jueves, mayo 19, 2011

Steve Reich: música para el mundo que vendrá


--> I. Un aporte no-mínimo
Además del jazz, los Estadounidenses se enorgullecen en considerar al minimalismo como otra de sus importantes contribuciones a la música. Alex Ross, crítico de música clásica de The New Yorker, establece que este género de patrones repetitivos con énfasis en ritmo sobre melodía es “una creación esencialmente Norteamericana”. Para describirla, Ross plantea una ilustrativa analogía con el panorama visual que presenta un largo viaje en automóvil por el Medio Oeste: la vista parece ser la misma por algún tiempo pero luego cambia gradualmente hasta volver a convertirse en otra uniforme, monótona.

Algunos estudiosos de la música clásica aún discuten sobre el verdadero creador de este estilo musical. Unos afirman que es Philip Glass, quien se dedicó a unir el legado armónico de compositores europeos como Bach, instruido por su maestra Nadia Boulanger en París, con la entidad ritmo-melodía que le enseñara su otro gran maestro, la leyenda del sitar Ravi Shankar. Otros aseguran que el auténtico pionero del minimalismo es Steve Reich, un músico profundamente inspirado por el jazz de Coltrane, el folk de Dylan y la percusión Africana. (No en vano Reich inició su carrera musical tocando la batería.)

La distinguida propuesta de Steve Reich se basa en un fenómeno físico denominado phasing -dos frecuencias idénticas que al ser tocadas con leves diferencias en tiempo terminan por generar otras frecuencias. La idea de crear música de esta forma surgió de manera accidental. Reich grabó a un predicador anunciando la pronta llegada de una lluvia torrencial en una plaza. La frase "It's gonna rain" fue registrada varias veces por la grabadora de Reich. Luego Reich se dedicó a reproducir, a la vez y por varios minutos, dos trozos idénticos de cinta. Con el tiempo, uno de los trozos se reprodujo un poco más lento que el otro (fuera de sincronía). En ese momento Reich descubrió nuevas sonoridades a raíz de ese "desfase" entre los dos fragmentos de cinta. Al aplicar este fenómeno a instrumentos de orquesta, Reich desarrollaría su emblemática voz.


II. Feliz cumpleaños, Steve

Los 75 años de vida de Steve Reich fueron celebrados a lo grande con un concierto totalmente vendido que tuvo lugar en el recinto más prestigioso de los Estados Unidos: el Carnegie Hall. El programa incluyó las piezas Mallet quartet, escrita para cuatro marimbas; 2x5, para dos quintetos de rock; la ganadora del Premio Pullitzer Double sextet, para dos sextetos, y la premiere en la Ciudad de Nueva York (y naturalmente dedicada a ella) de una pieza comisionada e interpretada magistralmente por el Kronos Quartet: WTC 9/11.

Muchos han acusado a la música de Reich de fría, carente de cualquier emotividad. A fin de cuentas, el mismo Reich ha declarado que sus piezas son "pensadas", en el sentido de que trabaja sobre ideas inspiradas por orquestaciones predeterminadas. Pero yo no comparto ese criterio, al menos no del todo; si bien yo he experimentado a la música de Reich de una manera física y hasta un poco intelectual, eso no significa que los sentimientos no formen parte de su arte. (Si quieren escuchar a un Reich "emotivo" escuchen la conmovedora y aclamada composición Different trains, inspirada en el Holocausto.)


III. Soundtrack de la angustia

Este carácter de su obra pudo evidenciarse en WTC 9/11, una suite de tres breves movimientos que más que conmemorar o expresar pena por los eventos acontecidos en la Ciudad de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, lo que sugiere es esa confusión intrínseca del miedo. Esa fatídica mañana, Reich se encontraba con su esposa en su casa de retiro en Vermont. Su hijo, nuera y nieto se encontraban en el apartamento que Reich tiene muy cerca de Wall Street. Su hijo lo llamó y le dijo que prendiera el televisor para que viera lo que estaba sucediendo –otro avión impactaba a la segunda torre. La llamada telefónica, y la angustia, se extendieron por 6 horas. Reich temió que la torre cayera encima del edificio donde se alojaba la familia de su hijo. Quizá eso es lo que uno escucha en WTC 9/11: el miedo que Reich sintió por lo que le pudo haberle pasado a sus seres queridos.

Para WTC 9/11, Reich incluyó grabaciones de controladores de trafico aéreo y de bomberos que trabajaron durante los atentados al World Trade Center, testimonios de personas que vivían cerca del lugar y de un rito judío llamado "shmira", que consiste en cantarle salmos o versos bíblicos a los cadáveres para proteger sus almas antes de que sean sepultados. De manera similar a Different trains, en WTC 9/11 los violines, la viola y el cello imitan las notas emitidas por las voces grabadas. De esta forma, los sonidos grabados parecen ser los protagonistas de esta angustia musicalizada, mientras que los instrumentos sirven como sombras de esas notas, terminando de ensamblar ese carácter inquietante de la obra.

John Adams, quien fuera más temprano en su carrera junto a Glass y Reich otro de los estandartes del minimalismo, compuso On the transmigration of the souls: una comisión de la Filarmónica de Nueva York inspirada en los actos terroristas del 11 de Septiembre de 2001. La pieza tuvo su premiere en 2003, dirigida por Lorin Maazel. On the transmigration… también incluye grabaciones de mensajes que dejaron personas buscando a sus familiares desaparecidos. La pieza de Adams es tétrica (incluso a veces me cuesta escucharla completa) y logra sumergir al escucha en una atmósfera de horror. En contraste, la pieza de Reich pareciera llamar a la contemplación y a la reflexión. (Él mismo ha declarado que aspiraba escribir una pieza-documental.) Adicionalmente, el tratamiento de la obra de Adams es orquestal, mientras que la obra de Reich no sólo es interpretada por un cuarteto sino que demanda brevedad y precisión. Pareciera que esa distancia establecida en la pieza de Reich también estuviese motivada por el hecho de haber sido compuesta diez años después de la tragedia, mucho más tiempo para la reflexión que en 2003 cuando quizá el shock y el sentimiento de perdida eran aún muy intensos.

En inglés, las siglas WTC pertenecen a World Trade Center, pero de acuerdo a Reich también hacen referencia a la frase World to come. Desde mi butaca pude alcanzar a escuchar algunos sollozos en la audiencia mientras el Kronos Quartet tocaba la pieza. En WTC 9/11 pude escuchar pena, tristeza, angustia y vulnerabilidad, pero también pude sentir cierta calma en las notas tocadas en tarima y en la reacción de la audiencia, la calma que da esa sensación de que si quizá lo peor ya ha pasado, entonces será mucho mejor ese mundo que vendrá.


Update: WTC 9/11 fue estrenada en Nueva York el día antes del anuncio de la muerte de Bin Laden.

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