La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

viernes, mayo 27, 2011

tUnE yArDs: pLaYiNg pLaYfUl mUsIc


I love listening to bold musicians. I love listening to people who make records with a fearless endeavor of making great art. That been said, w h o k i l l (2011), by vocal artist Merrill Garbus a.k.a. tUnE yArDs, is one of the most ingenious and outrageous records I've listen to (and loved) this year. When you listen to this music you can't help to identify some sort of urgency in letting genuine and creative impulses find their way through recorded music. At first, tUnE yArDs' music may come as a little bit experimental, but after listening to it for a while you will find yourself inevitably attached to it. That could be Garbus' most outstanding achievement: weird songs turning irresistible. This particular appeal lays on smart and playful hooks over mesmerizing beats. w h o k i l l is an authentic musical treasure. The quest might be hard at first, but it the end a delightful reward awaits for whoever is willing to search for it.

This is the video for Bizness

jueves, mayo 19, 2011

Steve Reich: música para el mundo que vendrá


I. Un aporte no-mínimo

Además del jazz, los Estadounidenses se enorgullecen en considerar al minimalismo como otra de sus importantes contribuciones a la música. Alex Ross, crítico de música clásica de The New Yorker, establece que este género de patrones repetitivos con énfasis en ritmo sobre melodía es “una creación esencialmente Norteamericana”. Para describirla, Ross plantea una ilustrativa analogía con el panorama visual que presenta un largo viaje en automóvil por el Medio Oeste: la vista parece ser la misma por algún tiempo pero luego cambia gradualmente hasta volver a convertirse en otra uniforme, monótona.

Algunos estudiosos de la música clásica aún discuten sobre el verdadero creador de este estilo musical. Unos afirman que es Philip Glass, quien se dedicó a unir el legado armónico de compositores europeos como Bach, instruido por su maestra Nadia Boulanger en París, con la entidad ritmo-melodía que le enseñara su otro gran maestro, la leyenda del sitar Ravi Shankar. Otros aseguran que el auténtico pionero del minimalismo es Steve Reich, un músico profundamente inspirado por el jazz de Coltrane, el folk de Dylan y la percusión Africana. (No en vano Reich inició su carrera musical tocando la batería.)

La distinguida propuesta de Steve Reich se basa en un fenómeno físico denominado phasing -dos frecuencias idénticas que al ser tocadas con leves diferencias en tiempo terminan por generar otras frecuencias. La idea de crear música de esta forma surgió de manera accidental. Reich grabó a un predicador anunciando la pronta llegada de una lluvia torrencial en una plaza. La frase "It's gonna rain" fue registrada varias veces por la grabadora de Reich. Luego Reich se dedicó a reproducir, a la vez y por varios minutos, dos trozos idénticos de cinta. Con el tiempo, uno de los trozos se reprodujo un poco más lento que el otro (fuera de sincronía). En ese momento Reich descubrió nuevas sonoridades a raíz de ese "desfase" entre los dos fragmentos de cinta. Al aplicar este fenómeno a instrumentos de orquesta, Reich desarrollaría su emblemática voz.


II. Feliz cumpleaños, Steve

Los 75 años de vida de Steve Reich fueron celebrados a lo grande con un concierto totalmente vendido que tuvo lugar en el recinto más prestigioso de los Estados Unidos: el Carnegie Hall. El programa incluyó las piezas Mallet quartet, escrita para cuatro marimbas; 2x5, para dos quintetos de rock; la ganadora del Premio Pullitzer Double sextet, para dos sextetos, y la premiere en la Ciudad de Nueva York (y naturalmente dedicada a ella) de una pieza comisionada e interpretada magistralmente por el Kronos Quartet: WTC 9/11.

Muchos han acusado a la música de Reich de fría, carente de cualquier emotividad. A fin de cuentas, el mismo Reich ha declarado que sus piezas son "pensadas", en el sentido de que trabaja sobre ideas inspiradas por orquestaciones predeterminadas. Pero yo no comparto ese criterio, al menos no del todo; si bien yo he experimentado a la música de Reich de una manera física y hasta un poco intelectual, eso no significa que los sentimientos no formen parte de su arte. (Si quieren escuchar a un Reich "emotivo" escuchen la conmovedora y aclamada composición Different trains, inspirada en el Holocausto.)


III. Soundtrack de la angustia

Este carácter de su obra pudo evidenciarse en WTC 9/11, una suite de tres breves movimientos que más que conmemorar o expresar pena por los eventos acontecidos en la Ciudad de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, lo que sugiere es esa confusión intrínseca del miedo. Esa fatídica mañana, Reich se encontraba con su esposa en su casa de retiro en Vermont. Su hijo, nuera y nieto se encontraban en el apartamento que Reich tiene muy cerca de Wall Street. Su hijo lo llamó y le dijo que prendiera el televisor para que viera lo que estaba sucediendo –otro avión impactaba a la segunda torre. La llamada telefónica, y la angustia, se extendieron por 6 horas. Reich temió que la torre cayera encima del edificio donde se alojaba la familia de su hijo. Quizá eso es lo que uno escucha en WTC 9/11: el miedo que Reich sintió por lo que le pudo haberle pasado a sus seres queridos.

Para WTC 9/11, Reich incluyó grabaciones de controladores de trafico aéreo y de bomberos que trabajaron durante los atentados al World Trade Center, testimonios de personas que vivían cerca del lugar y de un rito judío llamado "shmira", que consiste en cantarle salmos o versos bíblicos a los cadáveres para proteger sus almas antes de que sean sepultados. De manera similar a Different trains, en WTC 9/11 los violines, la viola y el cello imitan las notas emitidas por las voces grabadas. De esta forma, los sonidos grabados parecen ser los protagonistas de esta angustia musicalizada, mientras que los instrumentos sirven como sombras de esas notas, terminando de ensamblar ese carácter inquietante de la obra.

John Adams, quien fuera más temprano en su carrera junto a Glass y Reich otro de los estandartes del minimalismo, compuso On the transmigration of the souls: una comisión de la Filarmónica de Nueva York inspirada en los actos terroristas del 11 de Septiembre de 2001. La pieza tuvo su premiere en 2003, dirigida por Lorin Maazel. On the transmigration… también incluye grabaciones de mensajes que dejaron personas buscando a sus familiares desaparecidos. La pieza de Adams es tétrica (incluso a veces me cuesta escucharla completa) y logra sumergir al escucha en una atmósfera de horror. En contraste, la pieza de Reich pareciera llamar a la contemplación y a la reflexión. (Él mismo ha declarado que aspiraba escribir una pieza-documental.) Adicionalmente, el tratamiento de la obra de Adams es orquestal, mientras que la obra de Reich no sólo es interpretada por un cuarteto sino que demanda brevedad y precisión. Pareciera que esa distancia establecida en la pieza de Reich también estuviese motivada por el hecho de haber sido compuesta diez años después de la tragedia, mucho más tiempo para la reflexión que en 2003 cuando quizá el shock y el sentimiento de perdida eran aún muy intensos.

En inglés, las siglas WTC pertenecen a World Trade Center, pero de acuerdo a Reich también hacen referencia a la frase World to come. Desde mi butaca pude alcanzar a escuchar algunos sollozos en la audiencia mientras el Kronos Quartet tocaba la pieza. En WTC 9/11 pude escuchar pena, tristeza, angustia y vulnerabilidad, pero también pude sentir cierta calma en las notas tocadas en tarima y en la reacción de la audiencia, la calma que da esa sensación de que si quizá lo peor ya ha pasado, entonces será mucho mejor ese mundo que vendrá.


Update: WTC 9/11 fue estrenada en Nueva York el día antes del anuncio de la muerte de Bin Laden.

sábado, mayo 14, 2011

Foo Fighters: a band of grown-up kids


After achieving success, many bands tend to make use of the "formula" that got them there. Thus, naturally, they become predictable. I loved Foo Figthers’ One by one (2002), but when I listened to their next records: In your honor (2005) and Echoes, silence, patience and grace (2007), I was very disappointed –they seemed to be playing it safe by writing formulaic, repetitive, slightly good but not exciting songs. Fortunately, Dave Grohl's troupe has proven to be talented and smart enough to write great music once again. When you listen to Wasting light (2011) a coup of freshness hits your ears thanks to the band’s innovative approach to their new material. They don't sound that different but they did get out of their comfort zone, offering good songs along the way. I wouldn’t say Wasting light comes off as a "mature" album; to me, it sounds more like an album made by a grown-up act, as far as its music making is concerned. Grohl's songwriting has become more refined and the arrangements for the band’s three guitars lineup are astonishing. A truly great band does not owe its prestige to their previous hits; that status rather lays on the quality of the music it continues to make.

This is the video for Rope


domingo, mayo 08, 2011

The Kills: lust in the form of blues


Nowadays it seems as if rock weren't featuring that trait of rebelliousness and defiance it once owned. Few bands seem to embody that fierceness and sense of danger this music was known by to bring to the masses. Fortunately, rock lovers have The Kills. Alison Mosshart's singing emanates some sort of careless sensuality and Jamie Hince plays his guitar with so much rawness and urgency that it makes it sound like a rusty metal drum. On their latest album, Blood pressure (2011), that vigorous and primitive approach to their trademark old school blues keeps on sounding appealing, edgy and bold. Mosshart sounds more confident than ever and Hince keeps strumming his guitar with appealing distress. The Kills' music is so outrageous that when you listen to it, you feel like you were doing something prohibited and dangerous. Blood pressure may not be their best album, but The Kills still manage to deliver that primitive je ne sais quoi that remains very hard to resist.

This is the video for Satellite

viernes, mayo 06, 2011

Mírame a la cara. Escúchame. Respétame.


¿Ustedes no se han dado cuenta de la mirada
que pone la gente cuando usan sus Blackberry?
Es una mirada perdida: como si tuvieran ojos de muñeca,
como si no estuvieran allí.
JERRY SEINFELD


A veces pareciera que la llamada "revolución digital" en vez de acercarnos más nos distanciara más. Los teléfonos celulares, con toda la "inteligencia" que han adquirido recientemente, parecen haberse convertido en extremidades de nuestros cuerpos gracias al frecuente uso que hacemos de ellos.


Ya no es raro ver en restaurantes a personas inmersas en sus teléfonos en vez de conversar con quien los acompaña. Con el paso del tiempo y el avance de las tecnologías de la comunicación, los seres humanos nos estamos convirtiendo cada vez más en individuos solos y aislados en compañía de otros individuos solos y aislados que usan sus celulares para "conectarse" con otros individuos solos y aislados. Y todos con un teléfono en la mano.


A mí encanta conversar, pero sobre todo para escuchar a quien me habla. Lo que pasa es que hasta hablar con alguien se ha hecho difícil. Y no porque cada vez estemos más ocupados, sino porque cuando en efecto logramos vernos con otra persona, el potencial diálogo se ve truncado por la súbita llegada de un correo o de un mensajito de voz a nuestros celulares. Y no incluyo a las llamadas sencillamente porque ya no hablamos por teléfono -a estos artefactos ya no los usamos para lo que fueron inventados.

Yo puedo entender que todos tengamos que ocuparnos de compromisos y obligaciones fuera de nuestros horarios de trabajo, pero lo que no puedo aceptar son esas rupturas que inevitable y constantemente acontecen en el hilo de las conversaciones para atender los teléfonos. ¿Qué cuesta decir antes de comenzar a hablar con alguien que estás esperando un email o una llamada importante que tienes que atender pronto? ¿Qué cuesta disculparse si decides interrumpir la conversación porque tu teléfono acaba de vibrar o sonar?


Lo que pasa es que todo esto sucede con tanta frecuencia y nadie reclama ni protesta nada que lo seguimos haciendo. Pero está mal. Y a mí me arrecha cuando estoy de lo más emocionado contando algo (los que me conocen saben de lo que estoy hablando) y entonces viene la otra persona y deja de mirarme y escucharme (aunque me aseguren que me están escuchando) y traslada su atención hacia el aparato. A veces me molesta tanto que dejo de hablar no porque sospeche que no me estén escuchando, sino porque me arrecha estar seguro de que no lo hacen.

En estas nuevas maneras "digitales" que tenemos para comunicarnos, nosotros somos los que tenemos que tomar las riendas de cómo nos relacionamos con la gente. No podemos dejar que los aparatos sean los que dicten nuestra manera de comportarnos con los demás. Si uno no toma el control de estos aparatos pues uno terminará comportándose entonces como uno de ellos: un objeto inerte.

Mi problema no es con los celulares. Si es por eso yo también tengo un Blackberry, y si lo compré es porque estoy conciente de las ventajas que me ofrece como usuario. Mi problema es con la gente que usa el teléfono y que en vez de relacionarse con los demás de una mejor manera, lo que hace es empeorar dicha conexión.


Ser maleducado de por sí siempre ha sido algo como normal en estos tiempos, lamentablemente. Invito a quien lee esto a hacer una encuesta, en cualquier ciudad donde esté viviendo, para contar quién responde los buenos días, o quién dice "por favor", "disculpa" o "gracias" y estoy casi seguro que habrá muy poca gente que lo hace. Ahora resulta que ser maleducado entonces no es sólo normal, sino que además es "cool". En estos tiempos en los que los teléfonos parecieran ser más "inteligentes" que nunca, lamento no poder decir lo mismo de los seres humanos.


Hay quienes argumentan que en los últimos años el ser humano se ha entrenado para hacer varias cosas a la vez, que ahora todos somos expertos del
multitasking. Y aunque efectivamente conozco a personas que son muy buenas en ello, cuando se trata de conversar con alguien que quiero, cuando se trata de confiarle algún problema a alguien que quiero o cuando se trata de escucharle un problema a alguien que quiero, para mí no existen medias tintas. O sea pana, o me escuchas con atención o enfocas tu atención en hacer lo que tengas que hacer en el celular. Porque cuando yo decido escuchar a alguien es para escucharlo con toda la atención posible y con el respeto que se merece.


No pienso aceptar que esta manera (interrumpida y maleducada) sea una de las nuevas formas de comunicarnos. Preferir atender el celular antes de escuchar al otro está mal. Así que si te estoy hablando mejor guarda tu teléfono y mírame a la cara, mejor guarda tu teléfono y escúchame, mejor guarda tu teléfono y respétame.