La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

sábado, abril 30, 2011

Pains of being pure at heart: when being romantic hurts


Pains of being pure heart's songs can be taken as hymns to innocence. This special type naïveté can never be forced, because when you listen to their music you feel it coming from a genuine source. On Belong (2011), the band's first LP, the overall tone is that of a sweet melancholy -the lyrics can be sad but the sound is rather joyful. From being a lo-fi, even timid "group of friends that got together to make music" in their debut EP, Pains of being pure heart has now become a more refined and ambitious "consolidated band". They have not gone mainstream as lots of people assure -they just have gone from indie to alternative. The turn does not only rest in terms of genre, it's also about a matter of attitude. Pains of being pure at heart consciously acknowledge and embrace their influences in the pursuit of their own voice. It's true: they may sound like a lot of other groups, they may write corny tunes and they even may sound antiquated, but if you listen to the beautiful music they have written for Belong, nothing of that sounds like a bad thing.

This is the video for Heart in your heartbreak

jueves, abril 28, 2011

La humanidad del arte


"Nunca conozcas a tus ídolos" es una sugerencia que intenta advertirnos del riesgo que corremos al conocer a alguien cuya obra hemos admirado por cierto tiempo. La amenaza yace en la probable -e irreparable- decepción que podemos llegar a sentir al conocer a uno de nuestros ídolos.

Aunque es cierto que también es posible que dicho encuentro constituya una experiencia inolvidable, una que haga que tu admiración por dicha persona pueda verse aún más fortalecida, el mayor peligro que ese consejo intenta sugerirnos consiste en que, luego de haber conocido a uno de nuestros artistas favoritos, la experiencia de aproximarnos a su arte se verá afectada para siempre -para bien o para mal.

Ahora bien, ¿por qué los artistas se convierten en figuras idolatradas? Supongo que es porque a veces nos llegamos a identificar tanto con la obra de alguien, o dicha obra nos llega con tanta profundidad que tendemos a mitificar a la persona que la crea. El artista deja de ser entonces un simple ser humano como el resto de nosotros y pasa a convertirse en mito, en leyenda y para muchos hasta en Dios.

Al proporcionarle esta cualidad etérea se cae en lo que los expertos en ciencias sociales denominan como "fanatismo". Y en ese estado, donde la sensatez se ve desterrada por una estupidez que muchos encuentran plácida, a ese artista sólo se le celebran sus talentos optando a la vez por ignorar todo eso que cualquier ser humano inequívocamente ostenta: defectos.

Nadie es perfecto, pero en ese plano irracional de la idolatría tendemos a considerar a algunos artistas como tal. Lo que muchas veces se pierde de vista es que, en realidad, un artista no es más que un ser humano como cualquier otro: un individuo con una determinada personalidad, con ideologías políticas, prácticas religiosas y hasta inclinaciones sexuales que pueden ser muy distintas a las de la persona que los admira.

A eso habría que añadirle el perfil, seguramente irreal, que el fanático construye de ese artista que exalta. Muchas veces motivados por la misma obra de ese artista e inspirados por esa cercanía que sentimos hacia él, tendemos a crear un personaje a nuestra imagen y semejanza: uno que en efecto puede ser muy diferente a lo que esa persona es en realidad. De manera que desde la admiración no sólo ignoramos las marcadas diferencias entre nosotros y nuestros ídolos, sino que además armamos un retrato distorsionado de su figura.

En ese contraste que se establece entre la idealización de esa persona y el posterior reconocimiento de su verdadera personalidad es donde radica el problema; es en esa coyuntura donde surgen las decepciones.

En ocasiones anteriores ya hemos discutido en este espacio sobre lo difícil que resulta en estos tiempos separar en un artista la faceta personal de la artística, pero creo que en algunos casos resulta necesario hacerlo. No por el bien de ellos ni por el de nosotros, sino por lo que esa obra de arte representa en nuestras vidas.

La dificultad está en lo casi imposible que resultar aislar al creador de su criatura. ¿Cómo no sentir que a veces al aplaudir o celebrar una obra se está también aplaudiendo a su autor? ¿Cómo no sentirnos defraudado por algún artista luego de descubrir algún lado oscuro de su vida? ¿Cómo no decepcionarnos al saber que un artista al que hemos apoyado (y hasta querido) comete un crimen, delito o alguna acción que rechazamos y repudiamos?

Una serie de recientes eventos resaltan esa frágil separación entre la vida de un artista y su obra. Hace algunas semanas se supo que cantantes como Beyoncé, Usher, Nelly Furtado, Mariah Carey y 50 Cent habían prestado su talento para fiestas financiadas por el dictador Mummar Qaddafi. El diseñador de modas John Galliano fue expulsado de la casa de modas Dior tras haberle soltado epítetos antisemitas a una persona durante una pelea en un club. Celebridades como Charlie Sheen, Mel Gibson y más notoriamente Chris Brown han sido acusados de golpear gravemente a sus parejas. Renombradas figuras como el cantante de R&B R. Kelly, la leyenda del pop Michael Jackson y el galardonado director Roman Polanski fueron llevados a juicio por supuestamente haber tenido relaciones sexuales con menores de edad.

Los casos abundan. Y no sólo en terrenos tan delicados como el de la sexualidad, sino en ese otro par de temas que aconsejan evitarse en cualquier reunión: la religión y la política. En una sociedad tan dividida políticamente hablando como la venezolana, la preferencia política de algunos artistas ha generado controversia. Los que han declarado abiertamente su apoyo a cierto bando político han perdido (y cómo no, ganado) admiradores. Sin embargo, los artistas que quizá han causado aún más polémica, e incluso ganado más rechazo y condena en la opinión pública, han sido aquellos que han preferido reservarse su inclinación política.

Fuera de Venezuela, la relación entre artistas y política también ha erosionado pasiones. Célebres artistas como Gabriel García Márquez, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés han sido constantemente criticados por la cercana relación que mantienen con Fidel Castro. La historia ha registrado a prestigiosos artistas comprometidos con causas políticas: tanto Pablo Picasso como Pablo Neruda prestaron su arte a la promoción del comunismo. El compositor Richard Wagner era pública y notoriamente antisemita. Directores de orquesta como Herbert Von Karajan y Wilhelm Furtzwangler y el compositor Richard Strauss estuvieron vinculados al nazismo.

"El artista siempre palidecerá ante su obra", sentenció Sofía Ímber en una entrevista que le hiciera Leonardo Padrón para su ciclo "Los imposibles". Ímber, quien tuvo la oportunidad de conocer a grandes luminarias del arte del siglo XX aspiraba en esa declaración marcar el profundo quiebre entre la imperfecta estatura humana del artista y la magnífica cualidad de su arte.

¿Qué debe hacerse entonces con las obras de arte que más nos llegan? ¿Debe entonces admirarse a la obra sólo por sí misma o debe prestársele atención a su autor y a las circunstancias que rodearon dicha creación? ¿Es válido entonces ignorar el capital humano invertido en las obras de arte? ¿Al aplaudir la obra de cierto artista estamos sólo celebrando su virtudes? ¿Debemos admirar a un artista sólo por su talento artístico o debemos incluir también su calidad humana? ¿Luego de decepcionarnos con algún artista podemos realmente seguir aproximándonos a su obra como antes? ¿Debemos tomar a los artistas como ejemplos morales?


El arte pareciera entonces no poder escaparse del escrutinio moral. Al disfrutar o discutir sobre él, muchas consideraciones éticas entran en juego. A final de cuentas el artista es un ser humano como cualquier otro, y aunque las obras que éste haga no sean sino meros objetos, éstos pueden también llegar a adquirir cierta humanidad al ser percibidas por una persona: no sólo a través de sus sentidos, sino a través de sus sentimientos.

jueves, abril 21, 2011

Panda Bear: when weird gets endearing


Noah Lennox has played a fundamental role in two of the most critically acclaimed records of the last decade: Person pitch (2007) put out by his influential solo project Panda Bear, and Merriweather post pavillion (2009) by his revered band Animal Collective. It's hard to explain why these two albums have become so relevant -this is very complex music, after all. It might not be easy to listen to it at first but once you get into it this music seems to inhabit you. The thing about Panda Bear's music is that it isn't plain weird -its catchy hooks often camouflage under abstract attires. On Panda Bear's latest record, Tomboy (2011), Lennox proves again how immensely talented he is at crafting alluring vocal harmonies over simple artsy loops. More than just songs, Lennox seems to form sonic experiences with the aid of his over-the-top, reverb-injected chants, taking its songs often to mystical levels -not surprisingly the guy has a major in Religion. I am aware of my incapacity to explain how such a strange music like this ends up by enchanting you, so why don't you listen to it and try to figure it out? You might not understand it, but I'm almost sure you'll like it.

Listen to Last night at the Jetty


domingo, abril 17, 2011

Emeralds: an internal journey with no destination


Ambient/experimental/drone trio Emeralds is certainly a dynamic troupe. Over the last four years, they have put out more than 40 records, each of them different in its own way. Throughout their short yet intense career, they've changed their equipment quite often, but they've also changed the overall tone of their records, treating each one of them with new and untested aesthetics. They've been known in the scene for jamming a lot, and for recording their jams. This sense of urgency is magnificently captured in Does look it like I'm here? (2010). In this album, manipulated waves from synthesizers collide with guitar arpeggios creating a mesmerizing musical landscape. This image is voluminous, flexible; some times clear, other times confusing. More than plain music, this is like a work of sound art that first seduces you, then deceives you and in the end amazes you. The cinematic nature of Emeralds has achieved a good synthesis on this record. If you listen to Does look it like I'm here?, if you listen to it closely, you might get lost within you, but this will feel so great you'll just want to remain for a while without any sense of certainty.

Listen to Does look it like I'm here?

sábado, abril 16, 2011

Monodramas: elogio de la rareza


I. La hermana menor de la ópera en Nueva York

Lincoln Center Plaza alberga a las dos casas de ópera más importantes de la Ciudad de Nueva York: la Metropolitan Opera y la New York City Opera. El Metropolitan Opera House está ubicado en el ala norte de la plaza y el David Koch Theater, sede de la New York City Opera, en el oeste. Aunque colocadas una al lado de la otra, difícilmente pudiera considerarse a estas dos compañías como rivales. Una manera más justa y apropiada de tratarlas sería como a un par de distinguidas organizaciones cuyos programas enriquecen la oferta operática de la Gran Manzana.

Cualquier compañía de ópera estadounidense palidecería al compararse con la Metropolitan Opera -cuyo prestigio sólo pareciera aceptar símiles con la Scala de Milán o la Royal Opera de Londres. Aunque la New Yok City Opera efectivamente rechace cualquier comparación con su vecina, los últimos espectáculos que esta ha presentado, aunado al cálido recibimiento de la audiencia y al positivo veredicto de la crítica han logrado posicionarla como una de las organizaciones culturales más revelantes de la Ciudad de Nueva York.
Fundada con el propósito de "presentar ópera de gran calidad y accesible a audiencias populares y modernas", New York City Opera se dio a la tarea de ofrecer, a lo largo de la temporada 2010-2011, espectáculos innovadores y arriesgados a través del estreno de obras de autores contemporáneos y de frescas y renovadas lecturas de piezas clásicas del género.

La temporada 2010-2011 dio inicio con el debut en Nueva York de A quiet place, la última ópera compuesta por el legendario Leonard Bernstein: una obra intrincada y a ratos inconsistente tanto desde el punto de vista musical como de libreto, que ganó cierta relevancia gracias al excepcional montaje que se dio cita en el David Koch Theater. La crítica alabó a la compañía por tan inesperada y destacada conquista.

El calendario también incluyó a Intermezzo, una comedia poco conocida que compusiera Richard Strauss inspirado por un incidente en su vida matrimonial. La pieza, aunque con una asistencia un tanto humilde, recibió elogios de la prensa gracias a la detallada y vistosa producción y a la impecable participación del elenco.

El otro montaje que recibió numerosos elogios fue el de The elixir of love, una moderna, fresca y divertida producción a cargo de Jonathan Miller quien ambientó el clásico de Donizetti en los Estados Unidos de los 50. La mayoría de los aplausos fueron dedicados al joven tenor mexicano David Lomelí, cuya maravillosa interpretación lo ha posicionado como una gran promesa del canto lírico.

La temporada cerrará a finales de Abril con el estreno de Séance on a wet afternoon, primera ópera compuesta por Stephen Schwartz, autor de exitosos musicales como Godspell y Wicked. La buena taquilla que ha reportado el espectáculo y el entusiasmo expresado por blogueros y críticos del teatro musical de Broadway le han inyectado una notable expectativa al evento.

II. Un solo drama

Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir a Monodramas: un trío de óperas de un solo acto escritas por compositores modernos: el austríaco Arnold Schoenberg y los estadounidenses Morton Feldman y John Zorn -ambos nacidos en Nueva York. Más que un mero montaje operático, Monodramas es un espectáculo que responde a lo que Richard Wagner denominó como Gesamtkunstwerk (en alemán traduce "obra de arte total"). En este caso, cada una de estas óperas estaría interpretada o, mejor dicho, resumiría en sus interpretaciones danza, teatro y arte visual.

Aunque óperas contemporáneas como Nixon in China, compuesta por John Adams y presentada en el Met; y Anna Nicole, escrita por Mark-Anthony Turnage y presentada en el Covent Garden de Londres hayan sido sorprendentes éxitos de taquilla, el repertorio moderno casi siempre se ha visto con cierta reticencia. Esto no sólo sucede en la ópera pues también en su pariente más cercano, la música clásica, las piezas escritas en tiempos recientes distan de ser las más populares.

De todas formas el debut de Monodramas dio mucho de que hablar. Anthony Tommasini (The New York Times) elogió la belleza visual de la producción; Anne Midgette (Washington Post) la consideró todo un acontecimiento; y Henry Stuart (The L Magazine) salió del teatro entendiendo finalmente a la música moderna.

Aplausos aparte, estos medios también destacaron con unanimidad y entusiasmo la destacada cantidad de jóvenes que asistieron al espectáculo. (Si caminabas cerca del David Koch Theater minutos antes del evento resultaba difícil creer, por la apariencia, edad y hasta actitud de los presentes, que en efecto se tratase de un grupo de personas que asistía a una función de ópera.)

El drama de la comunicación fue el hilo que conectó a estas tres "mini-operas" durante poco más de dos horas: La machine de l'etre de Zorn, Erwartung de Schoenberg y Neither de Feldman.

En La machine de l'etre, la soprano Anu Komsi enunció notas que oscilaban entre la desesperación y el absurdo -a veces era incluso difícil reconocer la diferencia. En tarima se levantaron tres de esas nubes que se colocan por encima de los personajes de las caricaturas donde se muestra lo que dicen, sólo que en este caso se proyectaban imágenes abstractas inspiradas en dibujos que el artista Antonin Artaud hiciera mientras estaba internado en un psiquiátrico. En la obra de Zorn las palabras son inútiles; la voz como instrumento musical es la que se encarga de comunicar.

Luego de un interludio en el que se reprodujeron sonidos propios de un bosque, una aparente pesadilla se convierte en la trama de Erwartung ("esperando" en alemán). Una mujer interpretada por la soprano Kara Shay Thomson busca a su amante en un bosque. En su recorrido, se encuentra con el cuerpo de un hombre que carga un cuchillo clavado en el pecho. El hombre es su amante, y el terror la agobia al sospechar que quizá es ella quien lo ha asesinado. Sin embargo, luego la mujer comienza a dudar sobre la veracidad de lo que le está pasando. ¿Es un sueño? O más bien una pesadilla... Al final el cuerpo del hombre se levanta, se quita el cuchillo del pecho y besa a su mujer, quien luego le sonríe al público con picardía antes de que el telón baje. En este acto las palabras, con la ayuda de la música, consiguen hacerse más poderosas para hacer llegar su mensaje.

Neither es una pieza basada en versos de Samuel Beckett. En mi opinión esta ópera fue la más incómoda pero, también, la más bella. La incomodidad residió en las disonancias tocadas por la orquesta y en algunas de las notas extremadamente agudas proferidas por la soprano Cyndia Sieden. Neither presentó más de veinte bailarines en tarima y un montaje visual impresionante que incluyó varias decenas de pequeños cubos de espejos que bajaron del techo, desplegando reflexiones de luces que giraban bañando de rayos al recinto. Al final de la obra la cantante emitió notas tan agudas que a ratos parecía que su voz fuese a quebrarse. Estos sonidos lograron expresar una angustia que terminó cautivando a la audiencia. En la pieza de Feldman, tanto las palabras como la música se hacen insuficientes para manifestar esa profunda alienación que sugiere el título.

III. El placer de lo raro

El tema de lo moderno pareciera ser inagotable -especialmente en el campo de la música. Los compositores de ese tiempo no sólo se propusieron impactar a su audiencia, sino que también parecían practicar cierto masoquismo en su empresa. Esa intencional ruptura que efectuaron ante los creadores que los antecedieron, se hizo manifiesta en muchas obras que luego fueron rechazadas u olvidadas. Algunas fueron recibidas y recordadas, es cierto, pero varias de ellas aún luchan por ser entendidas incluso después de más de un siglo de haber sido compuestas.

Tres personas que estaban sentadas en la misma fila que yo se fueron en el intermedio y no volvieron. Una pareja de personas mayores sentadas en frente de mí se quejaban de haber perdido dinero en "semejante absurdo". Y yo también debo admitir que tenía mis reservas antes de entrar al recinto. Schoenberg, Feldman y Zorn son autores que más que hacer música lo que hacen es desafiar a sus oyentes. Y ese reto a veces se torna insoportable.

Sin embargo, decidí dejar a mis prejuicios fuera del teatro y seguí esa instrucción que Leonard Bernstein diera en uno de sus didácticos programas de televisión, en el que nos aconsejaba a que nos apropiáramos del arte moderno porque como era un arte hecho en nuestro tiempo, ese arte era nuestro arte. Cuando me senté en mi butaca me esforcé en concentrarme entonces para intentar disfrutar este tríptico de obras consideradas por muchos como "experimentales".

La tarea quizá era absurda, pero creo que valía la pena. Si bien al principio un experimento ofrece mucha incertidumbre por lo que puedan ofrecer sus resultados, también existe una gran posibilidad de que no sólo te sorprendan gratamente sino que, como en este caso, también terminen por deslumbrarte.

viernes, abril 08, 2011

James Blake: songs for lonely nights in your bedroom


James Blake, one of the most outstanding exponents of the so-called "bedroom music", first gained notoriety in UK's underground scene thanks to his exciting bass-driven music -his EP's were praised by the biggest names in the genre. So when he announced the release of his first album, expectations were undoubtedly high. His first single, an abstract cover of Feist's Limit to your love, surprised everyone, but not because of his choice or the way he had produced it, but because he sang on it. Considering his previous material was entirely instrumental many feared that, by singing, he would become "pop". Nonetheless, the music on his first LP remains challenging to many ears. His singing could have to taken Blake to the land of Mainstream, but if you listen closely to his music you may end up puzzled. This is experimental music with allure, and his singing is spellbinding indeed, but it is still weird. Blake suggested to his fans to listen to his music "in their iPod's in bed at two in the morning." More than an advice, this should be a rule.

This is the video for Limit to your love

jueves, abril 07, 2011

No me gusta el mundo


Las librerías son unos de los sitios que más frecuento en Nueva York. Especialmente cuando sales a la calle en invierno, donde el clima se hace tan hostil que prácticamente te obliga a buscar refugio en cualquier tienda, las librerías se me convierten en plácidos albergues.

Una de las primeras cosas que hice al llegar a Nueva York fue obtener una tarjeta de descuento de BORDERS -esas mega-tiendas que venden libros, revistas, discos, DVD's, libretas, etc. Tener esa tarjeta te permite obtener, vía e-mail, cupones de descuentos que ellos te mandan semanalmente junto a otras promociones e información de eventos especiales en sus sucursales.

La semana pasada me llegó un email con un sujeto escrito en mayúsculas y acompañado al final de muchos signos de exclamación, en el que se me informaba sobre la liquidación de la BORDERS que queda en Wall Street. El cuerpo del correo decía: TODO, ABSOLUTAMENTE TODO EN OFERTA!!! TODO, ABSOLUTAMENTE TODO SE TIENE QUE IR DE ESTA TIENDA PORQUE SE VA A CERRAR!!!"

La tienda de Wall Street no es la única que va a clausurarse en Nueva York. Sólo quedarán dos en Manhattan: la de Columbus Circle y la que queda frente al Madison Square Garden. El cierre de estas tiendas se debe al estado de bancarrota en el que recientemente se declaró esta franquicia de librerías.

Luego de hacer algunas diligencias en Wall Street, me fui de lo más emocionado a la BORDERS de esa zona para ver cuáles ofertas podía disfrutar. Sin embargo, sólo me bastó entrar al establecimiento para sentirme un poco deprimido. El escenario era post-apocalíptico: la mayoría de los estantes estaban vacíos; carteles amarillo chillón con letras en naranja chillona inundaban la tienda mostrando el porcentaje de los descuentos; libros, revistas y discos estaban regados en el suelo ante la mirada imperturbable de los empleados de la tienda; algunos clientes revisaban unos libros (y tiraban al suelo otros) mientras compraban con desesperación los pocos libros que quedaban.

Al final salí de la tienda sin ningún libro en mi mano, ciertamente preocupado por lo que acababa de presenciar. Lo mismo me pasó cuando visité la extinta Virgin Megastore de Times Square (la tienda de música mas grande del mundo) en sus últimos días. Si bien ya la Virgin lo que menos vendía era discos, su cierre representó un hito mundial en la crisis de una industria musical que no supo reaccionar a tiempo ante la grave situación que estaba afrontando.

Yo me enorgullezco de pertenecer a esa rara especie de seres humanos que todavía compra discos en físico. A mí me gusta irme a las tiendas, tomarme mi tiempo buscando discos y salir con algo que pueda tocar, con algo que pueda sentir. Ya he hecho varias compras de mp3's en iTunes, y de "música digital" por Amazon y la sensación me resulta fría y vacía.

Creo que algo parecido fue lo que me pasó al salir de la BORDERS: presentí que algo similar está por pasarle a las librerías. Además, si consorcios tan poderosos como BORDERS y Barnes & Noble se han declarado en quiebra, motivados por el protagonismo de portales como Amazon y por la creciente tendencia de leer a través de e-readers como el Kindle, ¿qué quedará entonces para las pocas librerías independientes que siguen abiertas?, ¿qué quedará de la experiencia de ir a una librería y comprar ese libro que tanto quieres leer, de llevarte ese libro recomendado con genuino entusiasmo por parte de un librero?

Así como me quejo del deplorable estado de la experiencia de comprar discos y libros en físico, también reconozco que el cambio es inevitable y que las esperanzas para vislumbrar un panorama distinto son escasas -y las pocas que hay, muy frágiles. Asimismo estoy conciente de que los cambios son siempre recibidos al principio con resistencia por nuestras mentes.

De todas formas, necesitaba desahogarme. Dos de los grandes placeres de mi vida son leer y escuchar música, y un gran porcentaje de esa experiencia viene enriquecido por el proceso de comprar libros y discos: salir a la calle, tomar el metro, caminar hasta la tienda, pasear dentro de la tienda, buscar el libro, tomar el libro, ir hasta la caja, salir de la tienda con una bolsa en mi mano.


Sé que el mundo esta cambiando y que lo tengo que aceptar, pero no me gusta. Y no me gusta cuando esos cambios afectan a las cosas que más me gustan.

viernes, abril 01, 2011

Zaz: a treasure beneath the surface


Je veux, written and performed by up-and-coming chanteuse Zaz was declared "song of the summer" in France last year. The song, some sort of manifesto dedicated to the real pleasures in life, brought out many of the charms of its auteur: irreverence, authenticity and a delightful sense of liberté. Summer songs tend to be underestimated because they use to be just catchy and shallow, but when you listen to the rest of the songs included in Zaz (2010), you'll be able to find more than a few wonders. Her music is accessible indeed, but it's also profound in many ways. Her shaky, strong voice gets support from an ensemble of musiciens de rue (acoustic bass and guitar players) you could encounter on any street of Montmartre -an urban trait that might be the most alluring and enjoyable feature of the album. Lots of fans and critics have called Zaz "La petite Edith Piaff" because of the similarity in her voice, but I'd dare to say that there it has also some resemblance to Piaff's tough character. Comparisons aside, Zaz remains as an astonishing emerging artist who is already revitalizing la chanson francaise.

This is the video for La fée