lunes, octubre 31, 2016

Diez años de magia


Hoy mi blog cumple diez años.

Nótese que pude haber escrito o, mejor dicho, tuve que haber escrito “Hoy cumplo diez años escribiendo en mi blog”. Pero no: es mi blog quien cumple, como si se tratara de una persona o una entidad, porque realmente lo es.

Una vez creado, mi blog se encargó de tomar vida propia. Yo lo único que hago es nutrirlo con mis escritos. De alguna forma mi vida es su vida pues las historias, impresiones y sentimientos que relato constituyen su verdadero alma.

A lo largo de los últimos diez años mi blog se ha convertido en una de las partes más importantes de mi vida. Es, sin duda alguna, el logro del que más me siento orgulloso. Quizá porque en mi vida de líneas torcidas y de ese perpetuo noséquécarajosestoyhaciendoconella, mi blog es lo único que se mantenido constante en la última década.

A mi blog le agradezco muchas cosas: conseguir trabajo, escribir para otras publicaciones y nada más y nada menos que confirmar mi vocación de escritor. No obstante, la mayor gratitud que siento hacia él es su disposición de una conexión humana especial: yo he hecho amistades genuinas gracias a mi blog.

Pongamos un ejemplo: Jessie Natera leía mi blog y hasta me enviaba sustanciosos emails compartiéndome sus impresiones de mis posts. Luego se convertiría en una gran amiga cuando coincidimos en Nueva York. En esa ciudad Jessie me presentó a Chely, quien es ahora mi mejor amiga, y a Natalia, el último amor de mi vida.

Citemos otras historias mágicas: en Guatemala, un par de chicas llevaron uno de mis poemas (La situación actual del corazón) a su clase de literatura para analizarlo junto a su profesora. Un empleado de la disquera de Eminem me envió un email donde me agradecía por haberle hecho una reseña a uno de sus grupos. Desde ciudades como San Francisco, Ginebra y México DF, me han escrito lectores con los que he hecho amistades virtuales. Algunos me han ofrecido hospedaje en sus casas, otros me han invitado birras, café o comidas en la eventualidad de pasar por alguna de sus ciudades. Y hasta una lectora de Amsterdam, luego de leer un poema titulado Obra de arte y museo, en el que relato la contemplación de la desnudez de un amante, me dijo, y permítanme la egolatría, que me invitaba a pasar una noche con ella con tal de redactarle un poema parecido.  

Una última historia linda: una de las razones por las que abrí mi blog hace diez años fue para hacerle llegar poemas, como mensajes enrollados en botellas, a una chica de la que me había enamorado en ese momento. Por mucho tiempo pensé que ella no leía mi blog pero el año pasado, tras muchos años sin verla, me confesó que lo hacía. Y que le gustaba. (Inserte acá la sonrisa más enorme que pueda dibujar mi cara.)


Magia. Eso es lo que me ha dado mi blog durante los últimos diez años. Así que si estás leyendo esto, ahora o por un tiempo ya, te agradezco de corazón haber formado parte de ella.

A ti, a mi blog: ¡gracias!