miércoles, agosto 10, 2011

Besos


En las calles de Nueva York me puse a hablar con extraños acerca de los besos. Acá sus maravillosas reflexiones...

Yo creo que tu primer beso siempre va a ser especial. Lo especial de ese beso está en la inocencia que tiene: tú lo estás dando porque quieres a esa persona, nada más. Y no creo que tenga sentido discutir si fue bueno o malo. A fin de cuentas es el primero, ¿sabes? Lo que hay que celebrar y recordar es su inocencia. La inocencia que hay en ese primer beso no la vas a encontrar más nunca. ¿Por qué?, bueno porque inevitablemente con los años te das cuenta que los besos tienen una funcionalidad que antes, cuando eras más joven, no sabías que tenían. Más adelante, los besos van a servirte para excitar a tu pareja, por ponerte un ejemplo. Y más nunca serán tan inocentes como antes... - Danielle, 29 años, Central Park.


A mí no me gusta ver a la gente besándose en público. ¿Por qué lo hacen? ¿Para qué?, ¿para que los vean? ¿Acaso ellos creen que la gente que los está viendo no se imagina lo que ellos están sintiendo? ¡Yo me imagino cómo se debe estar sintiendo él! ¡Yo me imagino cómo se debe estar sintiendo ella! ¿Entonces?, ¿por qué lo hacen? ¿Para qué? La gente que se besa en público es la única que puede disfrutar lo que ahí está pasando. Esa gente que se queda viendo a los que se besan en público, esos son unos pervertidos. A mí nunca me ha gustado ver a esa gente besándose ahí. Y no porque me parezca inmoral, es sólo que no entiendo por qué lo hacen. - Shanelle, 33 años, Jackie Robinson Park.

Los hombres y las mujeres besan distinto. Los hombres quieren dominarte, poseerte, apoderarse de ti. Las mujeres en cambio, cuando te besan, es como si quisieran decirte algo, como si hubiese un diálogo. Y es mucho más delicado, por supuesto. No sé, tampoco es que prefiera a uno sobre el otro. A veces quiero que me estremezcan, que me dominen, que me hagan algo a la fuerza; a veces quiero sentirme primitiva, pero a veces también quiero que me acaricien. - M, 26 años, Union Square.

Mi abuela decía que había que desconfiar de los hombres que besaban bien. Ella pensaba que besar era un arte y que si un hombre era bueno en eso, era porque había besado a muchas mujeres. Y creo que lo decía por experiencia propia. Mi abuelo era muy mujeriego, pero ella nunca lo dejó. Por eso es que me imagino que si ahora uno le aplica su propia teoría, ¿no será que ella nunca lo dejó porque no quería perder esos besos tan ricos que mi abuelo sólo podía darle? - Brandy, 30 años, Central Park.

No creo que haya algo mejor que un buen beso. Ni siquiera el sexo. Un beso es más inmediato, más directo. Para tener sexo hay que seguir como todo un procedimiento... ¿entiendes a lo que me refiero? En cambio, para dar un beso no hay que hacer mucho: tú lo das, y ya está. Para mí los buenos besos son esos que no te dejan pensar, esos que te quitan el aire, esos que te hacen querer desnudarte y hacer el amor. Sí, esos que te provocan hacer todo ese procedimiento de hacer el amor. - L, 29 años, Washington Square.

Yo siempre fui escrupulosa. En mi casa no se compartían los vasos (cada uno tenía su vaso marcado con su nombre) y desde pequeña mi papá nos inculcó a que nunca compartiéramos las chupetas o los helados. 'La boca está llena de bacterias', recuerdo que nos decía. Por eso la sola idea de besar a alguien me daba asco. Y por eso fue que me tardé tanto en dar mi primer beso. Eso, lo de que le tenía asco a los besos lo sabía mi primer novio. Y, pobrecito, sufrió mucho... Un día no aguantó más y me dio uno repentinamente. Y me encantó, y desde ahí se me quitó el asco. - Nancy, 24 años, Union Square.

Luego de mi primer beso me convertí en una adicta a los besos. Tenía que hacerlo cuando pudiera y con quien pudiera. Recuerdo que hasta invitaba a amigos y amigas del colegio a mi casa y nos encerrábamos en mi cuarto toda la tarde a besarnos. Hay gente que es adicta al cigarrillo, la marihuana o el alcohol, ¿tú me entiendes? Yo simplemente era adicta a los besos. - Amanda, 31 años, Williamsburg.

Una vez me caí jugando fútbol en la universidad. Caí de frente y no pude evitar que mi cara diera al suelo. La caída me dejó dos heridas graves en mi labio inferior. Me di cuenta de lo rico que era besar justo cuando no pude hacerlo por un tiempo. Mi novio trataba de besarme el labio de arriba, pero yo estaba tan adolorida y tan nerviosa de que me lastimara el otro, que no lo dejaba terminar de besarme. Una vez tratamos de hacer el amor sin besarnos, y sí, lo hicimos, pero fue horrible. Cuando terminé de recuperarme, recuerdo que fuimos a un McDonald's. Mientras esperábamos que nos dieran la comida en el Auto-Mac, él me besó. Y se sintió tan, pero tan rico, que fue como si me hubiesen dado mi primer beso. Los besos a veces pueden ser un privilegio. - Estelle, 24 años, Lincoln Center Plaza.

Hay besos que trascienden y hay besos que se desvanecen. Hay besos encantadores y besos peligrosos. Hay besos que sanan y hay besos malditos. Hay besos que quieren y hay besos que no quieren. Hay besos que se olvidan y hay besos que importan. Y también están los besos que no se dan. La mayoría de los besos son esos que nunca podrán darse. - Poema escrito por B.M.A. en Union Square. (No dijo su edad.)

La gente no le da la justa importancia al beso. Si te tomas un momento y piensas en ello, de todas las personas que conoces, e incluso de todas las personas que quieres, tú solo besas a una en la boca. Yo creo que una de las cosas que las personas más extrañan cuando están solas, es decir, cuando no tienen pareja, es poder besar a alguien. Así que socialmente hablando por tener a alguien a quien besar, y físicamente hablando porque se siente muy bien, el beso es muy, muy importante. - Grace, 25 años, Washington Square.

Hay veces en que besar es como una manera de morirse. ¿Nunca te ha pasado que besas o te besan tan apasionadamente que te falta el aire? Yo a veces me pregunto qué pasaría si sigo besando a alguien aún sabiendo que no voy a poder respirar más. Yo fantaseo con morir así, besando a la persona que más quiero. Hasta me imagino a mi novio contándole a mi familia: "no sé qué pasó, nos estábamos besando intensamente y, de repente, ¡se desmayó!" Y estoy segura que moriría feliz. Estoy segura que iría rapidito al cielo, si es que eso existe. - Sonia, 24 años, Times Square.

1 comentario:

La Perfecta dijo...

Yo tengo varios primeros besos.

El primer primer beso no lo recuerdo bonito, había más ocio y presión social de lo recomendado.

El segundo primer beso fue raro, demasiado húmedo, demasiado incómodo, demasiados nervios.

Y hace muy poco, algunos meses para ser específica, finalmente pasó el primer beso de verdad.

De los muchos besos que he dado en toda mi vida, este fue el primer primer beso que me hizo flotar. Como en las películas. Como te cuentan que son los besos en todos los libros.

Esa sensación de que se detiene el tiempo y el espacio. Ese ulular del estómago que se parece a los nervios pero se siente maravilloso. Esa perfección de llovizna, que no moja pero empapa.

Eso es un verdadero primer beso.
Y valió la pena esperarlo durante 25 años.

Gracias por hacerme pensar otra vez en eso.

Un beso, (oh!)
tu perfect.