jueves, enero 28, 2010

La creación y el contexto, según David Byrne


--> "La creatividad no surge de adentro hacia afuera. Al contrario, viene de afuera hacia adentro. El arte no es algo materializado a partir de lo que el artista siente. El proceso creativo sucede al revés. La forma es lo que viene primero, y luego es el artista quien se encarga de 'llenar' esa forma."
Esta fue la sentencia con la que David Byrne dio inicio al conversatorio titulado "La creación al revés", que tuvo lugar en el Bell House de Brooklyn. En este foro, el célebre artista, músico y escritor norteamericano presentó su tesis de que, todo lo que el artista crea, está determinado por aquello que le rodea.

Byrne prometió a la audiencia que iba a hablar desde su perspectiva de músico: "Cuando yo tocaba con Talking Heads, el estilo de las canciones que componíamos venía dado porque sabíamos en qué tipo de locales donde las íbamos a tocar, que eran sitios como CBGB's: bares pequeños donde aspirábamos capturar la atención del público, tocándoles música esencialmente bailable."

Un grupo de imágenes, mostradas en una pantalla sobre la tarima del Bell House, sirvieron como apoyo audiovisual para que Byrne explicara la importancia que ostenta el contexto en el proceso creativo.

En una de las primeras fotos se podía ver a un grupo de percusionistas de África Occidental que tocaba sus tambores al aire libre. "Esos instrumentos y esas canciones fueron hechas específicamente para ser tocadas en ese lugar", apuntó Byrne.

Otra imagen mostraba una catedral construida en la Edad Media, mientras se reproducía un fragmento de una pieza de música compuesta en esa misma época. Byrne argumentaba que la estética de esa música -monótona, suave, espiritual-, respondía a las características físicas y conceptuales de esos templos.

A continuación, la ilustración de un lujoso palacio vino acompañada de una composición de Mozart. "Escuchen, escuchen esto -invitaba Byrne a los presentes- ¿no les parece que esta música ornamental, exquisita, no le viene convenientemente apropiada a ese tipo de sitios?"

Con argumentos sólidos, documentados y con la ayuda de su genial sentido del humor, Byrne lograba hacer entender a los presentes su posición de que la música estaba condicionada por el sitio donde posteriormente iba a ser tocada.

Un grupo de imágenes, donde se mostraba algunos humildes y pequeños recintos donde se tocaba música clásica durante la época en la que esta aún no era muy popular, sirvieron de apoyo para esta parte de su presentación. Los sitios que se mostraban en esas fotos eran más que todo pequeñas iglesias y pequeños teatros. Las piezas de la época eran de una sonoridad tenue y cuya armonía recaía en los pocos instrumentos para los que estaban compuestas. La música era 'pequeña', como los sitios en donde era tocada.

Tiempo después, cuando la música clásica alcanzó cierta popularidad, los teatros -y las tarimas- crecieron. Lo mismo pasó con la música. Las obras de Wagner, Bruckner, y posteriormente Mahler, eran trabajos ambiciosos, épicos, compuestos para cientos de instrumentos, con una abrumadora riqueza melódica y más complejidad y sofisticación armónica.

Sin embargo, Byrne alega que la relación música-contexto tomó un importante giro gracias a la aparición de la tecnología de la grabación. Según él, esto permitió que muchos artistas lograran cosas, musicalmente hablando, que antes no podían con la ayuda de los micrófonos. Asimismo, la reproducción de música grabada propició el surgimiento de sitios donde se presentaba música, pero sin la necesidad de tener a artistas sobre una tarima. Esto dio pie a la aparición de los Dj's y al posterior surgimiento del hip-hop. Las discotecas en la década de los 70 representarían el epítome de esta consideración.

Byrne siguió enumerando ejemplos de la relación música-contexto: "Las bandas que tocan en arenas (estadios), hacen música para ser tocadas en arenas". La música de U2 fue la que acompañó esta declaración -que quizá sea la "banda de arenas" más popular de la actualidad. "Cuando ellos tratan de tocar en sitios más pequeños, se les ve como incómodos, ¡hasta llegan a asustarse de tener al público tan cerca!"

"Los iPod son los 'recintos' de la música contemporánea. Esta música, comprimida, es dinámicamente estable y carece de detalles." Así describió Byrne la relación que existe entre la música y el destino final de su reproducción en la actualidad.

La última foto de la conferencia mostraba a un pájaro en un parque. Esto le permitió a Byrne explicar la particular forma en la que estos animales se comunican entre sí. Su lenguaje consiste de cantos. Miembros de una misma especie pueden cambiar la forma en que se comunican, condicionados por las características del lugar en donde habitan. A partir de la segunda mitad del siglo pasado, cuando los vehículos comenzaron a habitar las calles de Manhattan, muchos pájaros tuvieron que cambiar el registro sonoro de sus cantos, motivado por el ruido de las sirenas y las cornetas de los vehículos. Esta modificación respondió a las alteraciones que sufrió el medio ambiente. Y esto, según Byrne, es lo que mejor ilustra la importancia que tiene el contexto sobre el proceso creativo.

La gente aplaudió y vitoreó a este polifacético y siempre interesante artista. Yo hice lo propio porque de verdad disfruté mucho su conferencia. Admiré profundamente lo argumentada que estaba su tesis. Sin embargo, aún cuando pude estar de acuerdo con muchas de las cosas que postuló, diferí en parte de su propuesta.

Si bien reconozco la importancia que tiene el medio externo en el proceso creativo, no me parece que esté sólo determinado por lo que rodea al artista. Si Byrne estipula que la forma, entendida como el medio donde va a estar difundida la obra, es lo que viene primero dictando su esencia, entonces también el fondo debería tener igual o eventualmente mayor importancia.

¿Acaso no vale lo que el artista piense o sienta por dentro? ¿Acaso no importa lo que está tratando de decir? ¿Acaso el arte sólo se trata de la manera en la que el artista muestre ese mensaje? ¿Acaso no importa su preparación, sus experiencias? ¿Es que acaso no cuenta el hecho de que es el artista quien se encarga de filtrar las influencias externas para después usar las que más crea conveniente para presentar su discurso?

1 comentario:

Mahe dijo...

Excelente reflexión.
Qué vaina. Terminé leyendo.