lunes, agosto 22, 2016

Carta a mi libro de bolsillo



Me gusta cargarte en mi mano izquierda mientras camino.


Me gusta cargarte en mi mano izquierda mientras camino porque eres mi mundito: uno que me lleva muy lejos de este Mundo de mierda, de esta vida de mierda.

Me gusta cargarte en mi mano izquierda mientras camino porque me gusta mostrarte como una pieza de ropa que me queda bien, como un síntoma de mi gusto, como un rasgo impresionante de mi carácter. Me gusta ostentarte.


Me gusta olerte, de vez en cuando, porque hueles a árboles que desconocían que se convertirían en mártires para el bien superior del arte.

Me gusta cargarte en mi mano izquierda mientras camino como quien sostiene una bolsa de verduras para preparar una comida sabrosa, porque cuando te leo ingiero fantasía y me deleito con los sabores que despiden, como humo de caldo caliente, tus letras cuando se juntan.

Me gustar cargarte en mi mano izquierda mientras camino como quien lleva un equipaje de mano en un aeropuerto, porque cada una de tus páginas es un boleto a un viaje a otras tierras: hermosas, perfectas; tan distintas a este plano -feo y aburrido- que no me gusta.

Me gusta cargarte en mi mano izquierda mientras camino como quien sostiene un paraguas que lo protegerá cuando el cielo se canse, porque siento que de alguna forma también me resguardas de ese mal tiempo que trae la realidad.

Me gusta cargarte en mi mano izquierda mientras camino como quien le toma la mano a alguien que quiere, pues cada vez que abro tus páginas me haces sentir a algo muy parecido al amor: esa serenidad de no sabernos solos.


Me gusta cargarte en mi mano izquierda como quien se aferra a algo que necesita, porque ahora siento que debo tener para siempre toda esta magia que me das.

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