viernes, febrero 18, 2011

Una mesa más, dos solitarios menos (III)


Uno de los sitios adonde más me gusta comer en Nueva York es en el Whole Foods Market que queda en Columbus Circle. Allí puedes escoger lo que quieres -y cuánto quieres- comer para luego pagarlo de acuerdo a su peso. Lo único malo del lugar es el poco número de mesas que tiene. Si vienes en plena hora del almuerzo, seguramente tendrás que compartir una mesa con alguien. En esta ocasión, tuve la suerte de almorzar junto a una dominicana con mucho de "venezolano" en su pasado...

Victor (V): Excuse me, could I seat here?

Dominicana (D): Sí, claro.

V: Gracias.

D: ¿Venezolano?

V: Sí, ¿cómo lo supo?

D: Ay, muchacho, si yo te contara...

V: Cuente, pues. Digo, si no le importa...

D: Claro que no. Y no me trates de usted, que me haces sentir vieja.

V: Entiendo, disculpa.

D: Mi primer marido era venezolano.

V: Ya veo...

D: Encantador el tipo: apuesto, muy simpático. Demasiado simpático, diría yo... Se llamaba Cheo. Mira, ese Cheo... ese Cheo te conquistaba mujeres por donde pasaba, pero no lo culpo, ¿sabes? Yo hubiese hecho lo mismo, yo creo. Cuando vas a misa te dicen que tienes que aprovechar lo que Dios le dio a uno, ¿tú ves? Y si yo fuese hombre, y fuese tan apuesto y tan simpático como él, pues hubiese hecho lo mismo que él me hizo a mí.

V: Te engañó...

D: Oh, sí... pero nos quisimos mucho, y lo mejor de todo fue que nos hicimos compañía por unos años, cosa que es muy difícil acá en Manhattan: un sitio tan duro para la gente sola...

V: ¿Qué pasó entonces?

D: Que lo descubrí engañándome con una chica que trabajaba en el mismo hotel donde trabajaba yo: una venezolana. Ya sabía yo que tarde o temprano no iba a aguantar más eso de estar con una dominicana como yo. Ese hombre era muy de su país, ¿tú ves? Cada vez que me hablaba de El Valle, la parte de Caracas donde él vivía... mira a ese hombre la cara se le iluminaba, y se le ponía una sonrisa tan triste, una cosa tan bella... Es que ustedes los venezolanos nunca fueron de emigrar. Ustedes podrán estar viviendo acá, pero siempre tendrán a su país acá -dijo señalándome su frente-... ¿Tú qué estás haciendo aquí, por cierto?

V: Estudiando.

D: ¿Y después? ¿Te vuelves pa' Venezuela?

V: No sé, la cosa está bien difícil allá...

D: Yo sé, si es que eso sale en las noticias. Yo no termino de entender cómo un país con gente tan bella puede estar gobernado por un tipo tan feo. Simpático el condenado, como Cheo, demasiado simpático, ¿tú ves?, pero muy feo, uy no... y destruyendo un país tan bello como ese. Mira, Cheo una vez me mostró unas fotos de unas playas tan bellas... unas playas que creo que quedaban en Margarita y Dios... cómo me hubiese encantado ir allá...

V: ¿Y nunca fuiste?

D: No, muchacho, es que en ese momento no podía. No tenía papeles, ¿tú me entiendes? Ahora sí puedo, pero tengo mucho trabajo. Mucho trabajo y poco tiempo.

V: O sea, que ahora sí estás legal.

D: Sí, pero no fue fácil, ¿sabes? Fueron siete años que pasé trabajando como una esclava... y con ese miedo aquí en el pecho, todos los días, de que uno de esos policías me cogiera y me mandara pa' la Dominicana. Pero, sí, finalmente estoy legal, me casé con un tipo de acá, un americano, y me salieron los papeles.

V: Qué bueno.

D: Pero no vayas a pensar que me casé fue por los papeles. Me casé porque lo quiero y, como te dije hace un rato, porque me hace compañía. Mira, muchacho, yo te digo algo, esta ciudad es muy dura pa' vivirla solo. ¿Tú tienes novia?

V: No.

D: Oh... Bueno, tranquilo que seguro consigues una. Sólo trata de no ser tan ingenuo...

V: ¿Ah sí?

D: Oh, sí... es que se te nota en la cara que eres un muchacho inocente, pero esta ciudad... mira muchacho, esta ciudad no es para gente así, esta ciudad se los lleva por el medio, yo que te digo.

V: Gracias por el consejo entonces.

D:¿Cuánto tiempo llevas acá en Manhattan?

V: Casi un año.

D: ¿Casi un año? ¿Y cómo puedes ser tú tan ingenuo, muchacho?

V: No sé.

D: Tú no te preocupes, Manhattan se encargará de endurecerte...

V: Me alegro entonces.

D: ¿Ves? Que no me llevas la contraria, que no me protestas nada de lo que te digo, ¡pónte las pilas muchacho, mira que ya eres new yorker!

V: Jajaja, está bien.

D: Ay, muchacho, tú me recuerdas tanto a Cheo... Es que te escucho y es como tenerlo al frente... ¿Y tú sabes algo?, yo creo que yo lo sigo queriendo, a pesar de todo... Mira que hasta me porté mal con él y todo en estos días, pero no se lo vayas a decir a nadie...

V: No te preocupes.

D: ¿Pero es que cómo no lo voy a seguir queriendo?, ¿ah? Ustedes los venezolanos son gente encantadora, gente bella. Mira, yo con Cheo siempre me estaba riendo, él era muy tocón, ¿tú me entiendes? Todo el tiempo agarrándome la mano, abrazándome, haciéndome cariños... (suspiro) ¿Pero tú estás viendo muchacho? ¿Tú estás viendo que hasta me tiene suspirando ese hombre? Ay, ese Cheo... cocinaba riquísimo también. Y siempre me hacía reír. Mira, eso era que hasta nos sacaban de los cines, nos mandaban a callar en los restaurantes de lo que me hacía reír ese Cheo. Pero ese Cheo, ¡ja!, ¡ese Cheo era tremendo como él solo! ¡No te digo que hasta se me pone tremendo conmigo ahora que ya no vivimos juntos! ¡Ahora que soy una mujer casada! No, no, así no se puede... Ay, muchacho, consíguete una novia, ¿sí? Así nunca vas a pasar trabajo en una ciudad tan difícil como esta. Además, es lo mejor que puedes hacer para ese invierno que viene ahorita. Olvídate de eso de que si una buena chaqueta, una buena calefacción, unas buenas botas. ¡No, qué va! ¡Consíguete una novia y ya verás que no pasas frío!

V: Gracias por el consejo.

D: Bueno, muchacho, ya me tengo que ir. Muy bueno esto de hablar contigo, espero que te vaya bien en Manhattan... Que te vaya chévere, como decía Cheo, y que las cosas en tu país mejoren para que yo pueda ir a la playa (risas).

V: Gracias, igual.

D: ¡Y que no te agarre el invierno sin novia!

V: Seguro. Que estés bien.

D: Igual, cariño.

Haz click acá y acá, si quieres leer las dos primeras entregas de esta serie.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu ves? LOL

Me encanto!

TMTH

isaac dijo...

Genial Esta dominicana.. buen post

Mauricio dijo...

"a ese hombre la cara se le iluminaba, y se le ponía una sonrisa tan triste, una cosa tan bella..."

Fantástico. Realmente transmite cierta sensación inherente de melancolía que va muy de la mano con irse el país.
Saludos!.

Ana Cristina Sosa Morasso dijo...

Vic! Demasiado bueno este post, no sé cómo no lo había leido... loved it. Y la dominicana tiene razón, tienes cara de inocente!! Eso es porque eres dulce de caracter =)

besos,
Ani