miércoles, diciembre 21, 2016

Nosotros los cínicos


A nosotros los cínicos nos gusta decir que no creemos en el amor; que sólo existe en novelas y en películas cursis; que es un maravilloso recurso para la ficción.


A nosotros los cínicos nos gusta creer que el amor es ficción.


A nosotros los cínicos nos gusta salir con varias personas, sin compromisos ni promesas. Hasta llegamos a advertirle a esas personas de que no se ilusionen, pues nada de esto tiene el potencial de convertirse en algo serio, que nada que ver. Todo esto no es más que coger, reírse un rato y pasarla bien, ¿ok?

A nosotros los cínicos nos gusta escudarnos detrás de la esterilidad de la precaución.


Lo que no sabemos nosotros los cínicos, o lo que no queremos saber, mejor dicho, es que en el fondo no somos más que unos cobardes.

Porque salir con alguien, mirarle a los ojos y decirle: ¿Tú sabes qué? Me gustas, me encanta estar contigo y quisiera averiguar adónde nos lleva esto, así no estemos estables y no sepamos adónde vamos a estar mañana; así no nos guste todo lo que veamos de nosotros mismos; así no hayamos superado nuestros últimos amores.

Así tengamos miedo de todo esto que podamos llegar a sentir.  


Porque todo ese cinismo no es más que miedo.


Yo lo admito: yo soy un cínico; y tengo mucho miedo.

Y no es que no crea en el amor; sino que más bien, por todo ese cinismo, por todo ese miedo, es el amor quien no termina de creer en mí.

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