martes, febrero 16, 2010

De cómo Brooklyn se convirtió en el epicentro mundial del indie


Merriweather Post Pavillion (2009), de Animal Collective, fue considerado por varios medios especializados como el mejor disco del año pasado. Asimismo, Actor (2009) de St. Vincent, Manners (2009) de Passion Pit, Veckatimest (2009) de Grizzly Bear y Bitte Orca (2009) de Dirty Projectors, estuvieron incluidos entre los mejores diez discos de ese año que acaba de concluir. Más recientemente, Contra (2010), la última producción de Vampire Weekend, obtuvo el número uno en la lista de Billboard que consagra al disco más vendido en los Estados Unidos.

En el párrafo anterior existen dos elementos comunes entre todos esos discos. Por un lado, existe un acuerdo por parte de la crítica y de la audiencia en reconocer la calidad de esos trabajos; y por el otro, un tanto menos evidente, es que todos estos grupos son de Brooklyn.


La fundación de la capital mundial del indie


Varios críticos y músicos acuerdan en fijar, en agosto del año 2002, como la fecha en la que se inició esta extraordinaria movida desarrollada en los sectores de Williamsburg, Greenpoint, Bushwick y DUMBO. En ese verano se dio un festival al aire libre cuya tarima estaba colocada debajo del puente de Williamsburg, donde tocaron varias bandas locales encabezadas por los también neoyorquinos Yeah Yeah Yeahs. El concierto tuvo un sorprendente éxito que ni el público ni los mismos artistas esperaban. Chris Taylor, de Grizzly Bear (agrupación que para la época ni siquiera estaba formada) recuerda que la vibra de esa noche era especial: "había algo en el ambiente que predecía que algo importante iba a suceder." Esa misma impresión la compartieron otros asistentes de esa inolvidable velada como Kyp Malone (TV on the radio) y el recién llegado a Brooklyn Devendra Banhart.

Precisamente Banhart personificaría un considerable hito en todo este fenómeno. Él se vino a Brooklyn desde Los Ángeles para grabar ese par de álbumes que muchos consideran como lo mejor que ha hecho hasta la fecha el creador del movimiento "freak-folk": Rejoincing in the hands y Niño Rojo -ambos editados en 2004. La música -y el éxito- de Banhart hizo bajar la mirada que los críticos tenían puesta sobre el Lower East Side de Manhattan, donde vivían y tocaban The Strokes, para posarla en ese distrito que queda al sur-este de Manhattan donde, como proféticamente predeciría Rob Harvilla del Village Voice: "algo importante comenzaba a gestarse".


El trípode del éxito: 2006, 2007 y 2008


Si bien ya los críticos del resto de los Estados Unidos y Europa le tenían el ojo puesto a Nueva York gracias al extraordinario que significó Is this it (2001), el primer y mítico disco de The Strokes, con el paso del tiempo las producciones del quinteto liderado por Julian Casablancas decepcionaron, alejando el foco de atención que estaba posado sobre ellos. Es cuando TV on the radio edita el aclamado Return to cookie mountain (2006). Para esa misma época, Grizzly Bear edita su ópera prima, Yellow House (2006), logrando llamar la atención de los medios y de la fanaticada indie. En 2007 St. Vincent debuta en la escena con su Marry me y Yeasayer haría lo propio con All hour cymbals. De igual forma, Animal Collective editaría para la fecha su segunda producción Strawberry Jam.

2008 sería un año determinante para la consolidación de Brooklyn como epicentro de la música independiente. Ese año TV on the radio editó el excelente Dear science -incluido en numerosas listas de lo mejor del 2008. MGMT edita el innovador Oracular spectacular (2008) logrando un avasallante éxito en el Reino Unido, y Vampire Weekend publica su primer disco homónimo, que los coloca en la palestra de la escena musical norteamericana y con el que consiguen un éxito abrumador en Europa a través de la participación en numerosos festivales.


¿A qué suena Brooklyn?


Resulta difícil definir un sonido que caracterice lo que este conjunto de agrupaciones erradicadas en Brooklyn nos ofreció en 2009. Lo que hace Grizzly Bear difícilmente podría parecerse a lo que hace Dirty Projectors, y la propuesta de White Rabbits no podría estar más alejada de la de St. Vincent. Esta carencia de identidad, en mi opinión, no es negativa. Más bien es donde quizá resida la magia del arte que cada uno ofrece.

Pareciera que cada uno por su lado estuviera esforzándose por presentar un sonido nuevo, donde conviven en armonía géneros disímiles, tocados por instrumentos inusuales en el rock. Consideren, por ejemplo, los clarinetes que St. Vincent incluye en sus arreglos, las dos baterías que tiene White Rabbits, los impredecibles beats que hay en las canciones de Passion Pit o los fabulosos arreglos vocales que ejecutan las dos vocalistas de apoyo de Dirty Projectors.

Lo único que yo me atrevería a identificar como elemento en común en la sonoridad de estos grupos, es un muy bien logrado sentido de orquestación, desplegado en los arreglos presentes en la música de estos artistas. La manera en la que David Longstreth toca su guitarra y cómo dispone las texturas vocales en Bitte Orca, los intrincados arreglos en las guitarras de Veckatimest (elocuentes de una ambición que Grizzly Bear no mostró en su primer disco), la conjunción de hermosas melodías vocales de St. Vincent con la suciedad de su guitarra, y la forma poco ortodoxa con la que el cantante de White Rabbits toca su piano, son muestras de que la aparente ambición que uno pudiera intuir en cada uno de estos músicos, se ve satisfecha con el excelente resultado que han sabido entregar.


Brooklyn visto dese afuera


No sólo la crítica especializada se ha esmerado en rendirle halagos a la música que se está haciendo en Brooklyn. Destacadas personalidades de la escena musical han hecho lo propio. Tanto David Byrne como Bjork consideran a Dirty Projectors como su banda favorita del momento. De hecho, en 2008 ella los escogió como su banda de apoyo para un memorable concierto que diera en un pequeño café de Manhattan, y Byrne grabó su voz en un tema junto a ellos -incluido en el compilado Dark was the night (2008). Jay-Z ha declarado su admiración por MGMT y Grizzly Bear. De hecho, él le pidió a MGMT que les compusiera un beat para su Blueprint 3. (Ellos lo escribieron y lo grabaron. Jay-Z nunca lo usó.) Sin embargo, Jay-Z sí incluyó a Kid Cudi, un joven y artsy rapero que también ha compuesto temas para Kanye West, y que ha recibido el apoyo de otras luminarias del hip-hop y de la crítica gracias a Man on the moon (2009), su ópera prima. Y también vive en Brooklyn, por cierto...

Esta escena ha llamado también la atención de músicos de otras partes de Estados Unidos y de Europa, que han decidido instalarse en Brooklyn para desarrollar su trabajo. David Longstreth (creador y director de Dirty Projectors) vino desde Inglaterra. St. Vincent vino desde Oklahoma y Sufjan Stevens se mudó desde Chicago para instalarse por un tiempo en Brooklyn. (Devendra Banhart, uno de los representantes de este movimiento, constituiría una irónica excepción, ya que en 2009 volvió para Los Ángeles luego de haber firmado con Warner Bros.)


Edificando una movida


Para consolidar este tipo de movimientos es necesario talento, sentido de comunidad, tiempo y mucho trabajo. Si bien Animal Collective, MGMT y Grizzly Bear son los que han obtener el mayor éxito comercial de este grupo de artistas, sus integrantes admiten que no ha sido fácil para ellos trabajar en un negocio tan seriamente afectado por la piratería en Internet como el de la música.

Para agrupaciones independientes como estas, las giras son lo único que les genera ingresos -el aspecto más agotador de la carrera de un músico. Han sido 8 años en los cuales estas bandas han tenido que organizar festivales con sus propios medios, emprender giras a lo largo de Estados Unidos y Europa donde se comparten los gastos y la tarima y grabaciones donde músicos de unas bandas colaboran brindándole sus talentos a otras bandas. (Antibalas ha grabado para TV on the radio, St. Vincent ha prestado su voz para Sufjan Stevens, Dirty Projectors ha grabado para Vampire Weekend.)

Asimismo, toda una infraestructura se ha construido para que un colectivo como este pueda tener como residencia a un sitio como Brooklyn -área que a finales del siglo pasado no era precisamente conocida por su oferta en cuanto a recintos musicales. The Bell House, Union Hall, Music Hall of Williamsburg, Knitting Factory (localizado ahora en Brooklyn) y Brooklyn Bowl, son todos locales que se han construido desde 2002, constituyendo esta una respuesta al intenso movimiento artístico que se estaba gestando en la región. De igual forma, muchos de estos grupos recibieron el apoyo de librerías, galerías de arte, pequeños bares y hasta de vecinos de la zona que prestaron sus terrazas cuando aún estos locales no habían sido construidos.


Lo que viene...


Dirty Projectors ya trabaja en un nuevo álbum mientras gira por los Estados Unidos, en algunas de esas fechas contando con la compañía de orquestas sinfónicas (Dudamel los dirigirá junto a su Filarmónica de Los Ángeles). Grizzly Bear compone la música para dos filmes. Vampire Weekend prepara sus maletas para una gira que los llevará para Europa -donde cada uno de los toques ya está agotado. St. Vincent grabó un tema para la exitosa banda sonora de New Moon. Yeasayer acaba de editar Odd blood (2010), producción que ha sido efusivamente alabada por la crítica. Las noveles bandas Vivian Girls y The Drums han logrado sumarse a este movimiento con la edición de las celebradas producciones Everything goes wrong (2009) y Summertime EP (2009) respectivamente. Y Kyp Malone (TV on the radio) gira con el primer álbum de Rain Machine -su proyecto como solista.

Todos estos artistas siguen trabajando más que nunca. Nuevos discos, giras y colaboraciones en otros proyectos colman sus agendas. Las entradas para sus conciertos siguen agotándose y los medios nacionales e internacionales cubren con entusiasmo cada una de sus novedades. Este movimiento que se está dando al sur-este de Manhattan no da sino muestras de seguirse fortaleciendo. La emoción y el apoyo de la audiencia, tampoco. Brooklyn seguirá dando mucho que hablar y, sobre todo, mucho que escuchar en los días que vendrán.

3 comentarios:

Extranjera dijo...

Ok no me la he terminado de leer pero no pusiste que Devendra es venezolano?

H' dijo...

Arrechisimo este artículo. Y demasiado acertado, aunque debo comentar que en Reino Unido también existe una movida indie bastante intensa.

Creo que brooklyn sería efectivamente el epicentro solo si tomamos en cuenta la cantidad de bandas -buenas- por metro cuadrado. De resto me parece que la escena estadounidense en general esta un poco por debajo de la británica.

A la extranjera: Devendra no es Venezolano. Es usamericano, pero vivió aquí su adolescencia.

Extranjera dijo...

H: Ok, podriamos decir que es de origen venezolano pues su mama es venezolana. Su segundo apellido es Risquez.