La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

martes, junio 28, 2011

Orquestas en crisis


El mundo está en crisis. Sólo basta echarle un vistazo a la primera página de cualquier periódico, sintonizar cualquier canal de noticias o hablar con amigos que viven en otros países para darse cuenta que el planeta está infestado de problemas.

Cada vez son más los sectores que enfrentan escenarios hostiles a consecuencia de la recesión económica mundial. Uno de los campos que han resultado más vulnerables a la crisis ha sido el de la cultura. Y, dentro del sector cultural, las orquestas sinfónicas son unas de las organizaciones que más han sufrido los embates de la debacle financiera. Estas agrupaciones, otrora estandartes de la alta cultura, atraviesan por uno de los peores momentos en su historia.


I. Un adagio financiero


Estados Unidos se ha visto severamente perjudicado en este respecto. Orquestas como la Honolulu, Syracuse, Bellevue Philharmonic y New México anunciaron el cese de sus operaciones en el último par de años. La
Detroit Symphony pasó por una controversial huelga que duró casi seis meses. La Philadelphia Orchestra, una de las más prestigiosas de Norteamérica, reconocida por la alta calidad de sus grabaciones y por haber sido dirigida por luminarias de la música como Leopold Stokowski, Eugene Ormandy y Riccardo Muti, se declaró en bancarrota. La Louisville Orchestra hizo lo propio. La Philharmonic Orchestra of the Americas, un ensamble joven pero que logró cierta notoriedad en la escena musical neoyorquina, acaba de anunciar la suspensión de sus operaciones para su próxima temporada. La New York City Opera, bastión de la ópera Estadounidense y cuna de estrellas como Plácido Domingo, Beverly Sills y Renée Fleming, enfrenta un severo déficit que la obligó a abandonar su residencia en el Lincoln Center.

En otras partes del mundo también se han registrado malas noticias en el círculo de la música académica. La notable Orquesta Estable del
Teatro Colón de Buenos Aires pasó por una altisonante huelga. La próxima temporada de ópera del Palau Música Catalana de Barcelona se redujo debido a disminuciones en el aporte monetario del gobierno local. Severos cortes en el presupuesto de las artes en el Reino Unido han hecho mella en los fondos de sus más importantes orquestas. La Berlin Philharmonic cortó su relación de 45 años con el Festival de Salzburgo por falta de patrocinantes.

Ahora bien, ¿qué fue lo que pasó entonces? ¿Cómo instituciones musicales tan prestigiosas como las anteriormente mencionadas llegan a enfrentar escenarios tan adversos? Para responder esa interrogante es imprescindible analizar el funcionamiento de una orquesta sinfónica.


II. Una orquesta es mucho más que un grupo de músicos

Una orquesta generalmente consiste de una organización sin fines de lucro liderada por una junta directiva e integrada por un personal perteneciente a varios departamentos. La junta directiva está compuesta por sus mayores contribuyentes -individuos que también se encargan de obtener más fondos. Este grupo trabaja junto a la dirección artística, encargada de definir la misión de la orquesta.

En Europa, la mayoría del presupuesto de las orquestas es financiado por el gobierno, mientras que el resto lo aporta la empresa privada y contribuyentes individuales. En Estados Unidos la ecuación es inversa: es más lo que aportan las fuentes privadas que lo que provee el gobierno.


La recesión económica ha afectado tanto a la empresa privada y a los gobiernos como a los asistentes a los conciertos: los tres componentes vitales de una agrupación sinfónica. Es muy poco lo que aporta, en términos de ingresos, la venta de las entradas, pero el público a fin de cuentas representa el destinatario final de todos los esfuerzos de un ensamble. No hay nada más importante para una agrupación que tocar para teatros llenos, no sólo en términos de satisfacción de sus músicos, sino porque una buena asistencia es lo que más atrae a potenciales contribuyentes, patrocinantes y ayuda gubernamental.

La crisis de las orquestas yace en su modelo como organización, uno que se ha hecho insostenible considerando la difícil situación económica actual. Con el paso del tiempo se ha hecho demasiado costoso financiar una orquesta en términos de salarios, pensiones, pólizas de seguro, mercadeo, alquiler de teatros y pagos a directores y solistas invitados. Si la empresa privada, el gobierno y el público cuentan con menos recursos económicos para "invertir" en estos ensambles, este modelo fracasa. Por lo tanto, si las orquestas aspiran superar esta crisis y sobrevivir a largo plazo, es imperativo evaluar este modelo y redefinirlo.

Esquemas como el de la Orchestra of St. Luke's representan una opción bastante viable. Este ensamble está conformado por músicos freelance pertenecientes a otras agrupaciones, programan pocos conciertos y no están obligados a tocar en una residencia fija. (El DiMenna Center, un centro que incluye salas de ensayo en Nueva York, acaba de convertirse en su sede pero no es su residencia exclusiva). En cambio, esta orquesta programa interesantes recitales en espacios como Carnegie Hall, Alice Tully Hall (Lincoln Center), iglesias, parques y otros teatros alrededor de Manhattan. Al funcionar como una orquesta itinerante, sus costos operativos son mucho más bajos comparados con los de una tradicional.

Las crisis demandan adaptación y ajuste. El problema con las orquestas sinfónicas es que suelen comportarse como entes muy conservadores, con alta reticencia al cambio y muy lenta capacidad de respuesta para adaptarse a nuevas y demandantes circunstancias. Esto tiene que cambiar. Lo que está en crisis es el modelo tradicional de las orquestas, uno que se ha mantenido casi intacto desde que se fundaron las primeras orquestas a mediados del siglo XIX.


III. Las orquestas están mal, las ganas de verlas no

El entusiasmo por la música, por el contrario, está más vivo que nunca. Más de 33 millones de personas se conectaron en Internet para ver el concierto inaugural de la YouTube Symphony -un proyecto de la London Symphony Orchestra en conjunto con Google. Las transmisiones en directo de la Metropolitan Opera cada vez más reportan más adeptos. Conciertos de la Berlin Philharmonic y Los Angeles Philharmonic también se han proyectado con éxito en la gran pantalla. (Shows de Broadway, espectáculos del Bolshoi Ballet y del National Theater de Londres son otros espectáculos que se han sumado a esta lucrativa tendencia.)

Directores jóvenes como Gustavo Dudamel, Yannick Nézet-Séguin, Alondra de la Parra, Alan Gilbert y Daniel Harding le están inyectando una vitalidad y frescura inéditas al usualmente anticuado perfil de los ensambles sinfónicos. Estrellas como Lang Lang, Anna Netrebko, Juan Diego Flórez, Joshua Bell, Yo-Yo Ma y Midori agotan con rapidez las entradas de sus presentaciones.

La música contemporánea también pasa por un buen momento. Las orquestas interpretan un considerable número de piezas escritas por compositores vivos -ya sean consagrados (Philip Glass, John Adams, Steve Reich) o emergentes (Thomas Ades, David Lang, Nico Muhly). Personalidades destacadas de la escena pop, indie-rock y alternativa como Sufjan Stevens, Jonny Greenwood (Radiohead), Sting, Paul McCartney, Merrill Garbus (tUnE yArDs), Owen Pallett, Tyondai Braxton, Rufus Wainwright, Bryce Dessner (The National) y David Longstreth (Dirty Projectors) componen con regularidad piezas para ensambles sinfónicos o de cámara.


IV. El ingenio al rescate del arte

El reto que deben asumir los directivos de organizaciones tan complejas y costosas como estas, consiste en aprovechar el entusiasmo del público mediante la implementación de estrategias que les permita establecer un esquema operativo sustentable.

Una serie de innovadoras campañas ya han sido desarrolladas por algunas agrupaciones. La New World Symphony, una orquesta formada por selectos estudiantes de todos los Estados Unidos y que acaba de inaugurar un impresionante centro en la ciudad de Miami, implementó la Pulse Series, donde se combinan Dj's y músicos sinfónicos en un ambiente lounge. El evento ha gozado de buena receptividad en la comunidad y ha sido ampliamente reseñado por blogueros y la prensa local.

Iniciativas como conciertos donde se interpreta música de películas como Lord of the rings y Star wars o temas de los más populares videojuegos, espectáculos multidisciplinarios donde participan artistas visuales, bailarines y cantantes de Broadway y recitales operáticos narrados por estrellas del cine como Alec Baldwin, Christopher Plummer y Gerard Depardieu también han resultado bastante rentables.

Cuando la New York Philharmonic programó para su temporada pasada Le grand macabre, una ópera poco popular compuesta por Gyorg Ligeti, su director Alan Gilbert decidió enfocarse en atraer a un público joven a través de la grabación de pequeños y graciosos cortos posteados en YouTube. Asimismo, entradas de muy bajo costo fueron puestas a la venta a estudiantes. Como resultado, los jóvenes inundaron las butacas del Avery Fisher Hall y las tres funciones de la ópera se agotaron.


La música sigue siendo relevante. Aunque los recursos de la audiencia estén más limitados, la gente sigue ávida y dispuesta a pagar por escuchar en directo sonidos que resuenen con sus sentimientos. La crisis en esencia reside en términos ejecutivos y administrativos. Sin embargo, hay varias orquestas que lo están haciendo muy bien en tiempos de crisis. Su ejemplo debe ser tomado en cuenta por los líderes que dirigen a los ensambles en conflicto.

En situaciones difíciles como estas, donde la realidad amenaza con aniquilar al optimismo, nada resulta más útil que escuchar con atención cualquier sinfonía: luego de la pena lenta del adagio invariablemente llega la vitalidad vigorosa del scherzo.

miércoles, junio 22, 2011

Chris Taylor: "Instead of trying to become an indie overnight success, why don't you just try to make good music?"


Besides producing and playing the bass among several other instruments for the critically acclaimed band Grizzly Bear, Chris Taylor has also produced acts like Dirty Projectors, Neon Indian, Jamie Lidell, Morning Benders and, more recently, Twin Shadow. Sophisticated arrangements, a refined aesthetics and a detail-oriented approach have made Taylor one of the most remarkable and sought-after producers in Brooklyn's indie scene.

In Grizzly Bear you play the bass among other instruments, but you are also its producer. Could you explain how you ended up having this role in the band?

I was recording other people before joining the band, so I had the equipment and I also knew how to do it. We didn't have a label or any money to pay for a recording studio and, since I was already doing it, I could do it for free. Like you said, I play a lot of instruments in the band: clarinet, flute, sax, percussion, bass, guitar and I also do some vocals and keyboard parts, so all of that led me to become the producer of the band.

You have also produced other acts like Dirty Projectors, Morning Benders, Neon Indian, Jamie Lidell and, more recently, Twin Shadow.
Do these collaborations influence your work with Grizzly Bear?

I don't know if it really influences me, but I definitely learn a whole lot with every record I do -which is what keeps me doing it. I really like learning new stuff and in the way that you work, you learn, so I guess working with other people just helps me to improve my abilities for the next time that I get to work on a new Grizzly Bear album, because then I'll have more to offer. I love working with the guys in my band because it's a very special kind of relationship, in a way that is very natural to make music together. I mean, it's always really fun to go and work with other people and then come back and work with my band, and then feel how easy is to work with them. When I'm producing other people I'm working on someone else's music, and when I'm working with Grizzly Bear I'm working on our music, so it's a totally different approach.

Grizzly Bear's songs have been featured on TV shows, commercials, and soundtracks. Do you consider licensing songs a good resource for bands to obtain the lost income from illegal downloads?


That's what you have to do to make a living at it, and to keep on being able to do it. If you think of how many records are downloaded for free... it's just crazy, so you have to subsidize your living. I want to have a house and raise a kid someday so I can't be just making a little money from shows here and there. Besides, you don't really make a lot of money from record sales anymore and I don't want to be making just a little bit of money from shows, I mean, there's no way I could support a family with that.


Since you've already mentioned the music business and considering you founded your own record label, what is your opinion on the current state of the music industry?

Our ambition isn't really to make a lot of money with our record label. We just want to put out good records and try to find a way for the label to sustain itself. As with any business, my partner and I invested some initial money to get it going. The motivation isn't to make a lot of money with it, we just want everyone in the label to be really happy. I kind of try to stay out of that lame part of the record label industry and just try to be in the good side by being really artist-friendly. The people that I'm working with are friends of mine and I don't have any ambition or reason to hurt them in any way.


What would be that "lame part of the record label industry"?


Well, labels just being misleading to artists, which happens quite often. Labels trying to just take money from the artists whenever possible -I've just seen that happen and I just don't ever want to be that. I just want to put out cool music. We're doing our first fully involved effort like a proper record label with the Twin Shadow record. And we just want to do a really good job on it and make sure that as many people as possible hear it. I'm very good friends with George (Twin Shadow) and he is working with me on my solo stuff too -we're going to Guatemala soon to write. I have no desire to screw them over and I'm just really excited to see what happens.


When listening to Veckatimest one can sense a remarkable effort in crafting complex and detail-oriented songs -the arrangements and the vocal harmonies are quite sophisticated. Were you self-conscious about this when you made the album or was it something that came out naturally when you were writing the songs?

It came out naturally, I mean, that's just the way to do it. I feel like it takes us some time to do our records. As a producer, I have to be patient because it's sort of an ideal situation when the band shows up at the studio and then all of the sudden record its part right. Everyone in the band has to have their head in the right place to get the best thing out of them, and I have to wait around for that to happen, so it really took time because we waited for when it felt good to play that part or to record it. One could look at six months like being a long time to make a record, but it really wasn't for us -we just took our time and waited for a good moment to do so. There was a lot more downtime than there was actual time recording, so that just naturally came about. We discussed the songs and talked about how we felt about them and find out if they were working or if they sounded good, and then we worked on them until we all felt excited about them.


At the end of 2009 when music magazines published their lists of the best music of the year, many of them agreed on considering Animal Collective's Merriweather post pavillion as the best album of that year. In those lists were also included records made by other Brooklyn-based bands like Veckatimest, Dirty Projectors' Bitte Orca and St. Vincent's Actor. How do you explain the great moment Brooklyn's music scene is having right now?


I can't speak for them, but for some reason I'm pretty sure that Animal Collective claims to be from Baltimore (Maryland), where they started playing in a band. I know Annie (St. Vincent) got her thing started here but she grew up in Texas, and Dave Longstreth (Dirty Projectors) came from Connecticut after graduating from Yale for basically continuing making more music, so I think that a lot of people just moved out from other places to live here. New York has always been a cultural hub, I mean, going back to the 20's with people like Duke Ellington, Cat Calloway and the whole big band scene, Bob Dylan and The Beat thing to all the way through to disco in the 70's. In the 90's there wasn't pretty much anything going on in New York because all of the musical focus went to Seattle for a decade, but other than that there has always been a lot of great stuff coming from here, and I think that's the best way to answer that question -New York has always been doing that. That flavor of last year that a lot of good stuff seemed to come from New York is just a trend that I can't really explain, but I think all the amount of stuff coming out of here it's simply because people can move to New York. This is a really supportive community, it's not competitive, people aren't fighting for gigs because there's plenty of places to play a show and everybody goes out to each other's shows and supports each other. Sometimes there's even collaboration and I think this supportive community probably helps pushing people to make good things. There's a lot of good music too, so if someone hears good music they'll want to do music like that. You can see a great show on any day of the week and that could inspire you to do something else -this a pretty fruitful place to be living at. I've lived here ten years for a reason -I just really like it.


One of Grizzly Bear's latest highlights is being part of Twilight's New Moon soundtrack, an album that made it to the top of the Billboard charts. In that record you shared credits with other artists like Thom Yorke, Beach House, Lykke Li and St. Vincent. Isn't it ironic that such a mainstream movie includes so many indie artists?


I feel like the Internet has allowed the bands to spread their music much faster than before, whereas you had to be paid for by really large corporate accounts and big record labels. Now people can just spread it around the Internet and then it sort of passes from hand to hand on kind of a civilian level, from friend to friend or whatever, instead of huge posters and TV ads, so I think generally indie music is becoming more widely known. Since that movie was for young kids, I think that the person that took care of programming the music was trying to include what she thought might be kind of a newer, more cutting edge music than the rock that 's been playing on the radio. Besides, on their level of paying it is probably cheaper to use indie people too (laughs). I'm sure that was a consideration.


Jonny Greenwood from Radiohead considers Grizzly Bear one of his favorite bands and more recently, when Jay-Z watched you perform at the Jelly Pool Parties, he said: "they were destroying it, this is it, this is what's going to happen". How do you feel about all that praise towards your band?


It's overwhelmingly flattering. I don't know what to say because all of us are fans of both of those guys' music for sure, I mean, we still actively listen to their stuff so I don't know, it can freak you out a little bit too, but you just have to keep doing what you're doing, you take the compliment and try to move on. It's really cool to hear that, though.


What are Grizzly Bear's plans for the future?

We're on tour right now and then when we're done, we're taking a little break and within the next two months we should start getting together and making the music and recording probably during the fall, so I don't know, our new album should probably be out early next year (2011).


Can you tell us a little bit more about your solo project CANT?

I don't know, I can't really say what it is about. I kind of write just by starting off something and wait for something to come about. I don't really sit there with a guitar and come up with songs like Neil Young, I don't write songs like that so I don't really know how it's going to turn out but I'm excited to do it. I feel like I've been working on everyone else's music for six years now and it's exhausting in a way. It'd be fun just to make my own thing for a little bit and then get into the Grizzly Bear thing. I've just been working hard with a lot of people, with the label and some remixes along the way. It's just been like a lot of work on other people's stuff and it's been an amazing educational and a really cool experience. I'm excited to do something of my own so let's see how that comes out. It's not meant to be the next huge thing, it definitely won't and I don't care, I'm not trying to become like an indie breakthrough success band, I feel like there are so many bands that are focused on just that, they're focused on like getting "Best new music" on Pitchfork, they need that and I'm just like "come on, instead of trying to become an indie overnight success, why don't you just try to make good music?"


This is a live performance of
Ready, able

martes, junio 07, 2011

Historias cortas


Viviana hace mercado

Viviana llega a su apartamento con tres bolsas de mercado. Como siempre, compró más cosas de las que había escrito en su lista. Cuando pasaba por el pasillo de higiene, recordó que su enjuague se le estaba acabando y metió uno en el carrito. Al llegar a su casa fue a la cocina y abrió uno de los gabinetes donde suele guardar la pasta y el café. Al fondo, una caja de tortillas de maíz, cuyo plazo de expiración había sido superado hace tiempo, se escondía detrás de un paquete de Harina Pan. Viviana las había comprado el año pasado para hacerle tacos a Alfonso, quien para entonces era su novio. Viviana abrió la caja, vio que quedaban tres tortillas y recordó: cena de aniversario, vino tinto, película vista desde el sofá. Viviana suspiró, pero no pasó de allí. Si hubiese visto ese paquete hace un par de meses se hubiera echado a llorar, pero ya no: la nostalgia también se venció. Viviana tomó la caja y la lanzó a la papelera. Al abrirla, recordó que se le había olvidado comprar bolsas de basura.



El ejercicio del amor


Armando acaba de meterse en un gimnasio. Su mamá le dijo que estaba gordo y su papá le recomendó que no llegase a los 30 con barriga. La primera semana fue, por decir lo menos, dolorosa. Le costaba bañarse, agacharse y subir escaleras debido a las secuelas del ejercicio. Armando llegó a dudar de su nueva empresa e incluso pensó en abandonarla hasta que se enteró de que una de las chicas que le gustaba en el liceo también iba a ese gimnasio. Armando decidió entonces ir al gimnasio todos los días de la semana con la esperanza de reconectar con ese amor platónico de su adolescencia. Armando descubrió entonces que no hay energía más poderosa que el amor, aunque le duela por todo el cuerpo.



La novia de Héctor


Héctor lleva dos semanas sin hablarle a su hermano. Aunque siempre habían peleado desde pequeños, ésta es la primera vez que decide no hablarle a Pedro. Este le recomendó a Héctor que tuviera cuidado con su nueva novia: "en la universidad se están diciendo cosas de ella...". Héctor le pidió que profundizara sobre lo que acababa de decir. Héctor quería escuchar la verdad completa. Pedro prefirió no ahondar más en el asunto. Héctor insistió, Pedro soltó: "Están diciendo que Sofía es una puta". Desde allí, Héctor decidió no dirigirle más la palabra. Pero Héctor sabe que Pedro tiene razón. Él también había escuchado esos comentarios. De hecho, él había comenzado a salir con Sofía sabiendo que era una puta. Pero ahora Sofía se había convertido en su novia y Héctor no puede aceptar que se digan esas cosas de su novia.

viernes, junio 03, 2011

Adele: singing her (broken) heart out


Music gets to your heart in very mysterious ways. No matter how hard neuroscientists try to explain how does that work, there seems to be no definitive argument that manages to convince us why we feel the way we feel when we listen to music we relate so strongly to. These were the kind of concerns that came up to me while listening to Adele's latest record, 21 (2011). Her music touched me so deeply that I couldn't help to look for a possible explanation, even when realizing how silly that attempt was. Maybe it's her poignant voice, maybe it's her astounding songwriting or maybe it's just the compelling honesty she delivers in her tunes. I don't know and it shouldn't really matter anyway. This music will break your heart, but it will also heal it. These are, without a doubt, the most beautiful songs I have listened to this year. Just listen to them. Don't think. Just feel. Just feel them.

This is a live performance of
Don't you remember