jueves, febrero 21, 2013

Local Natives: music that caresses your heart


Great art often comes from genuine places, and when you listen to Local Natives’ latest record, Hummingbird (2013), one can almost assure, based upon the warm allure of their songs, that they must have come out of true feelings. Taylor Rice’s chants get very close to heartbreaking territory, the notes played by the guitar and the keyboards act out as emotional squeezes, and the drums offer a charming percussive element to embellish even more this set of tunes. Hummingbird is a great record because, one, it feels daringly honest, and two, it is very well done: everything, from the songwriting and the arrangements to the production is delicately taken care of. Local Natives have made the best indie rock record of 2013, so listen to it and you will verify the impressive height of the bar they have set with this accomplishment.

This is a live performance of You and I

lunes, febrero 18, 2013

Una mesa más, dos solitarios menos (VI)


En estos días que estuve de visita en Caracas compartí una mesa con Martín: un español que lleva más de veinte años viviendo en Venezuela. A lo largo de nuestra conversación Martín me ofreció sabios consejos de una manera muy madrileña: tosca, pero ciertamente generosa. Acá comparto con ustedes un recuento de nuestro diálogo.


Martín (M): Me puedo sentar acá, ¿no es cierto?

Victor (V): Sí.

M: Es que acá nunca hay mesas libres. A esta hora el Centro Plaza se pone insoportable.

V: Sí, tiene razón.

M: Aunque bueno, la verdad es que toda Caracas está insoportable. No sé cómo hace la gente para vivir acá.

V: Fíjese que yo me lo pregunto mismo.

M: Ah, tú no vives acá entonces…

V: No, ahora, no. Nací y viví por mucho tiempo aquí, pero ahora vivo en Buenos Aires. Estoy en Caracas de vacaciones.

M: ¿Y qué te parece la ciudad? ¿Cómo la ves?

V: Caótica, pero no sé, también tiene su encanto. Aunque me imagino que lo puedo decir porque no me tengo que calar este desorden todo el tiempo. Usted sabe cómo los emigrantes podemos a veces idealizar nuestra tierra.

M: No pasa nada. Igual me pasa a mí con España. Llevo más de veinte años viviendo acá y cada vez que la visito me parece que está de puta madre, pero claro, que mi visión no es para nada objetiva, ya lo ves.

V: ¿De dónde es?

M: Pues de Madrid, que como ciudad es impresionante, pero que cada vez está más snob que nunca. La maldición de las capitales: que se creen que son la tapa del frasco cuando no lo son. Las capitales y su soberbia.

V: A mí me encantó Madrid.

M: ¿Pero cómo no te va a gustar? Si ya te dije que es una ciudad tremenda. Aunque creo que ya no podría vivir allá.

V: ¿Por qué lo dice?

M: Bueno porque ya hice mi vida acá. Además, cuando regreso me siento cada vez menos español. No sé si te pasa a ti, pero cuando voy allá mi familia me dice que hablo venezolano, y cuando estoy acá todo el mundo me dice gallego. Pues la verdad que al final como que no soy de ningún lado, que estoy como en un limbo.

V: Justamente creo que acaba de describir cómo me he sentido a veces. Ya llevo tres años viviendo fuera y la sensación de desarraigo por momentos me preocupa. Sé que soy de Caracas, y la amo, o sea, Caracas es mi ciudad, pero siento que hay partes de ella que ya no son mías o que la verdad no sé si alguna vez llegaron a ser mías. No sé, es raro todo esto que acabo de decir y la verdad que no lo culpo si no me entiende.

M: Pues la verdad que no ha quedado muy claro, ¿a qué te refieres con eso?

V: Bueno que es difícil identificarse con una ciudad con tanta violencia. Y ojo, no me refiero sólo a la que mata a tantas personas todos los días, que en efecto es lo más grave de todo, sino que también me refiero a la violencia que está en el irrespeto, en el abuso, en la mala educación. Mire, acá cuando vivía en Caracas y ahora también cuando la visito, yo me la paso en la calle, ¿sabe? Recorro la ciudad a pie, me monto en Metro, me monto en camioneticas, me la paso en panaderías tomando café,  siempre escuchando a la gente, y creo que nunca había sentido un total desprecio hacia el otro en la calle como en estos días. Y eso, más que molestarme, a mí más bien me entristece. Yo amo a Caracas y cuando estoy fuera la extraño profundamente, pero es difícil querer y extrañar a una ciudad donde todas estas cosas también pasan.

M: Hombre, que por supuesto que te entiendo. ¿Y siempre has vivido allá en Buenos Aires?

V: No, también viví en Nueva York.

M: Ah, pero por eso es que estás tan confundido. ¡No has podido irte a vivir a sitios más distintos, tío! Además, Caracas está muy mal, así que es normal que no te identifiques con eso. Escúchame esto, ¿eh? Yo me pasé muchos años debatiéndome si soy de acá o de allá, pero al final no tiene sentido preocuparse por esas cosas. Uno hace su vida en el lugar donde está, y punto. ¿Y te piensas quedar viviendo allá?

V: No lo sé, la verdad. Buenos Aires me gusta mucho, y la gente ha sido muy buena conmigo, pero me cuesta ver lo de echar raíces allá. Se me hace difícil planificar a largo plazo, y más en un lugar con un parecido, al menos político, tan fuerte con lo que está pasando acá.

M: Bueno, pero es que Argentina siempre ha sido inestable, tío. Con pocas excepciones, Latinoamérica ha estado, está y estará inmersa en crisis.

V: Sí, pero lo que está pasando en Argentina ya lo vi acá, y no me gusta.

M: Entonces no te quedes, ya está.

V: Ojalá fuese tan sencillo como usted lo pone.

M: Pero es que no tiene nada de complicado. ¿Vives con alguien por allá? ¿Estás casado? ¿Tienes hijos?

V: No.

M: ¡Entonces estás libre de hacer lo que quieras, tío! No lo pienses mucho. Ustedes los venezolanos se enrollan mucho, joder.

V: Me gustaría contradecirlo, pero no puedo.

M: No pasa nada, estás joven, estás en una edad en donde te puedes equivocar, así que no te hagas problema. Eso sí, que perder tiempo en confusiones no tiene nada de bueno, ¿eh?, lo que tienes que hacer es decidir algo y ya está. Al final decidir no es más que intentarlo, que es mejor que no hacer nada. Que te lo digo yo que me vine de España persiguiendo a una venezolana y mal no me ha ido, ¿eh? Pero eso no se piensa mucho, se hace, y luego se ve si estuvo mal o bien. Y si estuvo mal, al menos lo intentaste, joder, que no pasa nada. Lo peor que puedes hacer es no hacer nada. Eso sí que está mal. Como te digo, ahora no te preocupes, estás joven y te puedes equivocar; es más, decide equivocarte, que algo bueno ya saldrá. Igual nada es fácil. Joder, que en esta vida nada es fácil. Que te lo digo yo que al principio no me fue bien acá en Venezuela, pero que la familia de mi mujer me ayudó mucho, ¿eh? Y eso siempre se lo agradeceré a este país, que me ayudó cuando yo no tenía nada que ver acá. Así que ahí lo tienes: nada del otro mundo. Equivócate y resuelve, que por cierto, es una palabra muy venezolana esa, ¿no? El venezolano, y más aun cuando está afuera así como tú, resuelve. Así que no te hagas problema, tío.

V: Gracias por su consejo. Lo aprecio bastante.

M: Pero si no te he dicho nada nuevo, hombre. Eso sí: decídete ya, ¡que cada día que pasa te haces menos joven!


Acá puedes leer las primeras cinco entregas de esta serie:

Una mesa más, dos solitarios menos (I)

Una mesa más, dos solitarios menos (II)

Una mesa más, dos solitarios menos (III)

Una mesa más, dos solitarios menos (IV)

Una mesa más, dos solitarios menos (V)

viernes, febrero 15, 2013

John Cale: legendary, exquisite, contemporary avant-garde


John Cale has been one of rock’s seminal figures over the last 50 years. He was part of The Velvet Underground, arguably the most influential American band of the late 60’s; he has worked with artists like La Monte Young, Brian Eno, Patti Smith and Nico, and he has also composed the soundtracks of several remarkable films. If that wasn’t enough, he has a distinguished career as a solo artist. His latest record, Shifty adventures in Nookie Wood (2012) is another great proof of his talent. The album manages to combine catchy hooks over often somber and always well-crafted arrangements. In my opinion, what makes Shifty adventures… such a great material is its contemporary sound. Recent records by other rock legends tend to sound stale, even rusty, but Cale’s most recent effort is a testament to his acute sense when it comes to produce music that belongs to an era that lies ahead of the present -I guess that’s why he’s often considered one of avant-garde’s most prominent hallmarks.

This is the video for Face to the sky

sábado, febrero 09, 2013

Adelante


Porque el tiempo cuenta hacia arriba.
Porque la gente no camina para atrás.
Y porque mañana será domingo.

Porque del arrepentimiento se aprende.
Porque lo que pasó ya no importa.
Porque la soledad a veces es un aliado.
Porque lo interesante yace en el futuro.
Porque en unos días nos abrazará alguien que nos quiera.
Porque las promesas son sonrisas que esperan.
Porque la experiencia nos ayuda cuando menos lo esperamos.
Porque en minutos dejará de llover.
Porque el cursor titila esperando por esa idea genial que vas a teclear.
Porque cada vez más nos llevamos mejor con nosotros mismos.
Porque pronto pertenecerás a uno de mis mejores recuerdos.
Porque una sorpresa nos aguarda a la vuelta de la esquina.
Porque cada vez más amamos mejor.
Porque los accidentes suelen traer consigo fortuna.
Porque en unos meses ese asunto dejará de estar pendiente.
Porque en unos días alguien saciará tu deseo.
Porque el riesgo es más grande si no se hace nada.
Porque pronto podremos retirar estas ganas que tanto tiempo llevamos ahorrando.
Porque los escapes son regresos disfrazados.
Porque la determinación es un ticket que se canjea en el futuro.
Porque el miedo es un indicador de que lo que haremos es importante.
Porque la perseverancia siempre gana en el tiempo-extra.
Porque nos aguardan frustraciones pero también aplausos.
Porque el fracaso no es más que un punto de vista.
Porque el momento indicado suele ser ahora.
Porque el guión de tu vida sólo lo puedes escribir tú.
Porque la realidad de lo que vendrá luego es más arrecha que lo que sueñas ahora.
Porque el motor de este carro que acabas de encender suena duro.  


Porque el tiempo cuenta hacia arriba.
Porque la gente no camina para atrás.
Y porque mañana será domingo.

Adelante.