lunes, marzo 28, 2016

En este tiempo y en este espacio


Este mes cumplo seis años de vivir fuera de mi país. La experiencia ha sido ciertamente enriquecedora: repleta de logros y frustraciones, felicidades y tristezas, hacer amigos nuevos y extrañar a los viejos. Las contradicciones se abrazan cuando vives en otras tierras.

En estos días hablaba con una amiga venezolana que vive acá en Buenos Aires. Ella se quejaba -no sin validez- de que la comida argentina era muy insípida, básica, limitada. Aunque le di la razón, su reclamo me hizo pensar lo muy difícil que se nos hace a los emigrantes vivir en el aquí y el ahora.

Nosotros los emigrantes siempre añoramos momentos felices que vivimos en el pasado (cuando vivíamos en nuestro país) o nos ilusionamos con eventuales regresos (a nuestro país) en un futuro. El presente parece estar repleto de quejas, insatisfacción y resignación.

Yo también pienso que las milanesas, empanadas y pizzas argentinas no son nada del otro mundo. Pero también sé que Argentina prepara cosas deliciosas: los asados, cualquier cosa que tenga dulce de leche, los sándwiches de bondiola.

Esta es una reflexión en voz alta, es decir, no sólo para el que me lee sino para mí mismo. Nosotros los emigrantes deberíamos estar más conscientes de las bondades de vivir en otro país: a fin de cuentas son las que motivaron nuestra decisión de probar suerte en otras latitudes.

Cada cierto tiempo, cuando estoy algo descontento con Buenos Aires,intento reconciliarme con ella: me tomo un latte sencillo en Lattente, me compro una medialuna con dulce de leche en una confitería, me paso por los libreros de Plaza Italia, pido un par de porciones de muzza en Güerrín, veo una obra de teatro independiente en una sala pequeña, me como un buen bife en una parrilla de barrio, visito el MAMBA y luego me como un sándwich de lomo de cerdo en El Federal. Y al final, ineludiblemente termino enamorado de nuevo con la ciudad y agradecido de disfrutar de sus encantos.

Nosotros los emigrantes nunca vamos a dejar de extrañar nuestra tierra, a dejar de compararla con el país donde vivimos y a fantasear con un eventual regreso.

Ahora bien, vivir lejos del país donde nacimos es lo suficientemente duro como para agregarle más estrés. ¿Por qué no decidimos entonces endulzar nuestras experiencias y permitirnos el lujo de ser felices?


¿Por qué no nos permitimos ser felices en este tiempo y en este espacio?

jueves, marzo 24, 2016

A tale of an Open heart


As I have pointed out many times before, I love reading memoirs. It’s basically turned into my favorite genre of literature. The thing is, as soon as I am close to finish one, I become anxious to find the next, so I’m constantly doing research to discover what my next reading will be.

Every time that I looked for a great autobiography online, I kept running into Andre Agassi’s Open. Everybody just seemed to love it. And I don’t mean just people in the sports sphere. Renowned writers and other artists had also great things to say about it.

It took me a while to finally decide and read it because I’m not that familiar with tennis -I don’t follow it, I don’t play it. However, the praise for Agassi’s book was so compelling that I made up my mind and gave it a try. And boy, were all those people right! This book is a gem!

The thing that first stroke me was Agassi’s outstanding memory. He was able to recount even the smallest of details for most of the games he describes in the book. He’s particularly generous when it comes down to analyze the states of mind he was into while playing the most important -and intense- matches of his career.

Secondly, the biggest shock for me was reading that he hated tennis. Yes, he hated the sport that gave him an exceptional career and such remarkable accomplishments. This was due to his father’s overwhelming pressure to turn his son into a champion -without consulting him in the first place.

Nonetheless, Agassi built a fascinating path as an athlete by surrounding himself with people who loved and cared for him. This is definitely one of the most endearing features of this memoir: reading about every single component of Agassi’s entourage. To imply that his team made him is certainly not an understatement.

The humanity of one of the most revered tennis players in the world is strongly evident in the issues of his heart. Agassi tells the bittersweet story of his first love and failed marriage to Brooke Shields. But then, he also crafts the heartwarming story of his love to Steffi Graff -his current wife and mother of his children.

Another highlight of this autobiography is the depiction of his rivalry with Pete Sampras -his arch nemesis. He expresses a mixture of disdain, wariness and occasionally empathy toward his more correct -and hence boring- counterpart. When you read the sections dedicated to Sampras, you can’t but appreciate the frankness of Agassi’s pen.

He makes a huge case about the real importance of winning and losing. One thing is what happens on the court, and another what happens inside your mind and your heart. The author decidedly focused in deconstructing that difference.

Agassi also offers an inspiring testimony of when he decided to give back -the real source of his happiness-, by creating a school that allows underprivileged kids to have a high-class education, which was, interestingly enough, one of the things Agassi hated with all his guts when he was a child.

Open is a very candid read. It’s sincere to the point of being painful. And it’s definitely inspiring. This marvelous book confers humanity to godlike figures like superathletes. You do not only end by liking André Agassi, but you also wish you were on any of those courts rooting for him.

domingo, marzo 20, 2016

Otros brazos


En una de estas noches salí muy tarde del trabajo: muy tarde, muy cansado y muy solo -como pronto habría de descubrirlo.


Al entrar al colectivo que me llevaría a casa, noté que el único asiento libre estaba al fondo: en el medio de la última fila donde están dispuestas 5 butacas. Aunque evito sentarme allí -dada la proximidad de los asientos-, estaba muy agotado como para pasar los 20 minutos del viaje de pie.

Decidí entonces sentarme en ese asiento. A mi izquierda tenía un par de individuos con aspecto de albañiles, a mi derecha tenía dos chicas: ¿amigas?, ¿novias?; no pude descifrarlo. Una cubría con sus brazos a la otra, quien parecía de lo más cómoda reposando en una especie de nido de cariño. Si se le añade el hecho de que comienza a hacer frío en Buenos Aires en esta antesala al otoño, la postal entonces asume un genuino color de calidez.

Tenía mucho sueño; me dolían la espalda, las rodillas, los pies; en ocasiones los ojos se me cerraban: estaba exhausto. Cuando suelo sentarme en la ventana al menos puedo apoyarme en ella si me quedo dormido, pero en esta oportunidad debía estar atento, pues podía terminar posando mi cabeza en los hombros de las personas que tenía a mis lados.

En algún instante, la batalla en ese pendular entre el sueño y la alerta se me hizo casi imbatible y por poco terminé poniendo mi cabeza en una de las chicas. Por fortuna logré reaccionar a tiempo y me enderecé, pero justo en ese momento sufrí una aguda, inevitable y profunda soledad.

En ese momento desée con intensidad que me
envolvieran
acobijaran
calentaran
consintieran
reconfortaran.


En ese momento deseé con intensidad que me quisieran otros brazos.  

martes, marzo 15, 2016

El lujo de no saber


Hace un par de meses Louis CK publicó, de la nada, una nueva serie de televisión titulada Horace and Pete en su página web. Y cuando digo “de la nada”, me refiero precisamente a eso: el anuncio fue una total sorpresa.

La movida generó entusiasmo en redes sociales, donde se comentaba con mucha emoción el hecho de que hubiese una nueva obra con la firma del brillante comediante, escritor y director estadounidense.

En lo que me enteré de la noticia busqué el primer episodio de inmediato y lo disfruté con intensidad. Efectivamente, Louis CK había creado otra obra maestra.

Lo mejor de mi experiencia fue que no sabía con qué me iba a encontrar. No sabía si la serie era una comedia o un drama -o lo que en verdad terminó siendo: un poco de las dos. No sabía quién estaba en el reparto. No sabía, en todo caso, de qué iba la serie.

Al final la sorpresa se extendió desde mis expectativas hasta mi impresión final. Louis CK confiesa que ése había sido uno de sus objetivos cuando decidió mantener el proyecto en secreto: la ausencia de cualquier material de prensa que predispusiera de cualquier manera a su audiencia. Su cometido era que la gente juzgara a la serie por lo que era y no por lo que se “vendiera”.

Este cambio en el establecimiento de expectativas -o la ausencia de ellas- es altamente significativo. ¿Cuántas veces no nos hemos predispuesto -tanto positiva como negativamente- ante una nueva serie, película o disco antes de verla? ¿Cuántas veces no nos dejamos llevar por lo que dicen los fanáticos -o detractores- de algo que no hemos visto?

Como espectador -y escritor- no sólo le agradezco a Louis CK su genialidad, sino también el hecho de que me haya dejado disfrutar algo que ya no se disfruta: ver algo sin saber qué es.

Gracias Louis, por dejarme disfrutar ese lujo inconmensurable de no saber.

miércoles, marzo 09, 2016

Podcast artideativos #5 - Nabila Fernández


Para el podcast artideativos #5 tuve el gustazo de conversar con Nabila Fernández, fundadora de Punto de Partida, un canal en YouTube donde ofrece datos muy útiles y prácticos para ese maravilloso placer de viajar.

En cada uno de sus videos, Nabila esplende un irresistible entusiasmo mientras instruye información valiosísima para comer, moverse y visitar esos sitios icónicos -y otros no tanto- de ciudades inexploradas.

Para viajar realmente no se necesita mucha motivación, pero si sienten que les falta un empujoncito final para decidirse, los invito a que escuchen la fresca y dulce voz de Nabila y le pongan fecha al
viaje a ese destino que tanto añoran visitar.



Pueden seguir a Punto de Partida en Twitter, Facebook, Instagram

sábado, marzo 05, 2016

¿Qué pasaría?


 
¿Qué pasaría si, en vez de ser tu peor enemigo, fueras tu admirador más ferviente?

¿Qué pasaría si, en vez de preocuparte por lo que te falta, le sacaras el máximo provecho a lo que ya tienes?

¿Que pasaría si, en vez de reprocharte por lo que no has hecho, te enorgullecieras por lo que has logrado?

¿Qué pasaría si, en vez de escuchar a esa vocecita que te cuestiona todo y te quiere traer abajo, le subieras el volumen a esa otra voz que te celebra?

¿Qué pasaría si, en vez de darle tanta importancia a los que te rechazan, apreciaras más a los que te quieren?

¿Qué pasaría si, en vez de congelarte por el miedo al fracaso, te permitieras sentir la euforia de la posibilidad del éxito?

¿Qué pasaría si, en vez de dejarte abrumar por el pesimismo, te dejaras bañar por la esperanza?

¿Qué pasaría si, en vez de importarte tanto lo que piensen los demás, te preocuparas por impresionarte a ti mismo?


¿Qué pasaría?

Date el chance de averiguarlo.

miércoles, marzo 02, 2016

Esa-Pekka Salonen p(l)ays tribute to the music of Paris



Esa-Pekka Salonen is one of my favorite people in the world. He’s an accomplished conductor and a marvelous composer as well. His restlessness and fearlessness to make -and perform- the music of these times has made him one of the most interesting figures in classical music nowadays.

One of Salonen’s most fascinating new projects is City of Light: Paris 1900-1950, a festival of 20th and 21st century French music that includes performances of Ravel’s Ma mère l’oye, Messiaen’s Des canyons aux étoiles…, Debussy´s masterpieces La mer and Pelléas et Méllisande and a collection of gems by Saint-Saens and Ravel for a small ensemble.

The Finnish conductor decided to pay tribute to the music made in the French capital throughout the 20th century’s first half, due to the significance of the moment in which it was made. In those years, Paris went through one of its most difficult years of its history, yet it managed to create some of the most beautiful music ever written.

The highlights of the event are, without a doubt, an installation of Ravel’s Ma mère l’oye designed by Ars Electronica Futurelab, an Austrian institute devoted to study the importance of art and technology in our society that will create an audiovisual immersive experience using 3D graphic renderings, based on the music and shadows created by the orchestra; a striking multimedia production of Messiaen’s Des canyons aux étoiles… played by the St. Louis Symphony and conducted by the superb David Robertson and an already praised production of  Debussy’s groundbreaking opera Pelléas et Méllisande.

Salonen shows off once again his amazing curiosity, talent and ambition to pay tribute to old music embellished with the aura of the current times.