La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

viernes, julio 30, 2010

Erykah Badu: welcome home, darling


It's been said that artists should thrive to get out of their comfort zones -art, after all, should be a challenge itself. However, it's still great to know when a musician decides to come back to the sound he feels most comfortable with. That been said, it's great to listen to Erykah Badu's New Amerykah Part Two (Return Of The Ankh) (2010). In her previous record, Badu succeeded when she pushed herself towards musical locations she hasn't been at before. Her tunes on that album were experimental, unpredictable -different. Now, when you listen to New Amerykah Part Two... you'll listen to the Erykah Badu we all fell in love with. Take, for example, Gone baby, don't be long (my favorite track of the album), where Badu offers her mesmerizing voice over funky guitars, hypnotic keys and groovy drums. (If there were a formula that could summarize Badu's high class R&B, it would definitely have to include those elements.) And New Amerykah Part Two... is filled with pieces just like that. This exquisite music proves there's no such thing as a failed return.

This is an astonishing live performance of Window seat

lunes, julio 26, 2010

Band of Horses: in this ride, it doesn't matter where you're heading to


It's been said that life is a journey. You meet a lot of people on the way, you meet a lot of places on the way. You may even live many lives on the way. The idea of life as a journey enchants me because of its dynamic essence. Listening to Band of Horses' Infinite arms (2010) is like driving a car without having a concrete destination in your mind. Traveling is moving, and moving is changing. This record talks about going away from home and coming back, it talks about falling in and out of love, it talks about dreaming and waking up. But, first and foremost, it talks about moving on -even if we don't want to. So listen to this beautiful music, and surrender yourself to this amazing trip. Start your engine, open the window and play it. Go along with the music and its pace and let the road take you. And if you wish to look back, make sure to do it just to see where the wind have taken those pieces of paper with your feelings written on them.

This is the video for Laredo

viernes, julio 23, 2010

El amor y la costumbre


La primera cerveza que probé no me gustó.

El primer sorbo que ingerí me dio nauseas. Me pareció demasiado amarga.

No recuerdo qué edad tenía cuando la probé. A riesgo de equivocarme, creo que tendría unos 14 años.

Lo que sí recuerdo es haberla probado en una tasca española con mi papá. Él me dio a probar de su cerveza. (Imagino que esto también significó algo así como su aprobación para luego tomarla con mis amigos.)

En las primeras fiestas del liceo donde se ofrecían cervezas, me costaba incluso tomarme una lata completa. Su sabor era tan agrio que el hecho de "caerme a birras" se me hacía, cuando menos, improbable.

Con el tiempo y gracias a una Semana Santa que pasé con mi familia y unos amigos en la playa, finalmente le agarré el gusto a la cerveza. Desde entonces se convirtió en una de mis bebidas alcohólicas favoritas.

Algo muy similar me pasó con el vino.

Al principio me costaba tragarlo por lo fuerte que me parecía. Un viaje de mochilero que hice por Europa cambiaría esa inicial opinión que tenía hacia los caldos. Allí llegaría a tomar vino diariamente. Luego de bajarme del avión de Alitalia que me trajo de regreso, el vino se convertiría en otra de mis bebidas favoritas.

La cerveza y el vino se han convertido en elementos importantes en mi vida. A la hora de celebrar o de estar en una fiesta siempre opto por tomar cervezas, mientras que cuando estoy comiendo algo en un restaurant, o en casa, una copa de vino tinto constituye una deliciosa compañía.

Luego de analizar un poco lo que he escrito en los párrafos anteriores, he logrado identificar una tendencia respecto a mi aproximación hacia esas dos bebidas: al principio no me gustaban, al punto que mi cuerpo hasta las rechazaba pero, con el tiempo y algo de práctica, ambas se convirtieron en mis favoritas.

Lo que acabo de describir pudiera prestarse para múltiples lecturas. No obstante, hay una en particular que encuentro ciertamente interesante. Esto que me pasó con la cerveza y el vino, ¿pudiera aplicarse en el terreno del amor?

Intentaré ser un poco más puntual: ¿es posible terminar queriendo a alguien que al principio no nos gustaba? ¿Puede el flechado de Cupido darse algún tiempo después de conocer a esa persona? ¿Cuántas historias no hemos escuchado de personas que no se gustaban al principio pero que luego han terminado casadas?

¿Puede ser el amor un gusto adquirido?

Lo que me pasó con la cerveza y el vino no es nada del otro mundo. Muchas personas reconocen que su primer encuentro con el alcohol no fue en efecto positivo. La clave para que al final nos gusten cosas que al principio rechazamos, podría estar en la formación de eso que se conoce como "hábito" -una acción repetida con cierta frecuencia, cuya aplicación ofrece resultados que inicialmente no se tenían.

A fin de cuentas, esto fue lo que yo hice con la cerveza y el vino. A lo largo del tiempo lo que desarrollé fue una especie de preparación: tomé cerveza y vino con regularidad hasta que logré agarrarle el gusto a cada bebida.

El amor es una entidad quizá mucho más compleja, pero eso no quiere decir que rechace este tipo de "entrenamientos". Las citas pudieran incluso considerarse una especie de práctica en la que dos personas van tanteando si entre ellas puede surgir algo que los conduzca a formar un futuro vínculo.

¿Es posible entonces "entrenar" al corazón?

¿Han llegado ustedes a enamorarse de un amigo? ¿Una persona que al principio sólo representaba amistad y compañerismo, pero al final terminó por convertirse en un objeto amoroso? Quizá el tiempo y el grado de conocimiento de esa persona -¿preparación?, ¿costumbre?- es lo que haya motivado al cambio en esa manera en que veías a esa otra persona.

¿Por qué no intentamos entonces salir con una persona que no nos gusta?

¿Por qué no dejamos que el tiempo nos ofrezca una posibilidad que al principio considerábamos descartada?


¿Por qué no intentamos, aunque sea por una sola vez, dejarle la puerta abierta al amor?

sábado, julio 17, 2010

Stars: an alluring contradiction


There's a thin line between sweet and corny. And that certainly applies to music as well. When you listen to canadian indie-pop band Stars, you could argue that their music could easily end up being corny, indeed. But it does not. On their latest record The five ghosts (2010), they have written delightful sweet tunes even when they touch dark issues -"I could die so I could hunt you" is one of the almost-creepy lyrics sang on the record. Once again, it seems that Stars' greatest skill is how they deal with limits. While almost crossing the line and playing with obvious contradictions, good music is what they manage to offer in the end. The five ghosts sounds naive yet twisted, bright yet obscure, beautiful yet bizarre. Amy Millan's voice sounds irresistibly charming over simple, detail-oriented and well-produced tracks. The five ghosts is lovely music. Weird, but ultimately lovely.

This is the video for Fixed

lunes, julio 12, 2010

Arte pop, arte para todos


La ceremonia de apertura de May Day, la más reciente exhibición de Shepard Fairey en la galería Deitch Projects, atrajo a más de cinco mil personas. De acuerdo a Jeffrey Deitch, director de la galería, este fue "el show de arte contemporáneo con la mayor asistencia en la historia de la Ciudad de Nueva York."

Más de dos horas tuve que esperar para entrar y ver el trabajo de Fairey. Había tanta gente esperando fuera de la galería, que muchos decidieron por quedarse afuera, en la calle Wooster, donde también había paredes cubiertas con graffitis, calcomanías y dibujos pertenecientes al street art.

Pudiera decirse incluso que la fiesta estaba mejor afuera, donde había música, la gente bebía, fumaba, conversaba e inclusive bailaba justo frente a la pequeña alfombra roja que recibía a destacadas personalidades de la movida cultural neoyorquina.

La gente decidió tomar el control de la celebración y disfrutar de la inauguración de la exposición, incluso cuando no pudo entrar a verla.

Esta reacción bien pudiera leerse como una respuesta natural a la premisa del pop-art, uno de los hermanos más cercanos del street art: la apropiación del arte.


I.

Muchos historiadores del arte han coincidido en considerar a
Andy Warhol como el artista más importante de la segunda mitad del siglo XX -siendo Picasso, uno de los artistas que más respetaba y admiraba el mismo Warhol, el más importante de la primera mitad.

Los críticos de Warhol, por otro lado, argumentan que su talento nunca se basó en una destreza técnica extraordinaria o en el desarrollo de un discurso coherente. Es por ello que muchos de ellos hasta ponen en duda su carácter de "artista".

Sin embargo, en lo que sus seguidores y detractores coinciden es en reconocer su extraordinaria hazaña de haber redefinido la forma de ver al arte.

Al tomar -y reinterpretar- íconos de la cultura popular, Warhol logró democratizar el arte, descentralizándolo de los museos y de las páginas de los libros de historia del arte.

Warhol le atribuyó más accesibilidad al arte al establecer que ahora podías encontrarlo en los estantes de tu cocina -latas de sopa Campbell, cajas de cereal, latas de guisantes- o lo podías ver inclusive en la pantalla de tu televisor -Elvis Presley, Marilyn Monroe, John Lennon.


II.

El Museo de Arte Moderno (
MoMA) de la Ciudad de Nueva York organizó recientemente una exposición que mostraba el trabajo del cineasta Tim Burton. La asistencia a este show fue tan masiva, que los organizadores tuvieron que implementar una estrategia para controlar la abrumadora cantidad de personas que querían ver los dibujos, esculturas y bocetos del director de Alice in Wonderland.

El nuevo sistema consistía en vender tickets que te permitían entrar a las galerías donde se mostraba el arte de Burton y apreciarlo por un tiempo limitado. El curador de la exposición, Ron Magliozzi, aseguró que esta era la primera vez en la historia del museo que ocurría algo parecido.

Si te pasabas cerca del museo cualquier día, podías ver que la cola para entrar no era muy distinta a la que la gente hace cuando va a un concierto de rock.

Sin embargo, Tim Burton, más que un rockstar, tendría que ser considerado como un ídolo pop. Un ídolo del pop-art.


III.

En el documental
Exit through the gift shop se muestra la evolución del street art a través del trabajo de artistas como Invader, el mismo Shepard Fairey y Banksy. No obstante, aún cuando el documental vende la idea de que es un film sobre Banksy, el film termina por mostrarte cómo Thierry Ghetta, un cineasta amateur, luego de ver el impacto que logró la primera exhibición en una galería de parte de Banksy, decide convertirse en artista.

Thierry Ghetta decide hacer pop-art y montar una exhibición con sus piezas, incluso cuando él no había trabajado antes en arte. En el transcurso de un año, Ghetta se propone armar su propio show bajo el nombre de
Mr. Brainwash -porque según él, "el arte lo que hace es lavar cerebros".

Mr. Brainwash, con la ayuda de sus nuevos amigos Fairey y Banksy, logra montar un show que también atrae a miles de personas y que logra convertirse en un hito del arte contemporáneo de la ciudad de Los Ángeles.

(Fairey piensa que tal empresa fue prematura. Banksy se arrepiente incluso de haber alentado a que Ghetta se convirtiera en artista.)

Tal fue el éxito del show de Mr. Brainshaw que la misma Madonna (regular habitué de la escena del arte neoyorquino de los 80 y cuyas amistades más destacadas de la época fueron los destacados artistas
Jean Michel Basquiat, Keith Haring y Fab 5 Freddy) le pidió a Ghetta que le diseñara la portada de su más reciente disco -una compilación de sus más grandes éxitos.


IV.

El legado de Warhol ha encontrado una atractiva y refrescante vigencia en los recientes ejemplos de Fairey, Burton y Mr. Brainwash.

La accesibilidad que encarna el pop-art le brinda, a personas que de alguna u otra forma se sientan intimidadas o insuficientemente preparadas para aproximarse al arte, una llamativa oportunidad de acercarse a ese fascinante universo.

(Estoy seguro que más de uno de los asistentes a la exhibición de Burton, descubrieron ese mismo día a Picasso, Van Gogh o a Manet.)

En mi opinión, este es uno de sus más importantes conquistas. El pop-art le ofrece una invitación a la audiencia para que participe activamente en el desarrollo de su propia cultura. Y ese logro, esa garantía de que el arte esté al alcance del espectador, es algo que debería ser celebrado más allá de las reservas que muchos puedan mantener hacia este respecto.

La esencia propia del arte escapa a toda exclusividad y a todo elitismo, pues su misión siempre ha sido la de representar nuestra condición humana para re-crearnos, re-interpretarnos y, por sobre todas las cosas, para ayudar a entendernos.

sábado, julio 10, 2010

Moby: playing art's inner call


After watching a lecture given by David Lynch, in which he stated that creativity is intrinsically beautiful, and that it should be focused on pleasing the creator rather than accommodating the market, Moby decided to make music with the sole purpose of pleasing himself. He then embarked on making music he thought of as beautiful. And his approach was particularly old-school DIY: he wrote the music in his home studio, called some of his close friends to record the vocals, draw the cover himself with just a Sharpie and white sheet, and recorded the master tracks of the album on tape. Wait for me (2009) is beautiful music indeed. It's introspective, melancholic, warm. Wait for me is quite a testament of when an artist decides to walk away from the commercial path and engages truthfully to his principles of making honest art.

This is the video for Shot in the back of the head (directed by David Lynch)

lunes, julio 05, 2010

Four Tet: this is how the lovely side of you sounds like


Describing experimental electronic music records is something that I've always found difficult. And it's even a tougher challenge when it comes down to write about an album you've actually loved. Four Tet is one of the pioneers of folktronica -folk guitars over electronic music samples. There is love in you (2010), his latest record, seems to summarize pretty well what this artist has developed over his career. There's minimalism, jazzy drums, funky guitars and a great amount of sound manipulation. One of the best Four Tet's attributes is his ability of re-interpretation -creating new and unique sounds from already existing pieces of music. There is love in you is an album meant to be listened to by its entirety. It has a charming narrative to it that invites you to imagine. Listening to this album will bring out, as its title implies, that lovely part of you.

Listen to Angel echoes

jueves, julio 01, 2010

Cuando se irrespeta lo que no se conoce


Desde el inicio del Mundial de Fútbol Suráfrica 2010, un conjunto de destacadas personalidades de los medios estadounidenses (comediantes, actores, periodistas) se ha dado a la tarea de burlarse del fútbol.

Les parece aburrido, se quejan de que dure tanto tiempo, no le encuentran sentido a un deporte en el que un juego pueda terminar empatado, les parece absurda la sanción de la "posición adelantada".

No lo entienden.


Y no lo entienden porque les es ajeno culturalmente. De la misma forma en la que el fútbol americano lo pudiera ser para mí. Yo también pudiera argumentar, y no con poca validez, que en efecto su deporte tampoco es que sea un modelo de sensatez que digamos -aun cuando a mí me parece un deporte interesante.

Un juego de fútbol americano tiene una duración promedio de unas tres horas y media, sus reglas tampoco es que sean muy fáciles de entender y, mucho menos, perfectas. Además, tampoco creo que valga la pena tratar de buscarle mucho sentido a una disciplina en donde la idea es no dejar que el equipo enemigo avance a coñazo limpio.

En realidad, cuando uno disfruta de un deporte, uno no se encarga de teorizar sobre la existencia o no de su "sentido". Con un aceptable conocimiento de sus reglas y de lo que el equipo tiene que hacer para ganar, uno prácticamente cuenta con lo necesario para entenderlo y, por ende, disfrutarlo.

Asimismo, una de las razones por las que quizás disfrutemos tanto de un deporte está en la experiencia de pertenecer a un fenómeno colectivo. El ser seguidor de un equipo nos hace participes de un entidad superior a nosotros. Muchos sociólogos incluso afirman que esa es una de las causas que pudiera explicar la desbordada pasión que algunos hinchas manifiestan cuando apoyan a sus equipos.

La idea de este escrito no es ahondar en las cualidades sociológicas del deporte. A mí lo que verdaderamente me molesta de esta posición que mantienen algunos norteamericanos ante el fútbol, está en lo que guardan actitudes como estas: la traducción de la ignorancia en irrespeto. (Cuando el New York Post anunció la eliminación de EEUU del Mundial de Futbol, el titular rezaba: “this sport is stupid anyway”.)


No sé si mi reacción sea exagerada o si es que le estoy dando más importancia de lo que merece a todo este asunto, pero la verdad es que no les puedo negar que me molestó leer ese titular este pasado domingo.


¿Por qué se irrespeta lo que no se conoce?


A mí lo que más me preocupa, es que este mismo patrón de conducta, que consiste en que si no conoces -o entiendes- algo pues te burlas de ello y lo irrespetas, no es algo que sólo haya visto en algunas personas acá en Nueva York y en Caracas, sino que incluso es algo que he llegado a reconocer en mí mismo.

Por eso es que he decidido reflexionar y pensar en voz alta de manera pública sobre este tema. Y lo hago con la sincera esperanza de que también haga pensar a quien ahora me esté leyendo.

Creo que vale la pena tomarse unos minutos para preguntarse cuántas cosas no serían distintas en este mundo si en vez de irrespetar, nos esforzáramos por entender eso que precisamente desconocemos, eso que nos es ajeno, eso que no nos gusta, eso con lo que hasta inclusive no estemos de acuerdo.


Una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido acá en los Estados Unidos fue cuando vi un juego de fútbol americano en la casa de un pana que vive en Nueva Jersey.

Antes de comenzar el juego, un chamo me aclaró algunas de las reglas que no entendía muy bien. El juego estuvo muy bueno. Mis panas gritaban enfurecidos cuando el árbitro cometía un error y celebraban intensamente cuando su equipo anotaba con gritos, saltos y hasta bailes. El furor era tan contagiante que incluso llegué a ligar por el equipo de mis panas. Al final, no sólo la había pasado muy bien, sino que había llegado a entender un poco más a este deporte y ser testigo de la pasión que demostraron los presentes por su equipo.

Y esa pasión, créanme, no dista mucho de la que sentí cuando veía los Caracas-Magallanes en casa de algún pana o familiar. La pasión, en ese sentido, ostenta un carácter universal, y es ese mismo vínculo emocional que nos une a un equipo el que se ve afectado por comentarios ofensivos como el que cité párrafos arriba.

¿Por qué no nos esforzamos entonces en tratar de entender algo antes de emitir cualquier juicio?

¿Cuántas peleas con nuestros propios amigos, familiares, parejas y compatriotas no habrían podido prevenirse?

¿Cuantas guerras, muertes, tragedias, no habrían podido evitarse?


¿No sería este un mundo mejor?