La vida en un poema escrito en una servilleta. La vida en un Fa sostenido. La vida en una canción reproducida por un iPod. La vida en una nota.

Life on a love poem written on a napkin. Life on a F-sharp. Life on a tune played by an iPod. Life on a note.

miércoles, diciembre 05, 2012

Mi primer libro de cuentos: “Un café con leche pequeño”



A comienzos de 2010 hizo uno de los inviernos más fuertes en la historia de Nueva York. Ya sabía que a principios de año haría un frío hostil en la ciudad, pero considerando que ése sería el primer invierno que pasaría en La Gran Manzana, tener conocimiento de las bajísimas temperaturas que debía enfrentar era, cuando menos, alarmante.

Por si fuera poco, en el cuarto donde vivía no había calefacción. Durante los días de semana eso no me preocupaba mucho. A fin de cuentas, por la mañana estudiaba y por la tarde trabajaba. Pero los fines de semana eran otra historia. Eso de quedarse en el cuarto estudiando, viendo series por internet o no haciendo nada, terminaba siendo una experiencia tortuosa.


La solución era simple: tenía que salir de casa. Por las tardes siempre se podía hacer algo en la ciudad: en Nueva York siempre hay algo qué hacer; pero en las mañanas los planes eran escasos, así que resolví por salir con mi laptop e instalarme en sitios como Starbucks o McDonald’s para leer, estudiar algo del curso que estaba haciendo o escribir.


Luego de varias mañanas que dediqué a escribir, terminé con dos o tres textos que pensaba postear en mi blog. Sin embargo, al darme cuenta que estos escritos compartían al café como elemento en común -ya sea como palabra, como tema o porque simplemente los relatos tenían lugar en un café-, me pregunté: ¿Por qué en vez de publicarlos en mi blog, no me pongo más bien a trabajar en otros cuentos que incluyan al café y así armo una colección de relatos temáticos?


En efecto, la idea fluyó y pude escribir otros cuentos que incluían al café como eje central, como tema secundario o simplemente que hacían mención de la palabra y que automáticamente lograban entonces pertenecer a dicha colección. Lo curioso es que todos esos relatos terminaron siendo escritos y corregidos, al menos inconscientemente, en diversos cafés de Nueva York. La estrategia para tolerar el invierno neoyorquino rindió sus frutos creativos.


Después de tener armada esta serie de relatos, la siguiente preocupación radicaba en su publicación. Por un momento pensé trabajar en conjunto con un ilustrador que había conocido en Nueva York, con el propósito de producir una especie de libro digital con ilustraciones. El chamo era un tipo muy talentoso, y como muchas personas talentosas en Nueva York, estaba muy ocupado.
You gotta pay the bills. En fin, el proyecto no se dio.

El antecedente más cercano con el que contaba en cuanto a publicaciones estaba representado por mi libro digital
¿A qué suena Caracas?, un conjunto de entrevistas con personalidades destacadas de la escena musical caraqueña que había editado como regalo a mi ciudad antes de dejarla para irme a Nueva York. Aunque pensé que el material sólo iba a tener un interés reducido, al final terminé enviándoselo a casi cien personas alrededor del mundo: venezolanos que estaban interesados en leer sobre la música de mi ciudad natal.

Alrededor de octubre de 2011, que es cuando mi blog cumpliría cinco años, aspiraba publicar el conjunto de relatos, que para entonces ya tenía por título
Un café con leche pequeño, como otro libro digital. Quería celebrar el aniversario del blog publicando estos cuentos como un regalo a todas las personas que durante esos cinco años me habían apoyado con sus lecturas. No obstante, por razones ajenas a mi voluntad, no pude editarlo en esa ocasión. Finalmente, un año después es que puedo ahora, y con profunda emoción, publicar de manera digital este proyecto.

Este blog me ha regalado muchas alegrías, tanto personales como profesionales, pero la que más valoro sin duda es la de haberme permitido conocer personas que se han convertido en seres importantes en mi vida: personas que comenzaron comentándome en el blog, y que luego se convirtieron en amigos muy queridos.


Como Estrella Araque, por ejemplo. Ella es autora de uno de mis blogs favoritos. Comenzamos leyéndonos y comentándonos. Y en una extraordinaria noche en el Centro San Ignacio, la terminé conociendo en persona junto a otra de las blogueras que más quiero: Andreína Rancel.


Como algunos libros de cuentos suelen tener prólogo, pensé inmediatamente en Estrella para que escribiera uno para el mío. Ella generosamente accedió y, como pronto verán, me regaló un texto ciertamente maravilloso. No contenta con eso, Estrella también se dedicó a leer el borrador del libro y me ofreció una serie de agudas correcciones sobre algunas imprecisiones que no había sido capaz de identificar.


Un café con leche pequeño
es un regalo para ti: para quien está leyendo esto ahora. Mi blog cumple seis años y como dicen que la felicidad sólo es posible cuando se comparte, editar este libro es mi manera de compartir esta gran alegría.

Espero de todo corazón que te guste; y que si puedes, te leas estos cuentos tomándote un café -con leche, marrón, negrito, tetero, guayoyo, en fin, como sea de tu mayor agrado. Por mi parte, desde ya te agradezco por eso que has estado haciendo durante los últimos seis años: leerme.


Si deseas obtener Un café con leche pequeño, envíame un email a victormarinviloria@gmail ¡Y con mucho gusto te lo haré llegar!

5 Comments:

Blogger Gustavo Pérez said...

Hola víctor,

Primera vez que entro en tu blog y realmente resulta admirable tu consistencia para recopilar estos relatos y publicar "Un café con leche pequeño".

Tengo también, al igual que tú, seis años en el mundo bloguero y muchas ideas han surgido en mi mente para recopilar a manera de libro digital algunos de mis escritos pero aún no me he atrevido a dar el paso inicial. Creo que luego de leer tu experiencia, puedo tener un punto de partida o "empujoncito" para comenzar mi proyecto y así; tal vez, celebrar los seis años de mi blog.

Feliz cumple blog. Mientras leeré tus cuentos ya sea con un café o imaginándome su olor recién salido de la manga de colar.

Saludos caraqueños

9:37 a. m.

 
Anonymous Anónimo said...

OMG! You wrote all these in your Time Square office? Come on!
Who knew a terrible winter in the best city in the f#cking world would bring a piece of art and all the inspiration.
Estoy muy orgullosa de mi hermano que tiene el mejor blog del mundo ever...
Love you y pa` lante que seran muchos años más.
Happy bday to you bloooggg!!!

G

9:51 a. m.

 
Blogger Mario said...

Como siempre Vic, genial.

4:22 p. m.

 
Blogger Andrea said...

El link está roto... heeeelp!

7:00 p. m.

 
Blogger La Perfecta said...

Mi Vic!
La desidia se apoderó de mi y dejé de hacer lo que más me gusta, que es leer y escribir (pero tranquilo que ya estoy tomando medidas)

Es por eso que estoy llegando tan tarde a este post donde hablas tan bonito de mi, perdóname la vida.

Igual ya celebramos juntos tu libro, pero es burda e' chimbo que no pase por aqui a dar las gracias.

Te quiero burda, vale!

Nos vemos pronto!
E.

9:12 p. m.

 

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