jueves, marzo 26, 2015

¡Joyeux anniversaire, Maestro!


Hoy cumple 90 años Pierre Boulez, el que quizá sea el músico vivo más importante del siglo XX. No exagero: Boulez es un auténtico titán que conmocionó la música académica gracias a un talento extraordinario, un discurso visceralmente implacable, notables emprendimientos culturales y una excepcional habilidad de interpretar el repertorio contemporáneo.

Bajo la tutela de maestros como Olivier Messiaen y René Leibowitz, Boulez comenzó a interesarse por el dodecafonismo mostrando desde temprana edad que siempre fue un artista de su tiempo. Aunque en ocasiones parecía adelantársele gracias a su absoluta convicción por las vanguardias.

A medida que sus primeras composiciones ganaban notoriedad, Boulez se erigió como una de las figuras más prominentes de la música de la post-guerra, recurriendo la abstracción y la experimentación como medios para recomponer a una Europa devastada. Esta privilegiada posición lo pondría en contacto -y luego lo enemistaría- con personajes importantes de la época como Berio, Cage, Nono y Stockhausen: estandartes de lo que se conoció como la Escuela de Darmstadt.


Su talento como compositor no fue lo único que lo destacó en la escena musical, pues su perfil de gestor cultural también se puso de manifiesto en el que quizá sea su mayor legado institucional: la fundación del IRCAM, un laboratorio que fomenta la experimentación en la música electrónica. Boulez también fundó el ensemble intercontemporain, una estupenda pequeña orquesta de cámara dedicada a interpretar joyas de la música compuesta en estos tiempos.

Los 70 significaron la consagración de Boulez como director de orquesta, pues tomó la batuta de orquestas como la Cleveland Orchestra y la New York Philharmonic, un mandato diametralmente opuesto a ese epítome de la popularidad que consiguió su predecesor Leonard Bernstein. Boulez se dedicó a desafiar el establishment neoyorquino programando piezas difíciles e inaccesibles, esforzándose por despojar de solemnidad a la música clásica organizando los “rug concerts”: conciertos donde las butacas fueron reemplazadas por alfombras, poniendo al público a la misma altura que los músicos de la orquesta.

El excepcional talento como intérprete de Boulez ha quedado registrado en magníficas grabaciones (laureadas con 26 Grammys). En mi opinión, las piezas de Ravel, Debussy y Stravinsky reciben lecturas esencialmente galas: elegantes, claras, exquisitas. (Añadiría también las versiones de las sinfonías 6 y 7 de Mahler.)

El carácter contestatario es el que mejor define a la figura monumental de Boulez. Su verbo incendiario lo llevó a enfrentarse con antiguos profesores y amigos como Messiaen, Stravinsky, Cage y Schoenberg. En esta inclemente cruzada, Boulez siempre se esmeró únicamente por poner al frente y por encima de todo a la música.

Boulez afirmaba que había que bombardear a los teatros de ópera, que el compositor que no sintiera al serialismo como una necesidad era un inútil, que todo el arte del pasado (incluida La Mona Lisa) tenía que ser destruido; cuando era joven abucheó conciertos de Stravinsky y saboteó presentaciones de su antiguo mentor Messiaen. Boulez era el Kanye West de la música clásica: increíblemente talentoso, odiado por muchos pero indiscutiblemente influyente.

Esa lengua irascible se ha calmado con los años, pero sólo un poco: en la última entrevista concedida al New York Times, Boulez afirmaba que el rol del músico era provocar; que si sólo se tocaba música para un concierto más no era música, era marketing. Boulez también declaró que el que quisiera tener una vida interesante tenía que esforzarse. “Me sorprende que la gente no sea más creativa en estos días, y cuando digo más creativa me refiero a que no se exijan más a sí mismos. Tú nunca tendrás resultados si no estás peleando.”

Boulez es un tipo difícil que hace música difícil. No hay testimonio más elocuente e inspirador de la dificultad como preludio para la grandeza que su fascinante vida y su trascendental legado.

¡Gracias por desafiarnos, Maestro! ¡Felices 90!

sábado, marzo 07, 2015

Cine para dos


A mí me encanta ver películas con buenos diálogos. Debe ser porque me encanta conversar, pero disfruto muchísimo ver a dos personajes hablando en pantalla grande. Suena sencillo, pero el reto de construir toda una historia sobre sólo dos personas resulta bastante complejo. Primero, la historia debe ser lo suficientemente poderosa para que se sostenga en dos individuos y segundo, los actores deben ser lo suficientemente talentosos para cargar esa narrativa sobre sus hombros. Acá una lista de mis películas favoritas de dos personajes. (La idea de este post es compartir, así que sus sugerencias son más que bienvenidas.)

Before sunset: Esta es mi película favorita. La segunda parte de la trilogía de Linklater tiene una conexión increíble con mi vida.


La Venus à la fourrure: Un director de teatro y una actriz se ven envueltos en una vorágine de ficción, realidad y deseo.

En la cama: Dos amantes tienen tres encuentros sexuales en un cuarto de motel que desencadenan un drama fascinante.

My dinner with Andre
: Dos amigos se juntan a cenar luego de años sin verse, desarrollando un apasionado debate filosófico que devela cuánto han cambiado y cómo los prejuicios casi siempre terminan siendo derribados.

Une liaison pornographique: Él y ella se juntan para satisfacer una fantasía sexual que se encargará de develar sentimientos que ninguno de ellos se atreverá a aceptar.

Sleuth
: Laurence Olivier y Michael Caine ofrecen una clase magistral de actuación a lo largo de maravillosos desafíos intelectuales.

The Sunset Limited
: El comedor de un departamento es el escenario de un intenso choque de creencias, circunstancias y principios.

Medicine for melancholy: una pareja tiene una aventura de una noche que se extiende hasta convertirse en todo un día, en una serie de reflexiones sobre temas como el amor, el racismo y la vida, teniendo a una cautivante San Francisco en blanco y negro de fondo.

Gerry: Dos amigos atraviesan el desierto poniendo a prueba su amistad en este contemplativo film donde el silencio dice más que las palabras.

Some velvet morning: Inquietante drama erótico en el que nada es lo que parece: sobre todo al final.

viernes, marzo 06, 2015

SOHN: voice as an enthralling instrument



As soon as I heard SOHN's highly textured voice, I was totally seduced by his sound. Tremors, his debut album, is an outstanding work that brings his unique voice upfront, supported by a myriad of ethereal synths, old-school drum machines and futuristic noises. This music contains a fascinating paradox: the lyrics are filled with nostalgic scenes while the arrangements come off as a decisively avant-garde endeavor. SOHN's magnificent voice and his proficient way of handling it as a rich sonic palette is what makes this album so compelling. Tremors sounds like melancholy scored for an imaginary sci-fi film. Curiously enough, this is what makes it profoundly human. 

This is the video for Artifice