aparecen en cada una de mis películas."

Una de los presentes identificó en Micmacs varias referencias a otros directores. Sobre este respecto, Jeunet comentó: "En este film puse todo lo que yo amaba, así que efectivamente le rindo homenaje a muchos directores que me han influenciado. A mí siempre me han gustado las películas de la década de los 40, donde siempre se utilizaba el mismo elenco. Y yo traté de hacer eso con esta también, al incluir a Dominique Pinon, que es un actor que ha participado en todas mis películas"

"¿Cómo trabajas con tus actores?", le preguntó una joven directora.

"La clave está en hacer pruebas con los actores. No me importa incluso si se la tengo que hacer a un actor con el que he trabajado siempre, como el caso de Pinon. Lo importante es que escojas al mejor actor, teniendo antes una muy buena idea sobre qué es lo qué quieres de él. Cuando le hice la prueba a Audrey Tautou para el papel de Amélie, yo supe que ella sería la mejor actriz para interpretar ese personaje en tan sólo cinco segundos. Otra cosa que debes tener siempre presente es que, como director, nunca debes enseñarle cómo actuar a un actor. Ellos no son monos, ellos son intérpretes".

"¿Por qué Amélie es tan genial?", se atrevió a preguntar uno de los presentes, despertando aplausos en el resto del público.

"Yo siempre cargo un cuaderno conmigo, y cada vez que veo o escucho algo que me parece genial, pues yo lo anoto en ese cuaderno. Puede ser un chiste, puede ser una frase que me parece brillante, puede ser hasta un insulto. Todo, absolutamente todo, yo lo anoto ahí. Y cuando ya he llenado todo ese cuaderno, es que empiezo a trabajar en el guión. Tú me preguntas: ¿por qué hay tanta genialidad en Amélie? Bueno, porque para esa película yo estuve coleccionando frases, imágenes y cosas geniales, ¡por casi 25 años! Y después es que empieza el trabajo duro, pues prácticamente tengo que hacer una adaptación de ese libro, de todas esas cosas que reúno".

"¿Cuál es tu consejo para las personas que están comenzando a trabajar en cine?", le preguntó un estudiante de cine.

"No hay ningún secreto. Lo único que tienes que hacer es trabajar duro. A mí me toma dos años hacer una película. Es un proceso muy largo. Yo siempre escribo mis películas, inclusive si es una adaptación de un libro o de otra película. Yo hago el storyboard de mis películas. Incluso hay veces en que hago hasta un segundo storyboard. Yo trabajo en cada cuadro. Y cada cuadro tiene que ser como una pintura. Esos tonos rojizos y verdosos que se ven en Amélie, por ejemplo, fueron inspirados por el trabajo de un pintor que trabaja en Montmartre, muy cerca de donde yo vivo. El punto es que hacer una película es físicamente demoledor. Yo me he sentido al borde del colapso con cada una de las películas que he hecho. Tú eres como uno de esos marineros que pelea contra el viento, contra la marea, contra las olas, pero tú sigues haciéndolo porque lo amas. Porque amas esto de hacer cine."

Este es el trailer de Micmas à-tire larigot

jueves, mayo 20, 2010

Productores y cineastas se reúnen para hablar sobre el poder comunicacional de las imágenes en el cine


La imagen es la esencia misma del cine. La reproducción de una serie de fotografías con una determinada frecuencia, es lo que termina transformando a un conjunto de imágenes estáticas en esa entidad dinámica que termina por convertirse en una película.

Ahora bien, ¿cómo lograr que esa serie de imágenes cuenten una determinada historia?

Un panel conformado por destacados productores, cinematógrafos y directores se reunieron en el Village East Cinema, en el marco del Festival de Cine de Tribeca 2010, para responder a esa y otras interrogantes y ahondar en ese fascinante reto de hacer una película.

El jóven director Lee Isaac Chung (Lucky life) inició el encuentro afirmando: "cuando empiezo a hacer una película, lo primero que pienso es en la imagen y en las consideraciones técnicas que ésta implique -el tipo de cámara que tengo que utilizar o el color que debo emplear para lograr la fotografía que he imaginado en mi cabeza".

Sobre este mismo punto, la cinematógrafo Nancy Schreiber (Every day) añadió: "lo más importante de comenzar a hacer una película es saber cómo quieres que se vea. De eso dependerá la selección de las herramientas que vas a utilizar."

El célebre productor Jon Kilik (Dead man walking, Le scaphandre et le papillon, Babel) fue enfático al establecer que "la cámara debería ser el primer elemento determinante para la calidad de la película, no el primer elemento a considerar para reducir costos."

Una vez cubierto el aspecto tecnológico detrás del rodaje de una película, el panel se dedicó a reflexionar sobre la importancia de nunca perder el enfoque sobre el más importante de los objetivos al momento de hacer un film: contar una historia.

La cinematógrafo Ellen Kuras (Blow, Eternal sunshine of the spotless mind, Be kind rewind) precisó: "cuando filmamos, estamos contando historias. Y esa historia tiene que tener significado. Nuestro trabajo como cineastas es hacer que el espectador experimente lo que queremos contar."

Kilik apuntó: "hay que incorporar la visión del director con el resto del equipo. Hay que buscar la verdad detrás de la historia. Como espectador, uno sabe muy bien cómo encontrar una mentira en la historia. El público es muy sofisticado y sabrá cuándo el film falla. Así que todo tiene que funcionar. Nuestro trabajo como productor es ayudar y limitar los excesos del director, del guionista y de los actores. Somos nosotros quienes debemos trazar los límites de esa historia que queremos contar y no dejar que nadie se salga de allí, porque es muy fácil distraerse. Hay mucha gente trabajando, muchas opiniones, muchas presiones."

Jacob Tierney, actor de TV y director de The Trotsky, film recientemente estrenado en el Festival, fue categórico al destacar la importancia de un buen guión: "debería haber más énfasis en la escritura en estos días. Hay demasiados guiones mediocres. Y nosotros en el cine estamos perdiendo muchos escritores porque se van a la TV. Cuando tienes un buen guión es poco probable que termines haciendo un mal film. Mientras que cuando tienes un mal guión seguramente vas a terminar haciendo un mal film. El cineasta debería incluirse en la realización del guión primero porque es necesaria su supervisión y, segundo, porque es necesaria su corrección. Cada problema del guión revivirá en la sala de edición, así que hay que arreglarlo antes. Y para eso, tienes que tener mucha paciencia y mucha disciplina."

La parte del foro que despertó más curiosidad en la audiencia fue cuando el galardonado cinematógrafo Lance Accord (Being John Malkovich, Lost in translation, Where the wild things are), Kuras y Kilik revelaron interesantes anécdotas sobre su participación en sus películas más conocidas.

Accord, refiriéndose a su trabajo en Where the wild things are, confesó: "las criaturas fueron todo un reto: cómo se verían, cuáles eran sus limitaciones, qué es lo que no podían mostrar. Todo eso era un gran misterio para nosotros, porque tan sólo dos semanas antes de comenzar a rodarla, fue que supimos todo eso para entonces comenzar a hacerle la fotografía a tan particulares bestias. Así que tuvimos que resolver rápidamente. Tuvimos que trabajar muchísimo y en muy poco tiempo, cuando yo típicamente dedico de 6 meses a un año discutiendo con los directores cuestiones técnicas, fotografía, narrativa, estilo."

Kilik remarcó la diferencia entre los estilos de cada uno de los directores con los que ha trabajado: "Los hermanos Coen son unos tipos que están obsesionados con el detalle. Todo, absolutamente todo, está planificado antes de grabar. Mientras que Julian Schnabel (Basquiat, Le scaphandre et le papillon) no planifica nada, en lo más mínimo. Cuando filmó Basquiat, su primera película, Julian no quiso aprender nada antes sobre cómo hacer cine. Él tomó al set como un canvas en blanco sobre el que comenzó a pintar, como el artista que es. ¿Y qué le iba a decir uno? Ése era su estilo -y de hecho sigue siéndolo- pero al principio le costó mucho y tuvo que aprender de eso."

Ellen Kuras cerró el encuentro revelando la frenética manera de trabajar con el reconocido director Michel Gondry: "Si sabes que vas a trabajar con Michel, tienes que saber que tienes que estar en muy buena forma física. Sus productores siempre están corriendo para arriba y para abajo, pues él es muy impulsivo y se le suelen ocurrir cosas justo antes de filmar una determinada escena. Por eso es que en el set siempre vas a ver a un montón de gente corriendo como loca tratando de complacer sus caprichos creativos."

lunes, mayo 17, 2010

Edward Burns: un cronista romántico de la Ciudad de Nueva York


Edward Burns ha actuado en películas taquilleras de Hollywood como Saving private Ryan, 15 minutes y 27 dresses. Sin embargo, Burns es también un respetado escritor y director del cine independiente norteamericano. The brothers McCullen, su ópera prima como cineasta, lo catapultó a ese humilde pero respetado estrellato del cine de autor.

Al cine de Edward Burns llegué gracias a Sidewalks of New York, una película que ya ha sido considerada, tanto por la crítica especializada como por la audiencia, como un verdadero clásico del cine de Nueva York. La genial manera en la que Burns logró retratar las relaciones de pareja en un lugar tan frío, competitivo y difícil como Manhattan, hizo que la considerase como una de mis películas favoritas.

(Por cierto, Burns adelantó, de manera extra-oficial, que actualmente trabaja en una historia muy parecida a esta, titulada Under blue suburban skies, en la que volverá a explorar el mundo de las relaciones, pero ambientada en los suburbios de Nueva York.)

Edward Burns presentó en el Festival de Cine de Tribeca 2010 su más reciente película titulada Nice guy Johnny. Este film cuenta la historia de un chamo que se encuentra en un trascendental dilema. Johnny se debate entre aceptar un trabajo que le garantice bienestar económico como gerente de una empresa que fabrica cajas de cartón, o seguir viviendo su sueño como locutor de deportes en una pequeña estación de radio de Oakland.

Presionado por su novia, Johnny decide ir a Nueva York para tomar una entrevista de trabajo con un amigo de su suegro. Durante el fin de semana que dura el viaje, Johnny compartirá con su tío Terry, interpretado por Edward Burns: un tipo cuarentón, todavía soltero, que le aconsejará en reiteradas oportunidades no ir a esa entrevista y seguirle siendo fiel a su verdadera pasión.

En esos días, Johnny también conocerá a Brooke, una hermosa jugadora de tenis que en más de una ocasión logrará poner en riesgo la relación entre Johnny y su prometida, pero que también se encargará de alentarlo para que siga al llamado de su corazón.

Luego de proyectar el film, Ed Burns se reunió con el público para hablar sobre su trabajo, las bondades del cine independiente e incluso impartió algunos consejos a los jóvenes cineastas.

Al ser inquirido sobre la existencia de algún rasgo autobiográfico en esta película, Burns admitió que recientemente se encontró en una diatriba muy similar. Purple violets, una comedia romántica que filmó justo antes de Nice guy Johnny, no consiguió distribución teatral luego de estrenarse en el Festival de Cine de Tribeca de 2007. La compañía que representaba a Burns en ese momento, le aconsejó que trabajara en una película con un mayor presupuesto. Para este film, Burns debía dirigir "por encargo", es decir, tendría que dirigir una película cuyo guión ya estaba escrito.

Luego de pensarlo por varios días, Burns decidió tomar el proyecto. El film sería una comedia romántica que contaba con un presupuesto de $45 millones, con un elenco lleno de celebridades: una verdadera promesa para la taquilla. "Tengo dos hijos, dos hipotecas, y la verdad es que me iba a venir muy bien esa cantidad de dinero, así que decidí que ya era hora de asumir un proyecto de este calibre", reveló Burns.

Tan sólo un fin de semana trabajando en ese proyecto le valió a Burns para tomar la decisión de renunciar. "No pude hacerlo simplemente porque al final del día no estaba trabajando en lo que siempre he soñado: hacer películas mías -películas pequeñas y personales."

Esta renuncia luego se tradujo en la escritura del guión de Nice guy Johnny , grabada en formato digital, filmada con un presupuesto de tan sólo 35 mil dólares y con un elenco de jóvenes actores desconocidos pero ciertamente maravillosos. "El hecho de que estos muchachos no fueran conocidos hizo aún más interesante el rodaje. Ellos estaban muy hambrientos de actuar en una película, y eso se nota en la pantalla", se atrevió a decir, notablemente orgulloso del destacado trabajo de sus actores.

Sobre el cine independiente y a su minusvalía económica frente al cine de Hollywood, Burns precisó: "el cine independiente siempre ha quedado como relegado, pero todavía hay mucha gente que le gusta. Todas las entradas de cada una de las exhibiciones de mi película en este Festival se han agotado. Tú ves a la gente haciendo las colas para entrar a ver esas películas y pareciera que estuviesen yendo a un concierto. Todos los otros eventos del Festival a los que he ido -las conversaciones con otros cineastas y los encuentros con actores y productores- han estado colmados. Y eso dice mucho de la necesidad que tiene la gente por la vitalidad que les da este arte".

Edward Burns también ofreció algunos consejos para los jóvenes que están comenzando a trabajar en cine. A ellos les dijo: "la clave está en trabajar todos los días. Cada vez la tecnología te ofrece más oportunidades para hacer arte. Ahí están los chamos que hacen música en sus computadoras, ahí están los chamos que hacen cortometrajes increíbles con cámaras Flip. Así que cada vez hay menos excusas para no hacer el tipo de arte que quieras hacer."

Un joven cineasta que presentó su cortometraje en el Festival le preguntó a Burns cómo sacarle el mejor provecho a eventos como estos. Burns le recomendó lo siguiente: "Tú siempre deberías estar trabajando en algo. Y cuando finalmente lo consigas, cuando obtengas éxito con alguna de tus películas, debes haber estado trabajando antes, o al mismo tiempo, en otro proyecto. Deberías tener el boceto de tu próximo guión, por lo menos. La clave está en tener listo el proyecto de tu próxima película para que entonces estés preparado para cuando te vaya bien. Ahí es cuando todo el mundo te quiere, cuando los productores quieren reunirse contigo, cuando la prensa quiere escribir sobre ti. Cuando estés de moda, tú tienes que tomar ventaja de ese momento. Así que ponte a trabajar rápidamente en tu próximo film, sigue escribiendo y sigue trabajando."

La velada concluyó con una sentida revelación que hizo el director respecto a su trayectoria como cineasta independiente: "el fracaso es una parte importante en el proceso de ser artista. Yo por lo menos he trabajado en 25 guiones que he desechado -guiones sobre los que más nunca trabajaré. Pero precisamente, escribir esos guiones es lo que te va a ayudar a escribir el próximo que sí funcionará. Por eso es que tú tienes que seguir intentándolo. Hay veces en que vas a lograrlo y hay veces que no. A mí no me han gustado varias de las películas que he hecho, Looking for Kitty, por ejemplo. Sin embargo, últimamente he descubierto que cada vez me preocupo menos por el producto final y que lo que más disfruto es el proceso en sí mismo. No les niego que se siente muy bien ver tu película en pantalla grande, pero no hay nada mejor que levantarte todos los días para escribir y rodar esa película que tienes en mente. No hay nada mejor que levantarte todos los días para trabajar en eso que te gusta."

sábado, mayo 15, 2010

Festival de Cine Tribeca 2010: una celebración de la autenticidad del cine de autor


Hace un par de semanas tuve la maravillosa oportunidad de trabajar como voluntario para el Festival de Cine de Tribeca 2010.

A lo largo del Festival, tuve el privilegio de ver las más recientes películas de algunos de mis directores favoritos, y también pude asistir a un par de encuentros con destacadas personalidades del séptimo arte.

La vida es una nota se complace en dedicarle toda la semana que viene al Festival de Cine de Tribeca 2010, con la publicación de tres entradas en las que escribiré sobre aquellas películas que tuve la oportunidad de ver, y los eventos a los que pude asistir en algunas de las salas más prestigiosas de cine de autor de Manhattan.

Espero de todo corazón poder brindarles, a través de estas notas, una buena idea del inmenso placer y aprendizaje que obtuve a lo largo de esta inolvidable experiencia.

La primera entrada se titula Edward Burns: un cronista romántico de la Ciudad de Nueva York. En ella, describiré el encuentro que este director sostuvo con el público que asistió a una proyección de su más reciente film, Nice guy Johnny.

La segunda entrada lleva por nombre Productores y cineastas se reúnen para hablar sobre el poder comunicacional de las imágenes en el cine, y consiste en relatar un foro en el que participaron destacadas personalidades del cine, para discutir la importancia de la imagen dentro del proceso de contar una historia proyectada en pantalla grande.

Y como siempre se deja lo mejor para lo último... he decidido no adelantar nada sobre la tercera y última entrada, a efectos de dejarla como una sorpresa. (Es mi favorita y estoy completamente seguro que será también la que ustedes más disfrutarán.)

Unas cotufas grandes y una Coca-Cola mediana, por favor.

viernes, mayo 14, 2010

Morning Benders: as big as love


Morning Benders wanted to pay homage to legendary music producer Phil Spector on their latest release, Big Echo (2010). Spector is responsible for having invented the recording technique called "Wall of sound" that consists of recording a large ensemble of instruments playing its parts in unison inside physical spaces considered as echo chambers. The result is an in-your-face type of sound that seems to be having a comeback with the aide of other bands like She&Him. Morning Benders' latest effort is an intimate album, filled with songs that talk about love, heartbreak and even some introspective issues. Big Echo (2010) sounds huge, but at the same time feels cozy, thanks to the warm voice of singer Christopher Chu. Indie rock has never been known as an ambitious music genre, but Morning Benders prove that when you want to play songs that talk about such an immense feeling as love, you better sound big. You better sound epic.

This is the video for Excuses

viernes, mayo 07, 2010

Broken Bells: auteurs of deluxe pop


Danger Mouse is one of my music heroes. Not only he's one of the most talented producers of music nowadays, but he's also an outstanding composer. His resumé includes the names of Gorillaz, Beck, Black Keys, Gnarls Barkley and Sparklehorse. His new music adventure is called Broken Bells, where he's joined by The Shins singer/songwriter James Mercer. If one could arguably say that pop might be the genre that sums up Danger Mouse's work, then Broken Bells' opera prima is the ultimate expression of that statement. He and James Mercer have made an excellent pop record. Catchy melodies, sang by Mercer's mesmerizing voice, marvelous guitar chords, and the exquisite Danger Mouse's production signature manages to make this record sounds epic. Pop music is having an alluring comeback with the aid of albums like these. When I wrote at the beginning of this post that Danger Mouse was one of my music heroes, I wasn't being nor poetic, nor subjective. Danger Mouse has come to save music.

This is a live performance of
The ghost inside


martes, mayo 04, 2010

Leer


Creo que existen pocas cosas tan íntimas en esta vida como leer un libro.

Cuando escuchas música, los demás sabrán que lo estás haciendo simplemente por verte con los audífonos puestos.

Cuando ves un cuadro, los demás sabrán qué imagen estás viendo.

Cuando lees, la gente podrá saber qué libro estás leyendo si llegan a ver su carátula, pero nunca podrán saber por cuál parte vas y, sobre todo, nunca podrán saber qué es lo que pasa por tu cabeza en ese momento.

Hay gente que lee rápido, otros que leen lento. A diferencia de cuando escuchas música o ves una película, eres tú quien dicta el ritmo en el que fluyen las palabras que estás leyendo. A diferencia de ver una película o de escuchar a alguien cantar una canción, eres tú quien determina la apariencia y las voces de los personajes inventados.

Allí yace la intimidad del acto de la lectura, porque eres tú quien, a través de tu bagaje cultural, de tus experiencias vividas y de tu memoria emocional, establece eso que el autor no controla, eso que el autor ha dejado de crear, eso que el autor ha descrito para que tú, cuando leas, termines de hacer su trabajo.

Desde el mismo momento en que comienzas a leer un libro, lo haces tuyo. Ya deja de ser el poema de Benedetti, la novela de Vargas Llosa o la crónica de Villoro. Y comienza a ser tuyo. Se pudiera decir incluso que hasta cuando lo comienzas a leer es como si comenzaras a escribirlo, pero para ti.

Muchas veces, cuando lees una historia con la que te identificas profundamente, pareciera que ha sido escrita para ti y para nadie más. Por eso es que hay veces que un libro puede llegar a desnudarte, pero sin hacerte sentir pudor. Al contrario, es un descubrimiento que no ocasiona vergüenza alguna.

Leer un buen libro puede terminar brindándote una mejor lectura de ti mismo.

Por eso que se me hace difícil encontrar una forma de arte más íntima que esta.

Por eso es que se me hace difícil encontrar una cosa más íntima en esta vida que leer un libro.