sábado, enero 24, 2015

Nosotros

 
Pareciera que estamos bien.

Pareciera, pero no.


Que cuando vamos a un café y nos sentamos a leer o escribir en soledad, estamos cómodos y hasta satisfechos con la ausencia de compañía.

Que cuando vamos a un bar, pedimos un trago y nos ponemos a hablar con alguien, nos vemos tan seguros, tan autosuficientes: ostentando ese atractivo que concede la indiferencia.

Que cuando vamos al cine, al teatro o a un concierto, y pedimos una sola entrada, ignoramos la desconcertante y patética mirada que nos lanza quien atiende la taquilla.

Que cuando viajamos solos a una ciudad, y tomamos fotos tristes de paisajes o lugares a los que vamos solos, parecemos tan independientes, tan iconoclastas, tan espíritus libres.

Que cuando vamos solos a un museo nos mostramos tan interesados en esas obras de arte, tan intelectuales, tan bohemios, tan de mundo.

Que cuando hablamos de nuestros logros -esas cosas que hemos hecho por nuestra cuenta, sin ayuda de nadie-, sonamos tan emprendedores, tan proactivos, tan inspiradores.

Que cuando hablamos de nuestras aventuras sexuales, se nos escucha tan audaces, tan post-modernos, tan sexy.


Pareciera que estamos bien, que no nos importa y que hasta estuviéramos orgullosos de nuestra condición.

Pareciera.

Pero no: lo que verdaderamente queremos es estar con alguien.

2 comentarios:

Ora dijo...

Tal cual. ¿Y qué me dices de los domingos?

Anónimo dijo...

que rico sentirse tan identificada con lo que leí. Feliz tarde!